COLUMNA DE LA UCR

Escenas del pasado

Lamentablemente el miércoles pasado hemos revivido algunas de las situaciones del pasado que no nos gustan ver. Una vez más vemos a un ex presidente que tiene que ir a dar explicaciones a la justicia por actos irregulares en el ejercicio del gobierno. Esto implica por distintos puntos que la democracia en la que vivimos aún es de baja calidad. En principio porque hubo un gobierno que hizo un importante abuso en el uso del poder, creyéndose impune y avasallando a otros poderes del estado. Como demostración de esto, no es necesario hablar de la justicia y ni apelar a figuras de la oposición al gobierno anterior, sino que sirven las declaraciones del presidente del bloque peronista del senado Miguel A. Pichetto, quien reconoció que ahora está “recuperando la capacidad de pensar por sí mismo” en una sesión del senado. Esta confesión, revela que durante los 12 largos años que pasamos, alguien más pensó por él y le decía lo que tenía que defender o atacar desde su bancada. Triste labor política de quienes en lugar de sentirse un representante del pueblo de una provincia, solo se dedica a acatar lo que le dicen “qué es lo que tiene que pensar”. En segunda instancia porque para que la justicia controle debidamente a un integrante del Poder ejecutivo, tiene que haber dejado el poder, renunciando la propia justicia a la independencia que debe caracterizarla. Así es que, hasta el mismo 10 de diciembre de 2015 cuando la democracia cumplió 32 años, hemos tenido una república con escasa fortaleza institucional, en el que la idea del equilibrio entre los tres poderes del estado, mediante el cual, cada uno controla al otro, no ha sido más que una expresión de deseo y que ha persistido la preeminencia de un estado híper presidencialista. Lo notorio de estos dos ejemplos es que parece que la mayoría de los miembros de los poderes Judicial y Legislativo han decidido estar sometidos al ejecutivo, incumpliendo los deberes que deben cumplir, como quien se enamora de su propio captor.  Por fuera de tribunales, miembros del Poder Judicial alineados con la agrupación K “Justicia Legítima” liberaban la zona para que una horda de violentos soldaditos (los verdaderos militantes no hablan de sus referentes como “el jefe o la jefa”) generen desmanes, golpeen a periodistas e insulten a jueces, lo que nos hacía revivir otras épocas que mejor dejarlas como parte de un triste pasado.

Para finalizar la sucesión de las imágenes del pasado vemos a una ex presidenta que se victimiza y se compara con Yrigoyen y con Perón, porque al ser derrocados fueron perseguidos, como ella cree que la están persiguiendo. Intentando igualar a un gobierno elegido democráticamente como el actual, con las dictaduras de Uriburu o la Revolución libertadora.

En lo personal, creo que la situación de la ex presidenta se asemeja más a la de su inspirador Menem, que a la de Yrigoyen o Perón. Y que los gobiernos de la década del 90 y los del matrimonio Kirchner compiten en cuál de los dos fue más corrupto y cuál de los jefes de esos gobiernos se enriqueció más a costa del trabajo de los argentinos. Quizás esa sea la diferencia más emblemática con nuestro antiguo referente radical, quien por atender los asuntos del estado, descuidó su propia fortuna personal, y al ser derrocado nadie pensó en embargarles sus bienes ya que estaba muy empobrecido.

No pretendo hacer futurología, pero creo que tanto por la cantidad de personas que asistieron a ese intento de 17 de octubre al que convocaron, como por la reacción de la ciudadanía a las imágenes que se vieron (golpes, prepotencia, el discurso en si, la victimización, etc), y la reacción de muchos de los sectores que hace 6 meses eran acérrimos defensores del gobierno, dan la pauta que el Kircherismo es una cuestión del pasado.

Como radicales, sabemos que la situación económica que estamos atravesando es muy dura y confiamos en la capacidad del actual gobierno nacional en revertir esta situación, pero a pocos meses de iniciado el camino del gobierno de Cambiemos, el principal motivo para enorgullecerse, debe ser haberle liberado las manos al poder judicial para que cumpla el rol que la constitución le asigna, lo que nos estará garantizando a todos los ciudadanos que somos iguales y que vivimos en una verdadera República.

Luciano Lafosse

Secretario general.

Comité UCR.

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