SE CONCRETÓ UNA ADECUACIÓN DESDE EL PODER EJECUTIVO

FANAZUL: desafectaron todos los programas de inversión previstos en el presupuesto 2018  

Significa la ejecución económica de la planta. Al menos siete proyectos de la Fábrica Militar de Azul fueron suprimidos y los montos derivados a otras áreas ejecutivas. La decisión fue adoptada desde la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Hacienda del gobierno nacional. Una breve historia de FANAZUL: de Fincati a Macri.

Facsímil de una planilla del Anexo de la “Decisión Administrativa 1038/2018” de Peña y Dujovne, con la desafectación de programas de inversión en FANAZUL del presupuesto nacional 2018.


Por Marcial Luna
mluna@diarioeltiempo.com.ar
La ejecución económica de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Azul (FANAZUL) se ha concretado a través de una “modificación presupuestaria” resuelta por el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, mediante la Decisión Administrativa 1038/2018.
De esa manera, se dejaron sin efecto las inversiones previstas para este año en la planta de pólvoras y explosivos local. Si la primera medida fue la ejecución de los doscientos veinte contratos, la actual ejecución económica implica el remate de esa decisión del Gobierno Nacional.
En los considerandos, la DA-1038 establece que “la Dirección General de Fabricaciones Militares, organismo actuante en la órbita del Ministerio de Defensa, propone reforzar sus gastos corrientes en detrimento de los de capital”. Es decir, deja en claro que la propuesta surge de la propia intervención de Fabricaciones Militares.
Un solo artículo ha sido suficiente para resolver la cuestión: “Artículo 1º.- Modifícase el Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio 2018, conforme con el detalle obrante en las Planillas Anexas”.
Las inversiones previstas para FANAZUL ahora se destinarán a las áreas de Desarrollo Social y Salud, aunque no se especificaron los rubros.
La decisión fue tomada hace una semana.
Algunos números   
En la Planilla Anexa al artículo 1° se explican los programas y montos desafectados. En lo que concierne a la fábrica azuleña, se dejaron sin efecto los programas del rubro “Producción y Comercialización de Bienes y Servicios”.
Como consecuencia de esta “modificación presupuestaria” han sido suprimidos, por lo menos, los siguientes proyectos:
1.- Proyecto: Instalación de Planta de Carga de Proyectiles en la Fábrica Miliar Azul. Monto desafectado: $ 1.076.515.
2.- Proyecto: Puesta en Valor de Almacenamiento de Polvorines en la Fábrica Militar Azul. Monto desafectado: $ 6.310.982.
3.- Proyecto: Optimización Planta de Emulsiones en la Fábrica Militar Azul. Monto desafectado: $ 2.477.042.
4.- Proyecto: Optimización Planta TNT y DNT en la Fábrica Militar Azul. Monto desafectado: $ 1.031.307.
5.- Proyecto: Adecuación de Instalaciones a Mejores Condiciones de Salud Fábrica Militar Azul. Monto desafectado: $ 10.696.817.
6.- Proyecto: Actualización Equipamiento de Laboratorio en la Fábrica Militar de Azul. Monto desafectado: $ 4.159.136.
7.- Proyecto: Adecuación de la Infraestructura Fabril Etapa II – Fábrica Militar Azul. Monto desafectado: $ 7.657.105.
Total monto desafectado en concepto de proyectos de inversión para 2018 de la Fábrica Militar Azul: $ 22.712.087.
Un aspecto, al menos, llama la atención: si se acaba de desafectar del presupuesto la  masa de dinero apuntada, significa que hasta el 2017 el Gobierno Nacional pensaba invertir en FANAZUL. ¿Cuál fue el motivo de un cambio tan radical en la política de Estado? Si bien pueden entrar en juego más variantes, el cambio de postura más llamativo coincide con la designación del nuevo interventor Luis Riva, producida en agosto de 2017.
¿Borrar el pasado?     
Aunque la trayectoria de la fábrica azuleña de explosivos es tan vasta como importante, una revisión de las recientes publicaciones de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM) indica que, en las últimas semanas, se han iniciado operaciones para borrar todo indicio de existencia.
Por ejemplo, en las reseñas de fábricas sólo se incluye la Fábrica Militar Fray Luis Beltrán, la Fábrica Militar de Río Tercero y, finalmente, la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos Villa María. Directamente, fue eliminado el historial de FANAZUL.
También ha sido suprimida la foto del acceso a la planta azuleña, en la portada de la sección “La empresa-Reseña de fábricas”, de la Web de Fabricaciones Militares. (www.fm.gob.ar).
La intervención de la DGFM continúa en manos del ingeniero Luis Riva (dueño de una empresa de marketing, sin experiencia en políticas de Defensa Nacional y, menos aún, de la delicada línea de Producción para la Defensa).
En la estructura, se menciona quiénes son los actuales directores de las fábricas militares:
-Coronel Rafael Guerrero (Río Tercero).
-Ingeniero Miguel Toselli (Villa María y Planta Jáchal).
-Licenciado Hernán Gestoso (Fray Luis Beltrán).
-Teniente coronel Augusto Taddeo (Fábrica Militar Azul).
Esta última, es la única que posee una aclaración: “En proceso de desactivación”.
Sin embargo, fuentes consultadas por El Tiempo aseguran que el ajuste también llegará a otras fábricas militares, a corto plazo. Se indica que, desde la DGFM, no se han procurado iniciativas para atraer clientes, ni siquiera para mantener los que se tuvieron.
De la misma manera que esta política repercutió en FANAZUL, en breve podrá tener efecto en las restantes fábricas. Desde el nivel sindical, se avizoran más despidos.
En el caso de Azul, la treintena de trabajadores que aún permanecen en planta, en algún caso tendrán la opción de iniciar sus trámites jubilatorios, y en otros se les ofrecerá el traslado a otras plantas de Fabricaciones Militares, cuando no directamente la cesantía.
La mayoría del personal azuleño con contratos caídos a fines de 2017, sostiene la esperanza que sólo un cambio de gobierno, el año próximo, determine la reapertura de la fábrica azuleña y es por ello que se busca preservar las instalaciones.
Ciertamente, no ha habido momento en la historia de FANAZUL con un frente tan complejo como incierto.
Otro aspecto, no menor, es que en el país no se ha producido en debate en torno a la política de defensa nacional, toda vez que la desactivación de una fábrica como la local, como productora de insumos fundamentales para las Fuerzas Armadas, trastoca un pilar fundamental de la soberanía argentina, como es el de la producción para la defensa (debate que sí se produjo en 1991, inclusive en el plano parlamentario, y evitó la privatización de la fábrica azuleña).
FANAZUL tiene su historia y son las diferentes generaciones de trabajadores quienes saben que no podrá quitarse tan fácilmente de la memoria colectiva. Cómo contribución a ella, a continuación, algunos apuntes necesarios que surgen del archivo de El Tiempo (1941-2018).

La Fábrica en la actualidad.


Un polvorín en las sierras   
Para la Marina de Guerra argentina, durante el año 1941, fue necesario contar con fuentes de aprovisionamiento de pólvoras y explosivos. El mundo se sacudía con las bombas de la Segunda Guerra y la carrera armamentista se visualizaba como cuestión prioritaria, inclusive, en países “neutrales” como Argentina.
El ministro de Marina, contralmirante Mario Fincati, dispuso por resolución que debía conformarse una comisión para estudiar el tema en forma integral, desde dos aspectos: táctico y estratégico. Esta comisión, constituida oficialmente en septiembre de 1941, analizó el motivo de la creación y, asimismo, presentó un estudio para construir una fábrica de pólvoras y explosivos junto con el proyecto primario.
En julio de 1942, la comisión propuso el nombre: Arsenal de Munición de Guerra de la Marina, para designar a la planta que se construiría en la zona de la Boca de las Sierras, en el Partido de Azul.
Se estableció que eran necesarias cuatro mil hectáreas de extensión y que era viable la instalación de fábrica de trotyl, de pólvoras, de nitroglicerina, de munición menor, de artificios de fuego y talleres especializados.
En febrero de 1943 el ministro Fincati aprobó el estudio de la comisión, las bases y las conclusiones para la construcción del arsenal. Con el GOU en el poder, en septiembre de ese mismo año el nuevo ministro de Marina, contralmirante Benito Sueyro, realizó algunas observaciones al estudio aprobado por su antecesor, y se resolvió la creación de otra comisión para determinar qué tan conveniente resultaba instalar una fábrica de explosivos y analizar un poco más su “ubicación estratégica”.
Finalmente, esta comisión arribó a la conclusión de que debía insistirse en el proyecto porque la instalación de una fábrica de tales características reportaría muchas ventajas al país. Aseguró que también debía respetarse la ubicación establecida por la comisión antecesora.
A pesar de que los ministros fueron cambiando permanentemente durante el gobierno de facto iniciado el 4 de junio de 1943, el proyecto prosperó.
En mayo de 1944 el contralmirante Alberto Teisaire, titular de la cartera de Marina, aprobó el plan y dio inicio a los trámites de expropiación de las tierras que serían destinadas a la fábrica de explosivos. En enero de 1945 comenzaron las tratativas para la adquisición de equipos y maquinarias para la futura planta con la Casa Brander & Cía. Esta etapa culminó con la firma de un contrato que fue aprobado a través del decreto 15.377/46, entre la Secretaría de la Marina y la empresa sueca Aktiebolaget Bofors.
En manos de DGFM    
En principio, la fábrica fue concebida para satisfacer las “necesidades bélicas de la Armada” y, por ello, se encaró la elaboración de nitroglicerina y nitrocelulosa, como  también trotyl, para cargas de granadas, cabezas de torpedos, bombas aéreas, etc.
El replanteo de los primeros polvorines fue realizado desde septiembre a octubre de 1946, al inicio de la primera presidencia de Juan Perón. Luego se iniciaron los trabajos en los edificios de la futura fábrica. En noviembre de 1947 comenzó la construcción. Durante esa etapa, la fábrica dependió de la Dirección General de la Marina Naval hasta que fue creada la empresa Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE), en 1953, creada mediante el decreto 10.627.
Se dispuso entonces el traspaso de las plantas de elaboración de explosivos del Ministerio de Marina, ubicadas en el Arsenal Naval Azopardo, a AFNE mediante el decreto 23.383 y con la denominación Fábrica Naval de Explosivos de Azul (FANAZUL).
El traspaso se efectuó en agosto de 1954 y la fábrica fue orientada a la producción de explosivos y diversas materias primas de empleo en la industria civil, para lo que fueron adecuadas las instalaciones. Una de las principales reformas se realizó en la planta de elaboración de nitrocelulosa.
Los obreros desconocían el manejo de los equipos, por lo que recibieron la instrucción necesaria. La carencia de técnicos en nuestra zona exigió la formación del personal para los laboratorios químicos, impartiéndose cursos de perfeccionamiento.
La empresa Fábrica Naval de Explosivos de Azul (FANAZUL) fue organizada civilmente y formó parte de las empresas del Estado argentino (hasta la decisión del actual gobierno de cerrar la fábrica). Esto requiere de una explicación fundamental: sabido es que en tiempos de paz la demanda de explosivos es escasa, por lo que quedarían paralizados los equipos y el personal sería despedido. Por esa razón se le dio una “orientación civil” a la planta industrial. De esa manera, gran parte de sus producciones cubrieron los requerimientos de canteras, minas y construcciones importantes de la Argentina.
Durante la época de esplendor de FANAZUL se elaboraron explosivos especiales para Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), y de destinó una porción de lo producido a las necesidades regionales de prácticas deportivas. La empresa fue diseñada junto con un barrio aledaño, para alojar al personal superior y algunos técnicos.
Luego, los cambios en la política de gobierno, llevaron a que por un convenio entre AFNE y la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM), desde el 26 de enero de 1988, FANAZUL pasó a formar parte de esta última, lo que provocó reacciones tanto institucionales como de algunos cuadros obreros. El gremio influyente históricamente ha sido la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
Las víctimas   
El trabajo en FANAZUL nunca fue fácil. A lo largo de su historia, tuvo que soportar ocho accidentes que costaron la vida de diecisiete personas. La primera explosión se registró en junio de 1957 y la última en 1982. El panorama del sector afectado, generalmente el de la Planta K, muchas veces fue similar al de una ciudad luego de ser bombardeada.
Una de las explosiones dio mucho que hablar en el país y tuvo alguna que otra repercusión en el exterior: en noviembre de 1976 se hallaba detenida en el Arsenal Naval Azopardo la expresidenta María Estela Martínez de Perón, quien había sido destituida por el golpe militar ocho meses antes. Esta explosión en FANAZUL dio lugar a comentarios de distintos matices, justamente por hallarse presa la expresidenta en las cercanías.
FANAZUL, en su historia, enfrentó también otros peligros. A poco de hacerse cargo Carlos Saúl Menem de la Presidencia de la Nación (1989), se anunció un plan de restructuración de las empresas estatales. Mayormente se utilizó el recurso de las privatizaciones (en muchos casos, con poca transparencia), para hacerlas “más rentables” ya que se argumentó que, en su mayoría, eran “deficitarias”.
Para llegar a esta etapa de desguace, conviene repasar lo sucedido años anteriores. Por ejemplo, en junio de 1989 el director de FANAZUL, teniente coronel Guillermo Sevilla, invitó a los medios de prensa a recorrer la planta fabril y brindó algunas precisiones sobre la producción. En esa oportunidad dijo que “el insumo más preciado que tenemos es la mano de obra, y es el hombre el objetivo más importante para la empresa”, por lo que se implementaron numerosas medidas de seguridad.
La fábrica está asentada en un predio de 854 hectáreas, de las cuales 268 fueron destinadas a la zona industrial y en otras 44 está localizado el barrio. El embalse que provee de agua al sistema contra incendios y catástrofes está dentro de las restantes 550.
En 1989, al iniciarse la “era menemista”, FANAZUL ocupaba 360 operarios y, según dijo entonces Sevilla, “los balances están equilibrados desde 1987”.
En ese tiempo, el equipo de Defensa de Menem ya había trazado un plan de restructuración y trascendían algunos detalles preocupantes, sobre todo porque afectabas directamente al personal y porque Argentina se quedaba sin producción de TNT de origen estatal. Sin embargo, la planta no se cerró, ni se privatizó. El ajuste, en cambio, dejó a varias decenas de trabajadores en la calle, en 1991.
El candado       
En la reunión de gabinete ampliado, el 24 de mayo último, horas antes de conmemorarse el Día de la Patria, el presidente Mauricio Macri aseguró: “Podemos ser  la generación que vino a cambiar la historia para siempre” (El Tiempo, “Extra”, 25.5.2018).
Aún no es posible determinar si, a grandes rasgos, tal cosa ocurrirá. En cambio, sí es factible asegurarlo en un punto, por lo menos: es el presidente que decidió ponerle el candado a la fábrica FANAZUL, luego de más de medio siglo de existencia.

FANAZUL comenzó como depósito en la década del 40, antes de ser fábrica. En 1954 se dispuso el traspaso de las plantas de elaboración de explosivos del Ministerio de Marina, ubicadas en el Arsenal Naval Azopardo, a AFNE mediante el decreto 23.383 y con la denominación Fábrica Naval de Explosivos de Azul (FANAZUL).  


 

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