ENTREVISTA

Haciendo votos por un sistema de Salud a nivel mundial que sea más humanista

“Inglaterra es un país imperialista, capitalista; sin embargo, por su sistema de salud todo el mundo accede, es totalmente financiado y se considera un derecho”, expresó Daniel Gollán en declaraciones a este diario.
FOTOS NACHO CORREA
El ex ministro de Salud de la Nación llegó a EL TIEMPO acompañado por los dirigentes de Unidad Ciudadana Nelson Sombra y Joaquín Propato.
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“Inglaterra es un país imperialista, capitalista; sin embargo, por su sistema de salud todo el mundo accede, es totalmente financiado y se considera un derecho”, expresó Daniel Gollán en declaraciones a este diario. FOTOS NACHO CORREA

Por Augusto Meyer – ameyer@diarioeltiempo.com.ar

El ex ministro de Salud de Cristina Fernández de Kirchner Daniel Gustavo Gollán pasó por Azul en el marco de la campaña proselitista. Más allá de las actividades partidarias, el médico sanitarista conversó con EL TIEMPO sobre el pasado, presente y futuro de la profesión. Hubo elogios a la política que en materia de Salud tuvieron Juan Perón y Evita instrumentadas por Ramón Carrillo, y fuertes críticas por el rumbo que Cambiemos le ha dado a la política sanitaria. En ese sentido destacó a Inglaterra, habló de Cuba y del legado que le dejaron Floreal Ferrara y René Favaloro. 

Según Wikipedia, Daniel Gustavo Gollán nació en Rosario el 5 de junio de 1955. Es un médico y político argentino que ejerció como Ministro de Salud durante el último año de la presidencia de Cristina Fernández. Cuando comenzó a estudiar Medicina, militó en la Juventud Universitaria Peronista, donde conoció al entonces futuro presidente Néstor Kirchner. Fue secuestrado y torturado durante la última Dictadura y liberado gracias a las gestiones que realizó un tío suyo general del Ejército, pero condicionado por sus captores a salir del país, por lo que se exilió en Alemania.​ Egresó como médico de la Universidad Nacional de Rosario en 1988. Es especialista sanitario formado en la Universidad de Buenos Aires; fue subinterventor de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) entre 2008 y 2010; y Director Nacional de Análisis Técnico y Control del Narcotráfico, cargo el cual abandonó en julio de 2014 para asumir como Secretario de Salud Comunitaria, es decir virtual viceministro de Salud.​ El 26 de febrero de 2015, ante la salida de Juan Manzur, asumió como ministro. Integra el grupo de intelectuales Carta Abierta. El pasado lunes estuvo en Azul, ocasión en la que visitó la redacción de EL TIEMPO para participar de una entrevista.

-¿Por qué tomó esta vocación de ser médico?

-Mi vieja me hizo mucha “propaganda” después que dije que me gustaba. Me empezó a gustar más cuando conocí a Floreal Ferrara (ver nota N° 1 al pie), ministro de Salud de la provincia. Comencé a entender qué era la Salud. Nos habían enseñado en la Facultad a diagnosticar y tratar órganos enfermos. Ni por las tapas se nos ocurría pensar a la salud en una dimensión que no fuera eso. Florean Ferrara duró pocos meses como ministro, pero dejó plantada una semilla muy fuerte por aquello que es con el ciudadano en su hábitat para prevenir la enfermedad y generar calidad de vida. La reparación de la enfermedad incide menos en la salud de la gente que lo que hacen las grandes determinantes cuando se tiene calidad de vida, trabajo, educación y cultura. Eso impacta más en que vivamos más y nos enfermemos menos. A partir de eso empecé a estudiar mucho lo que es la salud pública, me dediqué al sanitarismo y en los últimos diez años dejé la parte asistencial.

-¿Cómo conjuga la parte política con la salud?

-Uno se da cuenta que lo que puede hacer desde la profesión es loable, pero individualmente escaso. Se pregunta cómo  impactar más en la salud de la población y estudia proyectos políticos que toman a la salud como un derecho que el Estado debe garantizar. En los países que hicieron eso, la Salud funciona mucho mejor, es más barata y equitativa.  Inglaterra es un país imperialista, capitalista; sin embargo, por su sistema de salud todo el mundo accede, es totalmente financiado y se considera un derecho. El contramodelo es Estados Unidos, que gasta tres veces más y 45 millones de personas no tienen acceso a nada; el resto tiene acceso según su capacidad de pago, lo que lo hace muy ineficiente e inequitativo. En 1946, Ramón Carrillo (2) sin un proyecto político como el de Perón y Evita, hubiera sido un excelente neurocirujano y nada más. Pudo hacer más de 200 hospitales públicos y decenas de miles de centros de salud porque había un proyecto político que ponía al ser humano como centro de toda la actividad que debe hacer la política.

Si fuera Ministro hoy…

-¿Qué cinco puntos básicos instrumentaría si fuera hoy ministro de Salud?

-Hay que reformular el sistema de salud argentino, que está ingobernable. En los años 2014 y 2015, pusimos este tema en debate con reuniones con más de 7.000 trabajadores y académicos. Hay que volver a un sistema nacional integrado al estilo de Carrillo, que ponga el acento en la prevención y la promoción. El segundo punto es analizar qué tipo de recursos humanos formamos. Hoy instruimos con una visión biologisista de curación de la enfermedad. Todos quieren ser especialistas para ir a un hospital de mayor complejidad, cuando necesitamos el 60 por ciento de los recursos de salud puestos en el primer nivel, como sucede en Canadá, Inglaterra o Cuba. En esos países un equipo de cabecera se hace cargo de tu salud los siete días de la semana y te deriva al hospital cuando hace falta. Cuando estuvimos en el Ministerio, por primera vez sumamos al Consejo Federal de Salud a los decanos de salud pública a debatir este tema. También es necesario revisar la formación de posgrado y las residencias, para darle una orientación similar. El tercer punto es resolver la política nacional de medicamentos. Hoy tenemos una política farmacéutica que hace lo que quiere con los precios. Nosotros teníamos precios controlados y un botiquín, Remediar, que le daba a la gente que no tenía obra social el 90 por ciento de los medicamentos. Desarrollamos una política nacional al estilo de Santa Fe, que abastece en la provincia a un 22,5 por ciento del mejor oferente privado. Eso garantiza que los medicamentos estarán al acceso de todos. El otro punto es cómo volvemos a poner a la salud laboral en el ámbito de la salud pública. Eso se fue distorsionando y se generó una reparación del accidente por parte de una empresa privada que encima no me quiere pagar lo que corresponde.

El recuerdo de un emblema

-¿Qué representó para usted René Favaloro (3) como médico? ¿Qué interpretación hace de la mecánica de su muerte?

-Por supuesto rescato su indiscutida calidad profesional, reconocida a nivel mundial. En Estados Unidos le hicieron una estatua que acá no tiene. Lo segundo es su tremendo humanismo. Él estaba entre los más grandes de los grandes y siguió siendo un médico de una llaneza que es otro de los temas a debatir. Si vamos a seguir haciendo una medicina que se deshumaniza cada vez más, en donde me obligan a atender a una persona cada cuatro minutos, o si vamos a tener esa relación médico-paciente tan importante y, a veces, más que el tema médico a resolver. Favaloro se suicida porque no puede entender que, con todo ese bagaje de humanismo logrado junto con su equipo, no tenía el reconocimiento de muchos y de una persona en particular, Horacio Rodríguez Larreta que, desde el Pami, le negó la deuda que tenía el organismo con la fundación.

-¿Qué le sugiere la actitud de un médico que atiende a personas sin obra social en Catriló (4)?

-La historia cada tanto pone esos ejemplos individuales; es loable. A la gente hay que atenderla. Lo reconozco y lo hemos hecho. Esos esfuerzos individuales sirven para contagiar, pero no logran cambiar la realidad de un mundo que se está volviendo insensible. Todo profesional merece tener un buen pasar, pero el dinero no es todo. Le pediría a los colegas que nos ayuden a construir un proyecto político que reúna a los que consideramos la salud como un derecho humano y, del otro lado, los que por propia convicción vean a la salud como una oportunidad de negocios. No encuentro en otra propuesta política algo como lo que quiero que no sea Unidad Ciudadana. No por lo que declaman sino por lo que hacen. Hay legisladores que le votaron al Gobierno leyes como la de la Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria que va a dejar un montón de gente sin prestaciones de obra social o prepaga.

La utopía de políticas de Estado

-¿Es utópico creer que puedan acordarse políticas de Estado extendidas en el tiempo más allá de cuál sea el Gobierno de turno?

-Cuando la meta es privatizar y hacer negocios es imposible sostener una política de Estado con quien quiere generar derechos. Ni siquiera se trata de buenos y malos. Se trata de cosmovisiones. Por eso digo ‘paremos de matarnos con la grieta; discutamos, charlemos’ ¿Cuál es la propuesta de Cambiemos en Educación, Salud, Ciencia y Cultura? ¿Qué hizo en la Ciudad Autónoma?: aumentó la mortalidad infantil en el primer año, lo mismo que María Eugenia Vidal en la Provincia en su primer año de gestión. Que no me vengan a decir que podemos implementar una política de Estado cuando le sacan la leche a los chicos; los insumos a los programas de prevención; los médicos comunitarios; la terapia intensiva, la guardia y la Neo del hospital provincial y el Municipio no da más. Nosotros (el Frente para la Victoria) nos podemos haber equivocado en mil cosas pero nos acostábamos cada noche viendo qué derecho podíamos ampliar y este Gobierno es exactamente al revés.

De cooperadoras y asociados

-Desde hace décadas los dos hospitales públicos de Azul, uno municipal y otro provincial, adquieren equipamiento gracias a los dineros que reúnen las cooperadoras ¿Es algo que no tiene solución de continuidad?

-Es algo que se va a seguir profundizando. Primero fueron las cooperadoras; en los ’90 aparecieron asociados al hospital, donde uno iba y dejaba doscientos o trescientos pesos. Cuando sucede eso uno pasa por la ventanilla y dice ‘yo no quiero esperar; soy socio y estoy poniendo dinero’ y se produce una fragmentación. Después aparece el operador del barrio, que te ofrece un policonsultorio y te asegura que va a tu domicilio cuando tenés fiebre. Esa es una salud ‘de cuarta’ donde no hay prevención ni seguimiento del paciente. Las cooperadoras son bienvenidas siempre y cuando ayuden al hospital en forma desinteresada y sin generar prerrogativas, pero el Estado tiene que poner los insumos.

-Al Hospital Municipal de Azul llegan insumos. De hecho, se entregaron ambulancias del SAME. Según  versiones, lo que faltaría es el recurso humano.

-En todos lados pasa lo mismo. La orientación es cubrir la emergencia cuando lo que necesitamos es prevención y promoción. El sistema de emergencias es necesario, pero no hay personal para cubrir vacantes. Muchos médicos en las campiñas de la provincia de Buenos Aires no quieren trabajar, pero tampoco desempeñarse en el conurbano. Buscan especialidades más tranquilas; otros suben a una ambulancia en Capital y no quieren cruzar la General Paz. Cuando el Estado se retira de la organización, el sistema se canibaliza. En Pilar si vas a un efector de salud sin tener domicilio en ese distrito, te cobran. Además están los hospitales de autogestión, donde ponen un sistema administrativo en paralelo a la dirección y se usan criterios de productividad: ‘si atendemos muchos pacientes por hora, vamos a ganar más y va a mejorar tu sueldo’. Se genera una competencia entre hospitales. Esto ya lo vimos en Colombia, el segundo país del continente donde más gente muere por no poder acceder a un tratamiento médico y el 60 por ciento de las veces que sí puede, es por la vía judicial. Empezó así en 1993 y hoy figuran como hospitales públicos, pero son empresas privadas. A eso lleva la política del PRO y pregunto: ¿por qué si dicen que quieren mayor presencia de empresarios privados, en salud harían algo distinto? Los datos reflejan que aumentó la participación de privados. Yo le digo a los colegas y trabajadores en general que no se crean que vamos a estar mejor. En estos procesos ganan grandes firmas como en Colombia, donde al principio eran muchas y hoy son cuatro mega empresas que se cartelizan y le ponen al Estado los precios que quieren. Cuando el Estado no paga, es la gente la que saca el dinero de su bolsillo. Si no tenés dinero en tu bolsillo, te morís.

De Cuba a Estados Unidos 

-Sigue Cuba siendo ejemplo en materia de política de salud.

-Estados Unidos gasta 10.000 dólares per cápita en salud; 45 millones de estadounidenses no tienen derecho a nada y el resto es según su capacidad de ingreso. Cuba gasta 600 dólares, es decir unas diecisiete o dieciocho veces menos. Todos los indicadores de salud son mejores en Cuba. El secreto es que tenés un médico y una enfermera en tu barrio que se hace responsable de tu salud y te controla la cantidad de veces que sean necesarias y, eventualmente, te remiten a los centros de salud de mayor complejidad. Hay un uso racional del sistema de la salud.

REFERENCIAS

(1)- Floreal Antonio Ferrara fue un cardiólogo argentino, especializado en medicina social, autor de varios libros y ministro de Salud bonaerense durante las gobernaciones de Oscar Bidegain (1973) y Antonio Cafiero (1987). Fue experto en Salud y Desarrollo Económico Social de la OEA. Murió a los 85 años el 11 de abril de 2010.

(2)- Ramón Carrillo recibió su título de médico cuando tenía sólo 22 años de edad. Trabajó con Perón en un proyecto que abarcaba la Salud Pública y la Educación. Marcó un interés especial en la medicina preventiva y social, y atención materno-infantil. Elaboró el Plan Analítico de Salud Pública, donde todos los puntos del funcionamiento hospitalario estaban contemplados: cada empleado debería atender su función específica y todos eran importante. El 28 de noviembre de 1956 sufrió un accidente cerebrovascular y, el 20 de diciembre del mismo año, falleció.

(3)- René Gerónimo Favaloro nació en 1923 en el barrio “El Mondongo” de La Plata. Con apenas 4 años manifestó su deseo de ser “doctor”. Como cardiocirujano fue reconocido mundialmente por ser quien desarrolló el bypass coronario. El 29 de julio de 2000, después de escribir una carta al presidente Fernando De la Rúa criticando al sistema de salud por una deuda que PAMI tenía con su fundación, se quitó la vida de un disparo al corazón.

(4)- Luciano Magnino atiende a pacientes sin obra social. “Esto tendría que ser algo normal. Sin embargo, se toma como una rareza y eso es preocupante. Esto habla de la sociedad en la que estamos viviendo”, expresó. La nota completa: (https://www.diarioeltiempo.com.ar/medico-atiende-gratis-a-pacientes-sin-obra-social.html)

 

 

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