HISTORIAS QUE MERECEN SER CONTADAS

Fabrican y regalan sillas de ruedas especiales a niños que no tienen movilidad en las piernas

Martina, la nena de Capital Federal que recibió la primera sillita de ruedas producida por “Los Fontana”. La sillita de ruedas que la familia Fontana tomó de la realizada por alumnos de la Escuela Técnica N°1 de Miramar. Una mirada especial que hizo visible una importante problemática.
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La sillita de ruedas que la familia Fontana tomó de la realizada por alumnos de la Escuela Técnica N°1 de Miramar. Una mirada especial que hizo visible una importante problemática.

En cada rincón de las comunidades donde vivimos hay múltiples problemáticas sociales donde la ausencia del Estado queda de manifiesto. Hacer propias dificultades que parecen ajenas es la medida fundamental para generar una conciencia solidaria que por estos días es el único camino posible ante la insolvencia de dirigentes políticos. Así lo entendió una familia de Escobar que puso manos a la obra. –

 Por Darío Rizzardi – drizzardi@diarioeltiempo.com.ar

Marcelo Fontana tiene 49 años y vive junto con su pareja Mariela, de 47, y sus hijos mellizos Santiago y Agustín, de 15, en la ciudad bonaerense de Escobar. Hace algunos días, mientras miraban un canal de cable, conocieron una historia que sucedió en Miramar. Una mamá se acercó a la Escuela Técnica N°1, de la mencionada ciudad, para pedir una ayuda especial.

“Su nenito sufre espina bífida y no puede mover las piernitas. Las sillas de ruedas grandes no le sirven y pidió si podían darle una mano. Entonces, un grupo de chicos, junto al Profesor Jorge Alegre, fabricaron una silla de ruedas basada en las sillitas de paseo para bicicletas. Le pusieron 4 ruedas para generar estabilidad”, relata Marcelo Fontana.

Ver esas imágenes produjo en los cuatro integrantes del grupo familiar una misma sensación: era necesario conseguir una forma de ayudar y también hacer visible una dificultad que, mínimamente, debían sufrir algunos chicos más.

“Mientras mirábamos la nota pensamos ‘seguro debe haber más chicos con este problema’. Nosotros somos ceramistas, tenemos un taller, una soldadora eléctrica. Entonces nos pusimos a hacer una (silla); nos llevó un día. Al terminarla la publicamos en Facebook, en un perfil que se denomina ‘Sillitas de Ruedas Para Ellos’, y en donde escribimos que compartan el contenido ya que íbamos a ir produciendo y obsequiando las sillitas a quienes las necesitaran. Sucedió que no eran ‘algunos’ sino muchos, miles en la Argentina, en Chile, en Colombia, en Uruguay y en México”, explica Fontana y reconoce que se mandaron la “macana” de no especificar de dónde eran y, principalmente, que eran sólo una familia y que no podrían afrontar una masiva demanda.

 

La viralización y la primera entrega

“La publicación se viralizó porque la combinación de hacer las sillas y obsequiarlas se sumó a la difícil problemática que sufren los chiquitos que no pueden caminar. Nos shockeamos, pensamos ¿cuál es nuestra función real? si, como familia, tenemos una capacidad limitada que no va a poder abastecer toda esa demanda. Decidimos seguir haciendo el trabajo de hormiga semana a semana; es más, ya entregamos la primera a Martina, una chiquita de Capital Federal”, cuenta animado el jefe de familia y agrega: “hay un mundo no escuchado, no visto. Avisamos en Facebook que vamos a seguir trabajando por nuestro lado, y la gente te va guiando. Nos pidieron que hagamos un tutorial de cómo fabricar la sillita, ya lo hicimos y se subió. Convocamos a los profesores que lleven a los colegios técnicos este proyecto, que une a los chicos con los fierros y la solidaridad, les mete buenos valores en la cabeza”.

EL DATO

Fontana contó que el valor de construcción de la silla ronda los $ 1.700  entre la pequeña silla, que se compra en una bicicletería ($ 400); las ruedas ($ 1.100); y la estructura de caños que puede realizar cualquier herrero. Las sillas pueden soportan hasta 25 kilos, según los cálculos realizados.

SER UN NEXO

La idea inicial de producir las sillas fue el primer eslabón de una cadena que debería seguir creciendo. El sentido común así lo indica.

“Los Fontana” ya sembraron la semilla y, con su producción, irán regando ese sueño.

No contentos con lo hecho, la familia asumió el rol de ser quienes puedan despertar el espíritu solidario no sólo en los grandes sino también en los jóvenes, apuntando a aquellos que cursan sus estudios en escuelas técnicas de cualquier lugar, ya que las redes sociales no conocen de límites geográficos, puedan enarbolar la misma bandera.

“Un problema que hemos tenido es la enorme cantidad de mensajes por privado donde están los requerimientos; han llegado hasta desde México. Pude hablar con el presidente del Rotary de una ciudad boliviana, que me pidió permiso para replicar el concepto allá. Hay miles de historias y de casos, nuestra idea es poder organizar por zona y derivar a los Rotary o escuelas técnicas. En la medida de nuestras posibilidades, la mano más grande que podemos dar es conectar a los chiquitos con los que quieren ayudar, que son muchísimos”, explicó.

Junto con su familia, Fontana generó una revolución en Facebook con más de 30 mil “me gusta” y miles de comentarios e información compartida en sólo una semana.

Claramente este tipo de historias mantienen viva esa llama que nos une cómo especie y que busca sobreponerse a las dificultades que habitualmente nosotros mismos nos encargamos de interponer en el desarrollo de la vida. Por un lado generamos auto atentados y, por el otro, siempre alguien tiende la mano y predica con el ejemplo. En todas las comunidades hay personas con esas sensibilidades especiales que les permite detectar este tipo de problemáticas, hacerlas propias y generar empatía en el resto del conjunto social. “Los Fontana” son ejemplo de ello.

Los interesados pueden contactarse a través del mail  sillitasparaellos@gmail.com – o vía Facebook “Sillitas de Ruedas Para Ellos”, especificando nombre y apellido, localidad y peso del niño que requiere la silla.

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