ESTABA EN LIBERTAD CONDICIONAL Y LO APREHENDIERON AYER POR ARREBATARLE UN CELULAR A UN ADOLESCENTE

Un Fiscal pidió la detención de un joven que estaba en libertad condicional y en las primeras horas de ayer fue aprehendido, acusado de haberle sustraído un teléfono celular en la zona céntrica a un adolescente de 17 años.

Fuentes policiales y judiciales identificaron al imputado como Cristian Alejandro Castillo, quien ayer a la tarde fue trasladado a Tribunales y se negó a declarar cuando fue indagado por el delito de robo.

En la causa penal que se está instruyendo interviene la UFI 13 a cargo de Javier Barda, fiscal que después de cumplida con esa indagatoria donde Castillo -alias “Papiño” y de 21 años- no declaró pidió a un Juez de Garantías que su aprehensión sea convertida en detención.

El hecho por el que el joven había sido arrestado -señalaron fuentes policiales- se produjo ayer alrededor de la hora 4.30 en Yrigoyen entre Moreno y De Paula de esta ciudad.

A esa hora, un adolescente de 17 años se convirtió en la víctima del robo que se le atribuye a Castillo, cuando al menor le fue sustraído en la vía pública su teléfono celular, el mismo que después la Policía halló en poder del aprehendido.

El hecho se produjo cuando el adolescente iba caminando y el teléfono le fue arrebatado, por lo que sin perder de vista a ese sujeto que le había quitado el celular dio aviso de inmediato a la Policía, lo que posibilitó que Castillo fuera arrestado.

Actualmente Cristian Alejandro Castillo estaba en libertad condicional, beneficio otorgado desde un Juzgado de Ejecución Penal que le permitió salir de la cárcel meses atrás, después de que había estado preso cumpliendo una pena única de tres años y ocho meses de prisión por un robo en un comercio y por la portación de un arma de fuego.

En julio del año pasado, tras la realización de un juicio abreviado, le habían impuesto esa sanción en un Tribunal local, al ser hallado coautor de un robo a mano armada que junto a un cómplice cometió en septiembre de 2014 en un negocio ubicado frente al Hospital Pintos, por calle Amado Diab.

Por ese hecho lo condenaron a tres años de prisión, sanción que se unificó con otra que -a modo de antecedente- arrastraba al momento de la realización de aquel proceso abreviado en el Tribunal Oral en lo Criminal número 1.

Esa otra condena, impuesta en el Tribunal 2 en marzo del año pasado tras otro juicio abreviado, consistía en una pena de tres años y seis meses de prisión como autor del delito de portación de arma de fuego de guerra de uso civil condicionado sin la debida autorización.

Ese hecho se produjo el 21 de octubre de 2015, cuando la Policía lo detuvo en San Martín y las vías del ferrocarril, en momentos que iba en una moto y portaba “un revólver marca Taurus, calibre 357 Magnum” cargado con tres cartuchos, “respecto de la cual no poseía autorización expedida por el Registro Nacional de Armas”.

 

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