Escuela de Música Popular

El 4 de mayo de 1974 se inauguró con 40 alumnos inscriptos, en el local del Círculo Católico de Obreros, cedido por el obispado, un lugar donde los niños pudieran aprender a usar los instrumentos musicales. Los primeros maestros fueron Miguel Ángel Prezioso Puga, Antonio Simonetti y Vicente Omar Petruccelli, que eran músicos de la Banda Militar con asiento en esta ciudad de Azul.

Para adquirir los instrumentos se constituyó la cooperadora, con la colaboración de los padres de los alumnos concurrentes. Organizaron distintas actividades a fin de recaudar el dinero necesario para comprar los primeros tambores y telas para los uniformes en la Capital Federal.

La primera presentación de la banda infanto-juvenil, compuesta por niños y jóvenes de ambos sexos, con edades que oscilaban entre los 11 y los 16 años, tuvo lugar el 25 de mayo de 1975 en la plaza San Martín, ante un cuantioso público. A partir de ese momento realizaron numerosas actuaciones en distintas ciudades de la zona, a través de las invitaciones que recibían, a las que se presentaban de manera espontánea y desinteresada. También todos los argentinos la pudieron escuchar a través de Radio Rivadavia cuando José María Muñoz lo entrevistó a Miguel Ángel Prezioso Puga.

Contaban con 54 instrumentos, entre ellos clarinetes, saxos, trompetas, trombones, bombo, batería y platillos. La selección de canciones que interpretaban incluía desde lo popular hasta lo clásico.

En 1981 el intendente municipal cedió el terreno ubicado en la avenida Mitre, a una cuadra del arroyo Azul para la edificación de la sede propia. El presidente de la cooperadora era Arnoldo Ludueño, secundado por César Vena y Néstor Franco. Al mismo tiempo se incorporó a la institución el maestro de percusión Eduardo Cónolly.

En la década de los 90 se intentó darle a la Academia de Música, así se la llamaba, un carácter más popular. Así nació el proyecto de la Escuela de Música Popular, bajo la dirección de Juan Carlos Maddío. Las clases se expandieron hacia toda la comunidad, siendo éstas gratuitas. En ellas los alumnos no sólo aprendían a ejecutar instrumentos, sino también a leer música y escribir arreglos en los temas incluidos en el repertorio.

La banda se había disuelto porque sus integrantes, al crecer, la abandonaban por trabajo o estudio. La cooperadora se dedicó a la formación de un nuevo grupo de niños, bajo la dirección de Vicente Omar Petruccelli y a la reparación de los instrumentos más antiguos de la banda, logrando que la academia continúe con sus funciones.

En la actualidad la Escuela de Música es un ámbito de formación donde alumnos aprenden y desarrollan de manera integral los diferentes aspectos del quehacer musical. Cubre la necesidad de un espacio para el estudio de la música popular, con miras a incentivar y dar respuestas a las inquietudes musicales de todos aquellos que se interesen por los ritmos, formas y repertorio a través de los talleres que funcionan en la actualidad.

Lo que para Prezioso, Simonetti y Petruccelli era un sueño, hoy es una realidad. Porque allí se aprende que componer e interpretar música no es solamente un placer sino que requiere un estudio permanente y una vocación de superación. Ese es el mayor logro de la Escuela de Música Popular de Azul.

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