MUCHOS PERIODISTAS EN UN PERIODISTA

Finalmente, la “vedette” es el contenido

Escribe para EL TIEMPO: Darío Rizzardi

El vertiginoso avance de la tecnología ha generado una revolución en todos los ámbitos de la vida cotidiana, y los medios periodísticos no son la excepción. Gran parte de los diarios del país están en procesos de reestructuración y la tarea de los periodistas muta rápidamente. Ya no hay espacio para el estancamiento ni el acostumbramiento.

Cada día es un nuevo comienzo en las redacciones; ya sea la de un diario de tirada masiva, como la de un pueblo del interior. En esa vorágine de cambios, los periodistas somos quienes debemos tener un poder de adaptación muy marcado para no quedar rezagados en el camino de los contenidos multiplataforma (papel, audio, video, internet, redes sociales), pero siempre teniendo la certeza de que el contenido es lo que importa.

Hasta hace algún tiempo bastaba con ser lo suficientemente hábil para poder pasar de una máquina de escribir a una PC de escritorio. Ese cambio descolocó a varios, pero la mayoría pudo “subirse” a la nueva tecnología. Últimamente las variaciones son más disruptivas. Ya no basta con escribir en otro soporte; ahora hay que saber tomar una fotografía, editar un audio o un video, y tener un profundo conocimiento del comportamiento de las audiencias en las redes sociales, utilizarlas como agenda y como medición de lo que estamos haciendo, para seguir por un camino o cambiarlo rotundamente.

Ésta vórtice de nuevos desarrollos tecnológicos no debe sacarnos del eje puntual de la tarea periodística. Debemos estar atentos y aggionarnos, pero no perder de vista que lo que importa verdaderamente, es el contenido de calidad. Ese que la gente valora y que está cerca del pulso de una comunidad. Si bien estar en contacto permanente con las nuevas tecnologías es de suma importancia para entender los comportamientos de la sociedad actual, es preciso tener como faro que lo que podamos contar, la historia en la que trabajamos, es más significativa que cualquier soporte por el que la podamos comunicar. Claramente se necesita un justo equilibrio para generar contenido de calidad y, a su vez, estar en línea con las rupturas que presenta el mundo tecnológico.

Es una ardua tarea, en la cual muchas veces se pierden las “migas de pan” que nos enseñan el camino, si algo nos tranquiliza es que la mayoría de quienes ejercemos este oficio estamos en el mismo punto: tratando de salir de la encrucijada que se nos presenta, para poder conseguir que nuestros lectores de ayer, las audiencias de hoy, consuman nuestro contenido.

En esa tesitura andamos los periodistas en la actualidad; buscando revalorizar las ediciones en papel, que mantienen su vigencia y al menos en el mediano plazo, la mantendrán. A la vez, trabajamos en asimilar las nuevas herramientas tecnológicas para comunicar. Cada vez que damos algunos pasos el camino se desvanece y aparecemos parados arriba de otro, con nuevas características y reglas de juego, pero con una misma condición preponderante: la “vedette” es el contenido.

 

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