ENFOQUE -

FANAZUL es Azul


Por Augusto Meyer
ameyer@diarioeltiempo.com.ar
Azul se debate entre el despertar de una buena vez y para siempre, y el ostracismo; entre el comenzar a reclamar soluciones concretas en un distrito que tiene distintos potenciales, y el seguir permitiendo que los funcionarios y políticos nos vendan “espejitos de colores”. Llevamos años, no pocos, escuchando “debemos trabajar todos unidos, sin importar la bandería política que representemos…”.
Causa común: en el debe —– subtítulo
En la vida nada es porque sí. Si el resultado de las gestiones que se llevan adelante termina siendo positivo; si se puede ablandar el duro corazón de un Ingeniero llamado Luis Riva; si es posible arribar a una reincorporación de trabajadores al plantes de FANAZUL, en Azul todos podremos dar rienda suelta a la alegría. Será como el festejo –por ahora ahogado- no hecho de Navidad y en Año Nuevo.
Sin embargo, aun cuando la situación ideal que hoy parece sólo un lindo sueño se produzca, no podemos soslayar que también a nivel local hay responsables de la angustia que sobrellevan los 220 obreros de la planta militar de pólvoras y explosivos Azul. De otra manera, ¿cómo se explica que durante los 17 años de contratados que llevan esos operarios no se haya podido poner fin a un vínculo laboral a todas luces irregular? ¿Qué actor político o gremial puede hoy demostrar que “peleó a capa y espada” en esos 17 años por exigirle a Fabricaciones Militares el cese de esa forma de contratación? En esta cadena de fallas hay grados de responsabilidad; no sería justo un reparto por igual de castigo ante semejante falencia. Quienes han gobernador el distrito; quienes han sido legisladores provinciales y/o nacionales, deberían estar al frente de esa nómina. Una lista de la que, haciendo un mea culpa, ni siquiera escapamos los trabajadores de los medios de comunicación por no haber tomado a fondo el tema y marcar la fragilidad de las condiciones laborales de la mayoría de los trabajadores de FANAZUL.
Si hablamos del tiempo reciente, a la gestión que encabeza Federico Hernán Bertellys le cabe un peso mayor. El actual Intendente y su jefe de Gestión y Gobierno, Alejandro Vieyra, vienen del espacio político (Frente para la Victoria) al que se le cuestiona el haber incorporado a la planta fabril a trabajadores en momentos que Fabricaciones Militares no enviaba los insumos necesarios para la producción. Y ahora, los ex sciolistas de “Peronismo Sin Fronteras” (en cualquiera de los casos, bajo el mismo paraguas de Cristina Fernández de Kirchner) forman parte de la alianza de Cambiemos que, con una planilla de Excel en la mano, destruye las ilusiones de 220 familias, dejándolas en la calle. Ese doble estándar de Bertellys-Vieyra ¿es lo que le “impidió” ponerse mucho antes al frente de la lucha de los trabajadores…?
En los “fabriqueros” no hay sobreactuaciones ni exageraciones ni especulaciones. En las movilizaciones por las calles céntricas; en los cortes de ruta; en las cinco ocasiones que cronistas de este diario estuvieron en el ingreso a FANAZUL; durante, antes y después de las entrevistas que hemos realizado somos testigos de llantos desgarradores, de abrazos interminables, de miradas de angustia, de discursos encendidos. Vemos a nenes que, con la ingenuidad propia de la edad pero la comprensión de que se viven tiempos difíciles, comparten con sus padres el sonar de bombos y los aplausos acompañando los cánticos por el no cierre de una empresa del Estado que lleva 70 años inserta en el corazón de los azuleños.
Vaya personaje el “tal” Perotti. Qué cínico y qué siniestro hay que ser para mentirle en la cara a los trabajadores y no decirles lo que iba a suceder. Qué cobarde hay que ser para transportarlos de regreso de la fábrica y robarles los colectivos. A Fabricaciones Militares no le interesa la seguridad de FANAZUL ni de la ciudad cuando hacen ir a la fábrica a trabajadores de planta con carpeta médica para hacerlos operativamente responsables de cuestiones esenciales de mantenimiento en sectores sensibles de la planta, algo que casi con exclusividad los contratados conocen.
Un párrafo aparte merecen algunos actores políticos que dicen representar a los azuleños. Si hablamos de dirigentes que tienen desempeño en el ámbito local, unos pocos se salvan del horror y el espanto.
Hay para todos los “gustos” entre los “actores de reparto”. Unos están desaparecidos o están recién llegados de vacaciones, en Miami, luego de permanecer fuera de la ciudad quince días; otros envían “comunicados de adhesión a una marcha” o dicen estar haciendo “gestiones en Buenos Aires” que no pueden dar a conocer; y también están aquellos que especulan de si dan o dan una firma desde la banca que tienen en el Concejo Deliberante, dada por el pueblo al que dicen representar.
Pero qué decir de “primeros actores” como el actual Secretario General de la Gobernación, Fabián Perechodnik, quien jamás respondió a los llamados casi desesperados que se hicieron desde esta redacción. “Te paso tres números de celulares, incluyendo uno que no tiene casi nadie para que me llames cuando necesites algo”, me dijo cuando tuve la posibilidad de conversar personalmente con él en su despacho de la Gobernación en La Plata. No le conocemos una sola intervención que haya propiciado en favor de la comunidad azuleña, y no sólo hablamos del caso de FANAZUL. ¿Qué situación de mayor gravedad que lo que sucede con FANAZUL?
Otro tanto se puede decir de Adrián Pérez, quien trabaja en la órbita del Ministerio del Interior que conduce Rogelio Frigerio. Los llamados telefónicos en los últimos diez días se sucedieron, sin tener respuesta alguna.
No era intención pedirle a ninguno de ellos nada extraordinario. Simplemente que el interventor de Fabricaciones Militares recibiera a los trabajadores (algo que finalmente se logró el pasado jueves, tras arduas gestiones) o que, por nuestro intermedio, existiera alguna comunicación fehaciente del destino que se tiene pensado para FANAZUL (recién el martes se pudo entrevistar a Riva). Hubo más de un intento por tener algún concepto de tres legisladores provinciales de la Séptima: Alejandra Lordén, Alejandro Cellillo y Dalton Jáuregui. Ninguno atendió nuestra requisitoria.
Causa común: en el debe
Desde hace un par de semanas los trabajadores de FANAZUL sienten el respaldo de la comunidad, que salió a exigir el no cierre de una fábrica con mucho arraigo en la ciudad.
Por la empresa que está camino a la Boca de las Sierras han pasado miles de azuleños. Hay familias que van por la tercera generación. No se puede dejar de mencionar que, lamentablemente, muchas vidas fueron “entregadas” al servicio de las tareas que se llevan a cabo en las instalaciones que están a 35 kilómetros del casco urbano de Azul, por Ruta Provincial N° 80.
En esa carretera –históricamente en deplorable estado, algo que hoy se mantiene vigente- los trabajadores han consumido miles de horas en ese ir y venir para cumplir con la exigente prueba de manipular ácidos y explosivos. “Un día mi compañero de asiento en el micro no regresó conmigo”, rememoró un ex empleado de FANAZUL al recordar la fatídica explosión del año 1985, que se llevó tres vidas y generó importantes destrozos materiales. Los obreros hoy jubilados sufren esta crisis aun cuando no concurran a las marchas ni a los cortes de ruta. Hemos conversado con varios de ellos y están tan destruidos como los que hoy pelean por la continuidad. Nadie los ve, pero ellos lloran desconsolados en sus hogares cuando dimensionan todo aquello que representa FANAZUL en sus vidas y para la comunidad en general. No pueden creer que alguien, a 300 kilómetros de distancia, quiera arrancarles algo que es parte de su vida.
Es completamente cierto que las marchas fueron numerosas y que no todos tienen movilidad y/o tiempo de llegar hasta los cortes que se realizan en la Ruta 3 para tratar de visibilizar el reclamo y que éste llegue a los medios de comunicación nacionales. Medios que, vale decirlo, mantienen esa retórica de “periodismo federal” que no es tal.
El apoyo de la comunidad está, pero hace falta más. Tengamos en cuenta que para un espectáculo musical, la mismísima Plaza San Martín ha concentrado 12.000 almas. La movilización del pasado jueves, según cálculos estimativos, apenas si superó las 3.000 personas. Para una ciudad de 52.000 habitantes el número de los que marcharon fue pobre. Tengamos en cuenta que en Azul coexisten varios miles de empleados estatales (Judiciales, Anses, Pami, Ejército, Armada Argentina, Afip, Arba, etc).
A favor decimos que hay ciudadanos que por primera vez se sumaron a un reclamo popular, aun cuando el tema FANAZUL ni siquiera los roce. Es una señal de que se está tomando conciencia que, siempre y cuando sea pacífico y dentro del amplio espectro de derechos que nos asisten, es imperiosamente necesario expresarse y acompañar. ¿Será un despertar definitivo?
Valoro la militancia por aquellas causas que nos hacen bien como comunidad. Quisiera no escuchar más “entraron por La Cámpora” o “eran tres para barrer con la misma escoba”. Fuese cierto o no algo de eso, en lo personal no me interesa. Azul camina por un delgado hilo.
Nuestros hijos se siguen yendo al compás de la desaparición de oportunidades laborales. En las últimas cuatro décadas hemos sabido básicamente de cierre de fábricas o de emprendimientos que por algún motivo se radicaron en otra ciudad. Algo mal habremos hecho.
Es cierto que el contexto provincial y nacional hoy no ayudan, pero convengamos que Azul jamás aprovechó “las buenas épocas” de las que otros Partidos bonaerenses sí se sirvieron. Alguien podrá decir que en Olavarría y Tandil tampoco la pasan bien. Sin embargo, el margen de acción en Azul es ínfimo. En cualquier caso, por acción o por omisión, las buenas y las malas se las debemos a los gobernantes y políticos y es a ellos a quienes debemos  exigirles mayor compromiso, menos peleas estériles y que saquen al distrito del pozo en el que se encuentra. Cada uno, desde su lugar, debería tener el derecho y el deber de aportar.
 

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