Guillermo Sonaglia: “Un 50 por ciento de nuestro sacrificio se lo llevaba el Gobierno”

Una postal aérea de una de las jornadas de protesta de los productores locales.


 
El productor y actual presidente de la Sociedad Rural de Azul fue entrevistado por EL TIEMPO acerca del conflicto que se originó con el sector a partir de la aplicación de las retenciones a la soja. Además, el dirigente hizo un encendido reclamo a la Gobernadora por lo que consideró un alto grado de carga impositiva que tiene el campo en la provincia de Buenos Aires.
Los diez años transcurridos desde la aplicación de la Resolución 125 de retenciones móviles con eje en la soja, con una andanada de protestas en todo el país, deja mucho para el análisis. De ahí que este diario haya iniciado una serie de entrevistas con algunos de los protagonistas de aquel reclamo. Guillermo Sonaglia es actualmente presidente de la Sociedad Rural de Azul y, si bien en aquel entonces no formaba parte de la comisión directiva de la entidad, en su condición de productor agropecuario tuvo participación en las medidas de protesta que se realizaron en el distrito de Azul.
“El 2008 nos sorprendió con la instauración de la Resolución 125 del Ministerio de Economía, que fue promulgada por ley. Primero se impuso sin ser ley, en lo que fue un error del gobierno anterior. Después se dieron cuenta, lo llevaron al Congreso y lo promulgaron. Igualmente fue un impuesto injusto porque ya veníamos pagando el 33 por ciento de ganancias, algo más del 3 por ciento en concepto de bienes personales; los inmobiliarios, impuestos municipales, ingresos brutos. En definitiva, un 50 por ciento de nuestro sacrificio se lo llevaba el Gobierno”, expresó Sonaglia.
Respecto de las retenciones, dijo el dirigente, “en trigo nos pusieron un 23 por ciento; en maíz un 20; en soja un 35. En lo que hace al trigo, antes de ‘mover’ pagábamos 72 por ciento de impuestos de nuestro trabajo y nuestro producto”.
A criterio de Sonaglia, el país todavía está pagando las consecuencias de la aplicación de la polémica normativa.
“Llegando al 2015, antes de asumir Macri, Argentina tuvo la peor cosecha de trigo en cien años en cuanto a tonelaje y superficie sembrada. Eso le bajó los brazos al productor de trigo, de cebada, de maíz porque el esfuerzo no era redituable. Se hizo muy caro sembrar, en invertir en meter semilla debajo de la tierra y aplicar fertilizantes porque a la tierra hay que devolverle el fósforo, el potasio y otros elementos que utilizan las plantas. Cada cosecha la tierra se va empobreciendo. Si nosotros no invertimos en fertilizantes, esto va a ser un desierto como ha habido casos en el mundo”, explicó.

Tapa del ejemplar de este matutino del 30 de marzo de 2008.


Cambio de estrategias
Sonaglia indicó que, la aplicación de la 125, lo obligó a modificar sustancialmente su estrategia agronómica.
“Antes de esa ley sembraba cinco potreros de trigo; pasé a sembrar dos y, en el 2015, sembré un potrero de trigo. Todos pasamos a sembrar menos y nos dedicábamos un poco a la hacienda. Hubo una cosa que nos interesó, pero que fue un engaño: la soja. La soja tenía un precio internacional de 500 dólares por tonelada, y nosotros pagábamos el 35 por ciento de retenciones. Como el precio era tan alto nos volcamos a la soja, aún cuando pagáramos el 35 por ciento. Todos sembraban soja porque había un rédito. Hubo un rédito hasta que la soja empezó a bajar. De 500 dólares a 450, 420, 400, 380, 326, 300…pero las retenciones seguían al 35 por ciento ¿qué hizo el productor? Empezó a sembrar menos soja”, mencionó.
Advirtió que las readecuaciones que hicieron los productores no fueron acompañadas por el Gobierno, generándose un perjuicio económico en la balanza comercial del país.
“El hecho de dejar de sembrar cultivos como el trigo se hizo como una cosa natural; no en contra de alguien. Uno hace números y veía de sembrar lo que más le convenía, o terminaba dejando pastura para los animales. Así, la producción de divisas se fue debilitando muchísimo. Prácticamente no se exportaba trigo en ninguna de sus facetas”, aseguró.
Cartas a CFK
En la nota, el actual presidente de la Sociedad Rural local dijo que, en “dos o tres notas” que le hizo llegar a quien estaba al frente del Gobierno nacional, le expresó la necesidad de modificar el rumbo en materia de política hacia el sector rural.
“Tanto ella como ahora, Mauricio Macri, tienen el deseo de vender el producto elaborado, algo que me parece muy bien pero no hay que cerrarle las puertas a otras facetas de la comercialización porque hay países como Italia o España que tienen los molinos instalados y no van a dejar cesantes a sus trabajadores porque nosotros no le vendemos trigo ¿Qué hicieron? Fueron a comprar a Nueva Zelanda, a Canadá, al mismo Estados Unidos y así perdimos nosotros los mejores mercados de trigo por una insensatez y una falta de inteligencia. Estas cosas se pagan porque cuesta mucho recuperar los mercados de trigo”, expresó.
Seguidamente señaló que “ahora estamos en otro tiempo”. “Aquello fue en 2008 y 2009 cuando salimos a la ruta y había gente muy enojada. Gente que estaba viendo que perdía su economía; la economía se lo comía. Cuando empezás a pedir préstamos para pagar los impuestos, trabajando, es porque la cosa está mal. Hubo momentos que alguno, muy enojado, cruzó alguna máquina en la ruta y yo, que no era miembro ni de la comisión directiva de la Sociedad Rural de Azul, teniendo una formación legal por haber estudiado Derecho en la UBA, sabía que cortar rutas o acampar en plazas está penado por la ley. Le pedí a los muchachos que bajaran de la ruta e hicieran la protesta al costado. Eso hizo que tuviera muchas críticas de los más enfervorizados. Me han tratado de gallina y otras cosas”, recordó y aclaró: “Yo protestaba en la banquina, explicando la situación. Muchos me copiaron. Hasta los folletos me los fotocopiaron. Algunos de los automovilistas querían los folletos; otros, los agarraban y los tiraban, pero la gente empezó a comprender en qué situación estábamos; empezó a preocuparse porque nuestros productos en la góndola se iban encareciendo por falta de cantidad. Se perdieron doce millones de cabezas y el pan valía un montón y eso fue por falta del producto físico y ahora estamos remando la cuesta”.
El sentido de la protesta
“Este gobierno, con buen tino –señaló Sonaglia-, sacó las retenciones de todo menos la soja, que bajó en cinco puntos y actualmente pagamos el 30 por ciento. A partir de enero nos van a descontar 0,5 cada mes. Habría que preguntarle a Macri por qué sus asesores le dijeron de no quitar las retenciones de a 5 puntos por mes, como se había dicho que se iba a hacer. A menos retenciones, pagaríamos más ganancias. Por eso yo le digo a los consejeros del Presidente en el rubro economía que están equivocados”.
Consultado de si sirvió la protesta del 2008, dijo: “Sirvió para que la gente nos comprenda. En comparación, ahora el pan no está tan caro como estaba en aquel entonces por falta de trigo. De la carne no puedo decir lo mismo porque de las 12 millones de cabezas que hubo por la gran liquidación de vientres. Por eso hoy la carne está un poco cara para el bolsillo del consumidor; no se ha recuperado el stock ganadero. Y por lo menos en la provincia de Buenos Aires no se va a recuperar el stock ganadero si no se saca el impuesto inmobiliario complementario, que fue un invento de Scioli ‘entre gallos y medianoches’ que había dicho que lo ponía por única vez. Lo aprobó la Legislatura y ahora está vigente”.
Las críticas a Vidal
Guillermo Sonaglia lamentó que, a su criterio, las políticas hacia el sector agropecuario de la provincia no vayan en igual sentido que la Nación.
“Yo, que apoyé a la Licenciada María Eugenia Vidal y a Mauricio Macri, digo que la provincia no sólo lo sigue cobrando (el Impuesto Inmobiliario Complementario) sino que además lo aumentó y puso una cuota más; en lugar de tres, cuatro. No conforme con eso, al inmobiliario rural lo revaluó y también puso una cuarta cuota. Si María Eugenia Vidal nos quiere liquidar, ya lo está haciendo. Si María Eugenia Vidal quiere hacernos entender que ya no somos dueños de la tierra y que somos meros inquilinos y le pagamos el alquiler a ella, con sus acciones lo está manifestando lamentablemente”, manifestó.
Tras mencionar que, por unanimidad, en reunión de la comisión directiva de la Sociedad Rural se aprobó pedirle “por favor” a la Gobernadora que saque el impuesto inmobiliario complementario, Sonaglia aseveró: “Este gobierno, habiendo criticado lo que hizo Scioli, lo continúa, le agrega una cuota y encima lo aumenta. Si nos quiere ver en una miseria espantosa, lo va a ver porque vamos a tener que dejar de invertir. Con este revalúo de tierras estamos pagando alrededor del 80 por ciento de aumento impositivo. Y las paritarias la quieren hacer al quince”.
¿Nuevas protestas?
Sonaglia aclaró que, a pesar del malestar con la Gobernadora, no están dadas las condiciones para volver a las protestas en los mismos términos de lo ocurrido en 2008. “No queremos volver al gobierno anterior. No le queremos dar madera al fuego que quieren hacer los que estaban antes. Lo que sí queremos es que la Gobernadora se sensibilice; que venga, que hable con nosotros. Yo hablé con ella en Necochea y San Martín cuando venía a pedir votos y le di un consejo: ‘acompáñese de gente profesional; deje los punteros políticos de lado, que son para hacer política. Si es electa, rodéese de gente que sea competente en todos los aspectos; sean prudentes y respeten a la gente, a los ciudadanos en general’. Nosotros esperamos tres años para vender un novillito, seis meses para levantar la cosecha invirtiendo lo que no tenemos, a veces endeudándonos o comprando por canje. Nos cuesta mucho hacer dinero, tenemos la responsabilidad de nuestros empleados, los aportes y seguros, y si nos acorralan impositivamente no vamos a poder cumplir con ciertas cosas. Esta señora no escucha, pero no a mí. No escucha a CRA, que fue a verla y le llevó el problema y ella dijo que no lo iba a sacar”, señaló.

Guillermo Sonaglia dio su parecer a diez años de la aplicación de las retenciones a la soja producto de la resolución 125. ARCHIVO/EL TIEMPO/NICOLÁS MURCIA


CONTEXTO CONFLICTIVO 
Las horas previas al anuncio fueron tensas. Cerca de las 22 del 11 de marzo de 2008, Martín Lousteau, entonces ministro de Economía de Cristina Kirchner, anunció un sistema de retenciones móviles para el agro con foco en la soja. En este cultivo, se subía la alícuota del 35% a casi un 44,1%, alcanzando luego un tope de 48,7%. Además, con precios de exportación superiores a US$600 la tonelada, la alícuota marginal era del 95%. Es decir, el Estado pasaba a quedarse prácticamente con toda la mejora por encima de ese valor. Para el campo, representaba una medida confiscatoria.
La resolución 125, como se conoció esa medida, desató una pelea que duró cuatro meses, con cortes de rutas y una sociedad en vilo por la pelea campo-gobierno. A 10 años de ese conflicto, hablaron varios de los protagonistas de ese momento, que brindaron detalles que no habían trascendido hasta ahora.
Alberto Fernández, que era jefe de Gabinete del gobierno, le había preguntado a Lousteau antes de comunicar la medida si la había hablado con la dirigencia del campo. Lousteau le aseguró que estaba todo charlado de antemano. Sin embargo, luego del anuncio, los llamados de todas las entidades agropecuarias, cuestionando el desconocimiento del anuncio, no se hicieron esperar.
¿Cuál fue el origen de la 125? Lousteau, que vaticinaba una posible crisis internacional y sostenía que había que estar preparado, tuvo un encuentro con Néstor Kirchner y le advirtió sobre la situación, recuerda hoy Fernández. Kirchner estaba preocupado por el potencial impacto y pensaba que debían tomarse medidas.
Guillermo Moreno, entonces secretario de Comercio, le había llevado a la presidenta Cristina Kirchner unas “descabelladas” medidas económicas basadas en casi un 64% de retenciones a la soja. “Nos juntamos con Martín (Lousteau) para darle a Cristina una alternativa más viable y él con su equipo de trabajo armó la 125”, señaló el ex funcionario.
El quiebre económico, político y social duraría más de 120 días. La protesta del campo tomó forma rápido. No se había cumplido un día del anuncio del ministro de Economía que la recién formada Mesa de Enlace, integrada por la Sociedad Rural Argentina, Coninagro, Federación Agraria Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas, llamó a un paro en la comercialización de granos y carne por 48 horas.
En la sede de CRA, en ese momento Mario Llambías, Fernando Gioino (Coninagro), Luciano Miguens (SRA) y Eduardo Buzzi (Federación Agraria), convocaron a una conferencia de prensa el 12 de marzo de 2008, luego del anuncio del aumento de las retenciones a la soja.
En las rutas había cortes y movilizaciones en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Allí estaba la resistencia con los productores, muchos de ellos autoconvocados, sin vinculación con las entidades tradicionales del sector, pero unidos y pidiendo lo mismo a la Mesa de Enlace para enfrentar a la 125.
Durante el conflicto, y antes de su voto “no positivo” para frenar la 125 en el Senado, el exvicepresidente Julio Cobos trató de acercar posiciones. “A (Florencio) Randazzo (que era ministro del Interior) le manifesté desde un principio el malestar que tenía la gente del campo, que había que parar, pero no había respuestas”, contó Cobos a 10 años del conflicto.
Las críticas del gobierno a los productores los hacía más fuertes en los piquetes, donde buscaban explicarle a la sociedad el motivo de los cortes de rutas. Como en el kilómetro 53 de la ruta 14, en Gualeguaychú, donde Alfredo De Angeli, ahora senador nacional pero en ese momento dirigente de la Federación Agraria de Entre Ríos (FAA), encabezó uno de los piquetes más duros del campo.
Una referente azuleña de la protesta
Raquel Oyarzabal, de Azul, una productora que estuvo todos los días en la ruta nacional 3 durante el conflicto.
“La tarde del 25 de marzo nosotros esperábamos el llamado al diálogo y la presidenta habló de los piquetes de la abundancia. Volvimos a nuestras casas desahuciados, pero cuando vimos por los medios que en la Capital Federal salieron a Plaza de Mayo a manifestarse, vimos que eso era una señal, que había que seguir en las rutas. La fuerza vino de los porteños hacia el interior”, recordó emocionada.
Luego de ese acto de Cristina, hubo cacerolazos no sólo en Capital, sino en todo el interior. Pero la crispación social fue mayor por una contramarcha de Luis D’Elía que terminaría en incidentes. Fue ahí cuando Cobos le volvió a reiterar a la Presidenta que todo se estaba desmadrando. “Los mismos legisladores peronistas le pedían que saque a D’Elía de la escena política”, rememoró el exfuncionario.
Los ministros le sugerían a Cristina dar marcha atrás con la medida, pero ella respondía que eso sería un gesto de debilidad. Mientras tanto, una oposición desdibujada aprovechaba la protesta del campo y se sumaba a su movimiento. El enfrentamiento de Lousteau con el secretario de Comercio era innegable. El 1° de abril, el Gobierno realizó un acto en Plaza de Mayo para respaldar a Cristina. Allí Moreno hizo un gesto dirigido al ministro de Economía, pasándose la mano por el cuello en señal de corte. Poco tiempo más duraría en el cargo, ya que Lousteau renunció el 24 de abril.
 

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