UN “NO” AL CIERRE DE FANAZUL ---TESTIGOS Y PROTAGONISTAS

“Esto a mí ya me pasó”


La expresión surgió de Héctor Ricardo Bello, quien era a su vez dirigente gremial y estaba al frente de la delegación local de la Confederación General del Trabajo. Al dialogar con EL TIEMPO el “negro” fue muy crítico del intendente Hernán Bertellys.  
Héctor Ricardo Bello está reviviendo una “pesadilla”: la del despido de trabajadores de FANAZUL. En una nota con EL TIEMPO, el ex obrero de la fábrica de pólvoras y explosivos y, a su vez, dirigente gremial y máximo referente de la delegación local de la Confederación General del Trabajo (CGT), trazó un paralelismo entre aquella situación que le tocó vivir a fines de la década del 80’, y el presente de los 220 empleados a los que no se le renovó el contrato en el establecimiento fabril que está camino a la Boca de las Sierras.
“Aparte de estar angustiado, estoy mal. Esto a mí ya me pasó. Ver gente llorando que pierde el empleo me emociona mucho; me duele un montón. Fue en 1988, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, con (Horacio) Jaunarena Ministro de Defensa y Pedro Zubiri diputado nacional de Azul y presidente de la comisión de Defensa. Estuve en esa reunión donde además de ellos estaba el secretario General de ATE, las otras empresas estatales y el panorama era más o menos el mismo que ahora: el cierre de la fábrica. Eran casi 400 echados a la calle. Lo que más me dolió es que, cuando terminó la reunión, le pedí a Zubiri ‘no me hagas esto en Azul’ y hasta peyorativamente me dijo: ‘Negro: quedate tranquilo que en Azul no va a pasar nada’. A los dos meses, nos mandan el telegrama de despido a jefes, supervisores, capataces; todo el mundo afuera. Y ahí empezó la lucha”, rememoró Bello.
Fuertes en la adversidad
Ya jubilado, cuando podría estar disfrutando a pleno de esta etapa en compañía de hijos y nietos, el “Negro” se quiebra cuando repasa imágenes de aquel entonces y del presente en torno de la planta de explosivos.
“Hay que tener mucha garra para no llorar mientras ves a la gente llorar porque, si uno llora, te toman como que es por debilidad y no podemos ser débiles. Los chicos tienen que estar fuertes. En aquel momento la comunidad los acompañó; hablamos del Concejo Deliberante, hicimos ‘bajar’ muchos políticos y tuvimos la suerte que a los dos o tres meses de mucha lucha, nos toman otra vez a todos; previamente nos pagan la indemnización porque nosotros no teníamos a ningún contratado”, indicó.
Tras mencionar que en esa época se produjo el pase de AFNE (Astilleros y Fábricas Navales del Estado) a Fabricaciones Militares, el entrevistado trazó un antes y un después de esa instancia.
“A partir de ahí empieza el bajón. En aquellos años teníamos la planta de trotyl, de ácido, de laca, de pólvoras y explosivos y otro montón de cosas. Lo que pasaba entonces era que los jefes que estaban ahí sabían cómo era la cosa, era gente muy trabajadora. Fue un golpe pero no de agua fría; nos dieron un hachazo. Mucha gente de 30 o 40 años con dos hijos y con chicos estudiando; unos metidos con el pago de la casa…el que no lo vive esta situación no lo sabe”, señaló.
En la antesala del intento de privatización de FANAZUL durante el mandato del neoliberal Carlos Saúl Menem, Bello renunció a la fábrica e inició un camino de lucha desde la política: fue electo concejal al tiempo que mantenía su injerencia en el sindicalismo, como integrante de la cúpula local de la CGT.
“Lo que también me da mucha rabia ahora, por eso le agradezco a ustedes que pueda decir estas cosas, es que a mí también me hicieron el cuento de la cantera. Pero a mí me hablaron de una cantera; ahora hablan de tres, cinco y hasta ocho canteras. Dios y la Virgen quieran que se dé. Escuché al secretario de Gobierno (Alejandro Vieyra) decir que la cantera iba a estar a cincuenta metros de ahí. De FANAZUL para las sierras es todo de la Armada. Primero, no sé cómo van a hacer para sacárselo; segundo, que todas esas sierras el Ejército hace simulacros ahí y los ejercicios son con explosivos. Lo otro es que la tierra está contaminada porque se trabaja con ácidos. Hace treinta años me dijeron lo mismo”, subrayó.
Bello advirtió que “FANAZUL es una fábrica de explosivos para la defensa del Estado y, dé o no dé pérdida, tiene que seguir; no puede ser que a una fábrica de 70 años la cierren de hoy para mañana” para inmediatamente referirse a la visión que tiene del rol que juegan los actuales conductores políticos de la ciudad.
“Las gestiones políticas me parece que están muy flojas. No se puede entender que recién ahora sepan de lo que está pasando en FANAZUL, cuando la gente le ha pedido audiencia hace dos años. El intendente es la cabeza de la ciudad y tiene que estar sabiendo todo ¿Sabés qué pasa? Te lo voy a decir porque estoy muy embroncado: el Intendente nunca trabajó. El que nunca trabajó y nunca estuvo en una fábrica, no sabe lo que es. El Gobierno nos toma como un número de ficha; no sos ‘Juan’ o ‘José’. Sos un número de ficha y, cuando es así, ellos sacan un número como buenos empresarios que son y dicen ‘si esto no da, se cierra’”, agregó.
Aclaró que otra sustancial diferencia, más allá que la fábrica siguió funcionando luego de ser reincorporados la mayoría de los obreros, es que a todos ellos los indemnizaron cuando se produjo el pase de AFNE a Fabricaciones Militares.
“Cuando nos echaron hubo ocho millones de pesos de indemnización. Hubo quienes se terminaron su casa; otros se compraron o cambiaron el auto. Hoy ¿te imaginás si dejan de circular ocho o diez millones por mes? Se mueren de hambre los comerciantes también”, explicó.
Convalidación del contrato basura
En otro tramo de la charla con este diario, Héctor Bello lamentó que la inestabilidad laboral en la fábrica se haya mantenido durante casi dos décadas.
“A partir del gremio y de la CGT nunca tendrían que haber autorizado que quedaran como contratados. A lo sumo contratados a prueba por seis meses o un año, pero hay gente que tiene quince años en FANAZUL”, señaló y aventuró: “Para mí la temática del Gobierno es sacar gente del Estado y antes de las próximas elecciones ocuparla con gente de ellos”.
“Acá se corrió la bolilla de que porque eran de La Cámpora y yo pregunto: los que tienen una idea política ¿no tienen derecho a trabajar? No es que lo toman y se queda en la casa tomando mate. Ahí tenés que ir a laburar porque, si no, jodés al compañero. Si son cuatro, no pueden haber tres. Por eso digo que al Intendente y los que están ahí saben lo que es el trabajo; no conocen lo que es esa fábrica”, amplió.
El ex “fabriquero” coincidió con este matutino en cuanto a que alguien debería ocuparse de la psiquis de los trabajadores que providencialmente quedaron en la calle.
“Alguna ayudita no alcanza. Hay que generarle trabajo otra vez a esta gente. Hay que luchar para que esa fábrica no se cierre y tomar los 220 tipos. Que vaya el Intendente, que vaya el Obispo o quién sea, pero hay que revertir esto sí o sí. Y si no, se tiene que armar una pueblada y sacarlos a todos. No puede ser que vos estés a cargo de una situación de estas y no sepas lo que está pasando. Lo mismo que con el Hospital de Niños. ¿Qué pasa si llega a morir un chico?”, se preguntó.
La indiferencia de algunos
Bello consideró que el “recorte” del gobierno macrista alcanzará a otros sectores que, por ahora, no se están expresando y algunos de cuyos representantes ni siquiera acompañan a los cesanteados de FANAZUL.
“Hay que revertir esto de una forma u otra. Esto, así, no puede seguir. Más allá que esté jubilado, uno se pone mal; tiene hijos, tiene nietos. ¿Qué va a pasar con todo esto? El paliativo de la gente no sirve; lo que el trabajador quiere es ir a laburar. Esa gente hoy tendría que estar de vacaciones y resulta que los grandes señores, empezando por el Presidente, sí se van de vacaciones. ¿Cómo es el asunto? Cuando me enteré de esto me empecé a acordar de lo mío, cuando estuve dos meses sin dormir y me levantaba a cualquier hora para salir a pegar carteles. Desde ningún punto de vista hay que permitir que la fábrica cierre”, recalcó.
“Azul, para salir a manifestarse y reclamar, es muy difícil. Cuando en mi época en la CGT teníamos problemas con un gremio, iban catorce o quince gremios y el que tenía el inconveniente no iba, y te miraba de atrás del vidrio. Somos más de 60.000 habitantes. No podés hacer ‘quilombo’ con 2.000 personas. ¿Cómo van cuando vienen artistas? ¿Para eso sí y para lo otro no…? Dios y la Virgen quiera que me equivoque, pero les va a tocar”, dijo.
Añadió: “Por ahí los muchachos se van a enojar conmigo pero está muy floja la CGT. Hoy se tendría que estar convocando a un paro, como mínimo. Otra cosa que hay que hacer es apuntar al ministro (de Defensa) Oscar Aguad. Hay que pedirle a los radicales de Azul que hablen con Aguad, que es cordobés y no sé si quiere cerrar esta fábrica para mantener las dos de Córdoba”.
 

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