¿Existe espíritu emprendedor en Azul?

Todo emprendedor, como punto indelegable, debe creer en sí mismo. Debe mantener su fuego interno basado en la autoconfianza y el conocimiento para lograr superar los obstáculos y las diferentes situaciones que surgen del contexto.

Apenas comienzan a surgir problemas la adaptabilidad es imprescindible como flexibilidad necesaria para encontrar el rumbo y poder seguir adelante. Es importante comprender que lo único constante es el cambio.

Hay que pensar positivamente, rodearse de personas que están en la misma sintonía de emprender. Se debe ser consciente que no es un camino fácil. Hay que potenciar en sus capacidades y cualidades, pero también conocer y mejorar sus debilidades, sus limitaciones, saber hasta donde puede dar y cuándo pedir ayuda. Se debe tener la capacidad de transformar una amenaza en una oportunidad para crecer o cambiar, o crear algo nuevo totalmente diferente.

Antes de iniciar cualquier idea de negocio se debe tener un conocimiento general del mercado, de los clientes, de la competencia y del sector donde se va a posicionar, identificando y aprovechar las oportunidades que se le presentan.

La clave es invertir en formación y capacitación, ya que desarrollarse continuamente lo gratificará. Para esto hace de la planificación un estilo de vida. Ser creativo e innovador son cualidades a tener en cuenta. Es necesario estar abierto a pensar más allá de los límites tradicionales y usar la imaginación para ver el mundo desde una óptica diferente, para crear nuevos productos y servicios o rediseñar y mejorar aquellos que ya se ofrecen en el mercado.

Debe ser una fuente de inspiración, respeto y credibilidad tanto para su entorno y proveedores como para sus clientes. Cuando los proyectos crecen se debería  incentivar a otras personas a trabajar en equipo, motivarlas para que todos se superen entusiasmando para optimizar la realización de las actividades diarias.

Aunque sienta que los desafíos son solitarios, un emprendedor es aquel que tiene la libertad de planificar, desarrollar, decidir y elegir su respuesta frente a las circunstancias del día a día, por eso debe tener confianza en si mismo, tener el valor de tomar decisiones y la determinación para anticiparse, prevenir y prever las posibles eventualidades que puedan suceder en el futuro. Siempre un paso adelante. Aceptando responsabilidades, haciéndose cargo. Sabiendo que el riesgo forma parte de la vida y que los fracasos son tan naturales como los éxitos.

¿Existe espíritu emprendedor en Azul? La respuesta es positiva. Se ven grupos de personas que proyectan y ejecutan obras que le dan cierta fisonomía positiva a la ciudad. Existen productores exitosos. En general todo está enmarcado en la individualidad, y como ciudad se necesita un espíritu emprendedor colectivo. Y ese espíritu emprendedor tiene que ser liderado por un grupo de personas y acompañado por el resto de la población. Así Azul progresará.

Pero en Azul existen pesimistas, envidiosos, los quejosos y no hacen nada, los que ponen palos en la rueda, sean desde las autoridades hasta los trabajadores. En una comunidad progresista, emprendedora este sector es minoría y no hace detener el tren que avanza. Pero en Azul sí. El tren disminuye la marcha o se para. Y los emprendedores azuleños se quedan con la tristeza de no ver el sueño del progreso. Es de esperar que la nueva generación sea emprendedora para que los que soñamos con una ciudad hermosa, que avance y ocupe un lugar preponderante en la provincia se transforme en realidad nuestros sueños, aunque no los veamos.

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