EL DRAMA DE LOS CERAMISTAS, SIN TRABAJO NI PERSPECTIVAS DE SUBSISTENCIA

“Estamos desmoralizados”

 

Emiliano, Enrique y Roberto compartían mucho más que un lugar bien ganado dentro de la sede local de Cerámica San Lorenzo. Son tres de los 120 trabajadores de la fábrica que en las últimas horas recibieron telegramas de despido. Dos de ellos alquilan y los tres son el único ingreso para sus respectivas familias constituidas. Además, en diálogo con EL TIEMPO coincidieron con que, de cerrarse toda posibilidad de reincorporación a la empresa, ven seriamente comprometidas sus posibilidades de reinsertarse en un mercado laboral local, el cual está seriamente comprometido. Emiliano, Enrique y Roberto no quieren ser considerados meros “números” y sólo piden -y se esperanzan- con poder recuperar mucho más que un salario para llevar a sus hogares; sueñan con volver a tener el trabajo que los dignifique. 

Emiliano, Enrique y Roberto, unidos en una misma lucha: recuperar el trabajo luego de haber recibido los telegramas de despido. NACHO CORREA
<
>
Emiliano, Enrique y Roberto, unidos en una misma lucha: recuperar el trabajo luego de haber recibido los telegramas de despido. NACHO CORREA

Emiliano Zapata tiene 33 años de edad, los últimos 7 años y 4 meses en Cerámica San Lorenzo, específicamente en la planta de monococción. Este fue su primer empleo bajo relación de dependencia. Alquila, es padre de dos hijos y es única fuente de ingreso de la familia.

“Estoy acompañando al gremio en esta movida desde antes de saber que iba a estar afectado. El telegrama me llegó hoy a la mañana (por ayer). Lo estuve charlando con mi familia, sinceramente, lagrimeando. Esto es totalmente desgarrador para nosotros”, expresó el trabajador.

“No tengo nada en vista y, por cómo viene encaminada la ciudad en general, pienso que no tengo posibilidades de nada. Sólo espero que el gremio y la fábrica me ayuden para poder seguir trabajando, nada más. Tengo a toda mi familia acá y quiero apostar por Azul y en Cerámica San Lorenzo que me siga dando la fuente laboral. Más allá de mi despido, sigo apostando a que se pueda revertir la situación”, agregó.

Zapata dijo que, en principio, siguiendo la recomendación gremial es su intención no recurrir al dinero de la indemnización cuando se lo depositen, “pero va a llegar un momento donde voy a tener que echarle mano, más allá que es cierto de De Franchi nos dejó en claro que no hay que tocar nada para no considerarnos totalmente despedidos”.

Advirtió que “la gran mayoría de nosotros en lo que es Azul no tenemos futuro. Nosotros que estamos trabajando queremos permanecer en esto y acá no faltamos nunca. Estamos totalmente desmoralizados”.

Zapata dijo que han llegado a realizar horas extras con tal de que no se detenga la producción, por lo cual “me parece inmoral lo que están haciendo después de que le hemos puesto el pecho para seguir produciendo”.

“Hay mucha gente que quería arreglar (un retiro voluntario). Lo que tendrían que haber hecho era arreglar con ellos, dejarlos que se vayan, y quedarse con los que queremos seguir trabajando acá. Lo único que a mí me da pena es que hay gente que no fue afectada que no nos está acompañando. Eso me da un dolor profundo, lo estuve charlando con Hugo (De Franchi) y coincidimos en que nadie debe estar ajeno a nada. Por más que uno no haya sido afectado, tiene que estar acá. Tranquilos, pero tenemos que estar. Todos tenemos familia y el que no, somos gente grande que queremos trabajar. Por suerte en el gremio, tanto Hugo como Carlitos, me abrieron las puertas y me apoyaron. Me sentí contenido, aunque psicológicamente estamos quebrados”, concluyó.

Por su parte Enrique, 33 años de edad y con 8 años en la empresa, negó que la planta local de San Lorenzo enfrente una crisis, tal como alega la firma al intentar justificar los despidos. “No está en crisis. Aparte, estamos hablando de un grupo que tiene muchas fábricas en todo el mundo. Estarán haciendo una reestructuración pero no pueden estar sacando los puestos de trabajo metiéndole presión a la gente. Si nos vamos de acá es a ir a pasar miseria. La gente que nos respalde puede estar, pero sobre todo tenemos que estar nosotros. Ojalá que la fábrica revierta la situación y la cambie totalmente”, dijo y explicó brevemente sus razones del rechazo a un retiro voluntario. “Prefiero tener un sueldo todos los meses para mantener a mi familia”.

Roberto también es única fuente de recursos para su hogar. Venía desempeñándose en la planta de RC.

“San Lorenzo es una multinacional muy grande que tiene más de 140 empresas en el mundo y dice que está en crisis. No es así; lo sabemos nosotros que trabajamos todos los días. Estamos agradecidos por el acompañamiento de De Franchi y del resto de los compañeros del sindicato. Tengo 60 años, es mi segunda permanencia en la cerámica, donde llevo 14 años. Yo alquilo, por suerte no tengo hijos pequeños que alimentar pero igual, a mi edad, nadie me va a dar trabajo, más en la situación que está viviendo Azul”, señaló y se refirió a un discurso de doble estándar. “Hay que decir que esta empresa, como muchas veces lo han dicho desde el sindicato, de las puertas hacia fuera tiene una imagen y puertas adentro, con el personal, pareciera que no, que no nos necesitan, que somos un número. Todos los que estamos acá siempre venimos y cumplimos con nuestros horarios y con nuestras obligaciones. Acá no hay gente que venga a hacer daño a la empresa, se cuidan las máquinas, se trabaja, se cumple. Siempre le hemos cumplido a la empresa y queremos que esto se revierta porque, lamentablemente, en Azul no está quedando nada. Vamos a seguir luchando hasta las últimas consecuencias”, finalizó.

EXPRESIONES DE APOYO

La Mesa de los Trabajadores de Azul, elaboró el siguiente documento relacionado con la actual situación laboral en el Partido:

“Hace muy poco tiempo el escenario económico actual nos obligaba como gremios a estar alertas; por ello nos unimos en pos de un objetivo común, conservar las fuentes laborales y defender nuestros derechos, así conformamos la Mesa de los Trabajadores de Azul. Lamentablemente hoy advertimos con preocupación como aquella incertidumbre se vuelve una realidad palpable y dolorosa; 120 trabajadores de Cerámica San Lorenzo quedarán en la calle. No se trata simplemente de un número que engrosa las estadísticas y se suma a un listado de fuentes de trabajo que se reducen y empresas que cierran o achican sus recursos humanos. Son 120 familias que pierden su ingreso, que ven afectada su calidad de Vida y que sufren decisiones empresariales que lesionan su dignidad. Acompañamos a los trabajadores y a sus representantes gremiales en la lucha permanente por la defensa de los puestos de trabajo. Ante la falta de responsabilidad de la empresa, la carencia absoluta de solidaridad con los obreros que abandona a su suerte y cierta falta de compromiso de los organismos con poder de negociación llevaron a esta lamentable consecuencia. La decisión empresarial de expulsar trabajadores a un mercado con poca capacidad de absorción laboral, reducción de fuentes de trabajo, alza de precios e impacto negativo en el poder adquisitivo, acrecienta lo incierto de un contexto de por sí desfavorable. Desde la Mesa de los Trabajadores de Azul nos unimos al reclamo del Sindicato Ceramista y decimos no a los despidos y no a las arbitrariedades de las patronales. La lucha de los ceramistas es nuestra lucha”.

Por su parte, el secretario adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales de Azul, afirmó ayer a este diario que lo que sucede en Cerámica San Lorenzo “es terrible”. “Azul ha tocado fondo de todos lados. Hoy, tener la cantidad de puestos de trabajo que hay en riesgo es producto de años y años que ha tenido Azul a nivel comercial e industrial, los doce años de Duclós más los cuatro años de Inza, pero también ahora sumado a decisiones políticas a nivel provincial y nacional que claramente van dirigidas al ajuste, a echar empleados y a no distribuir el comercio interno. En Azul los trabajadores deberíamos estar atentos para no permitir que se toque a un trabajador más”, expresó Luciano Varela.

EL REBOTE EN LA WEB

En el perfil de Facebook de EL TIEMPO se recibieron varios comentarios, en su mayoría de apoyo y acompañamiento a los trabajadores afectados.

Georgina Aguirre: Mi marido fue echado con 26 años de presentarse a trabajar y sin faltar un día, un legajo intachable y es el único sostén de mi hogar. Tenemos cuatro hijas y son 120 personas echadas y todos son jefes de familia. Qué tristeza.

Yanina Selalle: pobre gente. Ojalá se solucione de alguna manera.

Andrea Lopez: Incertidumbre, angustia, y pensar ahora qué ?. Con tantas fuentes de trabajo que se pierden muy mal para la situación en que ya se encuentra nuestra ciudad.

Yolanda Giarini: Únanse desde mi lugar el apoyo incondicional. No permitan que la ciudad se termine de undir

Exe Schröder: Sigan luchando por sus puestos. Si todo Azul se une, pueden conseguir cualquier cosa.

Gladys Borneo: Esto ya estaba previsto. La fábrica cada cinco años saca gente. Y hay gente que está hace treinta años!

Ivana Preafán: Qué tristeza, pobre gente; tantos años ahí adentro. Fuerzas!!!

Soledad Giménez: Qué triste que tanta gente se quede sin trabajo.

Pili Giménez: Pobre gente, y pobres familias.

Lucrecia Valle: Lamentable noticia, mucha bronca.

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *