RELATOS DESDE EL ENCIERRO

Gabriela

“Soñar con libertad; soñar con la justicia; soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas”. Martin Luther King

Escribe: Matías Verna (*)

Gabriela Soler Maidana camina por el pabellón semidesnuda y siente el frío en sus pies. Con el toallón espanta una rata que camina por el piletón con cinco canillas y abre la ducha que es un chorro grueso helado de agua que llega a entibiarse a los cinco minutos.

El agua golpea fuerte en la nuca y ella sueña, como lo hace siempre desde que está privada de la libertad. “No dejes de soñar”,  le dijo su madre en una de las últimas visitas antes de morir. Entonces Gabriela sueña y cree que el chorro de agua es una ducha que gota a gota recorren su cuerpo y cierra los ojos y la espuma del shampú  le acaricia las tetas como lo hacía ese psicópata hijo de puta antes de enloquecer y decirle que la amaba.

La realidad le muestra el cemento con hongos y sus pies hundidos en las ojotas para no contagiarse otra peste más.

Gabriela Soler Maidana no tiene culpa ni piedad. Tiene una penitencia de la justicia y agradece no tener hijos porque hubieran quedado a la deriva sin madre ni abuela. Y sin padre.

A veces retumba en sus oídos el disparo en el pecho. Ve sangre. La pistola caída en la alfombra. Otra vez la sangre salpicando la pared. El teléfono. La policía. Una mueca de felicidad.

Todo el mundo se redujo a su celda. Cocina, living, comedor, patio, habitación, muy luminoso. Escucha radio, de vez en cuando consigue una tarjeta de teléfono o un celular escondido y manda saludos “para las pibas que estamos en cana” y se ríe y las compañeras del pabellón golpean las puertas y suben el volumen para escuchar la canción que pidió.

De vez en cuando, hace trabajos de costura para las encargadas del pabellón que le traen la tricota descocida o el ruedo de la bombacha de fajina para alargar o acortar, coser algún abrojo para la jerarquía o remendar los bolsillos agujereados. Cuando nadie la ve se prueba alguna ropa y juega a estar del otro lado. No le queda mal y vuelve a reír. Suspira y vuelve a soñar.

(*) Es periodista y escritor. Nacido en Azul, vive actualmente en Olavarría. En esta sección compartiremos textos inéditos que detallan, con ficción y realidad, la vida en contexto de encierro, tanto de empleados del SPB como detenidos.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *