RELATOS DESDE EL ENCIERRO

Gustavo

“La tristeza sólo es un sentimiento de culpa”. Bob Marley

Escribe Matías Verna (*)

Gustavo Vega Soria quería ser libre y no podía. La condena recién empezaba y no soportaba el encierro. Cinco años y tres meses de cumplimiento efectivo le generaban una asfixia cercana a la muerte. Pero siempre resucitaba.

“Vos creías que robar era fácil pibe”, le decía el suboficial mayor con tono paterno y de verdugo enojado. “Andá y esperá que esto recién empieza”, y la pesada puerta se cerraba sin más explicaciones.

Gustavo Vega Soria se convirtió en evangelista. Dejó de fumar, reemplazó el Código Penal por una pequeña Biblia azul y por las noches duerme en un pabellón limpio con 50 presos similares a él.

Canta canciones alabando a Dios y cuando se cruza con alguien le dice: “Dios te Bendiga”. Habla con los gorriones que se paran en la reja que da al descampado y cree que son mensajes celestiales.

Algunos dicen que enloqueció y otros que se hace para pasarla bien. Trabaja en el depósito de alimentos, cocina para el resto de la población y a cambio a veces alguna chuleta para el pabellón es la propina del día.

“Ya lo tengo encargado”, dice Gustavo al Suboficial Mayor que ahora sólo trabaja de mañana. “Yo también”, dice el uniformado que está por jubilarse después de treinta años de servicio.

“Cada uno tiene la condena que se merece”, parece que dicen a la par. Ríen y se van.

Gustavo Vega Soria no llega los cincuenta años pero envejeció mucho más desde que lo condenaron. Como la mayoría, papá no lo visita y mamá ya está viejita para esperar en las heladas madrugadas y los calurosos mediodías los fines de semana. Su mujer lo dejó y su hijo no sabe que existe.

“La condena tiene sus esquirlas y Él todo lo ve”, le confesó al Pastor que va los sábados por la tarde a coordinar el culto evangelista.

Algunos dicen que se fue al Conurbano a la casa de un primo por Lomas de Zamora o La Matanza y que allí hace changas de albañil. Está solo, refugiado en la Biblia y vive con miedo al castigo.

(*) Es periodista y escritor. Nacido en Azul, vive actualmente en Olavarría: Este año publicó su séptimo libro, titulado “Crudo”. En esta sección compartiremos textos inéditos que detallan, con ficción y realidad, la vida en contexto de encierro, tanto de empleados del SPB como detenidos.

 

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