IX FESTIVAL CERVANTINO

Gabriela Izcovich y una nueva propuesta teatral

Una nueva propuesta del Festival Cervantino de la mano de la actriz y directora Gabriela Izcovich como uno de los espectáculos centrales que se desarrollarán del 3 al 12 de noviembre, se presentará la obra “Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte” en el galpón del SUMAc.
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Una nueva propuesta del Festival Cervantino de la mano de la actriz y directora Gabriela Izcovich como uno de los espectáculos centrales que se desarrollarán del 3 al 12 de noviembre, se presentará la obra “Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte” en el galpón del SUMAc.

Llega una nueva propuesta del Festival Cervantino de la mano de la actriz y directora Gabriela Izcovich. En esta oportunidad, como uno de los espectáculos centrales que se desarrollarán del 3 al 12 de noviembre, se presentará la obra “Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte” en el galpón del SUMAc que será el ámbito, como otras veces, para la emoción y la reflexión. La obra cuenta  con las actuaciones de Marcelo Bucossi, Roberto Castro, Mercedes Fraile y Gabriela Izcovich

Este espectáculo que, además cuenta con la dirección de la afamada actriz, plantea también una reflexión acerca del vínculo, sobre la dificultad de compartir la vida con alguien que ya tiene mucho pasado. “El disco rígido ya no tiene más espacio”, dice uno de los personajes. Estos pensamientos son los que comparten los personajes dentro de un clima íntimo y a lo largo de toda la obra, haciendo una reflexión profunda acerca de los recuerdos. ¿Lo que queda en mi memoria ha sido realmente así? ¿Lo que en su momento fue doloroso, puede rememorarse con una sonrisa? ¿Cómo construyó el presente en función del pasado?

En la obra Francisco y Roberto son dos amigos que rondando los sesenta años, deciden ir a filmar un documental a su pueblo de infancia. Sus esposas los acompañan. Al llegar se encuentran con que del pueblo ya no queda nada. No iban desde hacía cuarenta y tres años y ahora se encuentran con que el pueblo está vacío, no hay gente, los árboles están secos. Sólo ellos cuatro con la cámara de filmación. A partir de ahí, sobre el espacio vacío Francisco y Roberto evocan situaciones del pasado.

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