NICOLÁS VÁZQUEZ

“Hay muy poca gente que hace lo que le gusta y yo soy una de ellas”

El joven chef estuvo en San Sebastián, España, trabajando en uno de los restoranes más importantes de ese país que está a cargo de Martín Berasategui. Durante cinco meses trabajó intensamente en un proceso de aprendizaje continuo en donde “dejé mi corazón”.

Nicolás Vázquez estuvo en España trabajando con una beca que le otorgaron en la escuela del Gato Dumas de Buenos Aires.
JOSE BERGER
Un momento en la cocina de Nicolás junto a sus compañeros de trabajo.
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Nicolás Vázquez estuvo en España trabajando con una beca que le otorgaron en la escuela del Gato Dumas de Buenos Aires. JOSE BERGER

 

 Nicolás Vázquez es un joven chef azuleño que estudia en la Ciudad de Buenos Aires. A raíz de querer ampliar sus conocimientos en el rubro gastronómico comenzó a estudiar en la escuela de Gato Dumas.

Esta inquietud por saber aún más le abrió las puertas para perfeccionarse en el exterior. A raíz de obtener una beca que ofrecía la institución educativa a la cual él asiste, viajó a España, específicamente a San Sebastián.

Esta ciudad del País Vasco, al norte de la península, Nicolás estuvo trabajando durante cinco meses en uno de los restoranes de uno de los chef más importantes del mundo: Martín Berasategui.

Con tan sólo 23 años el joven se subió solo a un avión a emprender uno de los desafíos más importantes de su vida que lo harían crecer como profesional, sino también como persona.

En diálogo con este medio, el joven dijo en un principio que los planes de la vida en un principio “me hicieron estudiar tres años abogacía” cuando se dio cuenta que realmente no era lo suyo “y lo que siempre me gustó fue cocinar”.

Al principio fue como un hobby, pero luego hubo un cambio de perspectiva “y me di cuenta que era lo que quería hacer, de lo que quería vivir”. Esta inquietud primera no es fortuita sino que hay una tradición en su familia: “mi abuela siempre estaba cocinando y mi vieja era pastelera. Hay una conexión con la gastronomía”.

Cuando decidió meterse de lleno en la gastronomía pensó que “voy a dejar todo para hacerlo, no voy a ser el mejor pero si quiero crecer en esto con trabajo y esfuerzo”. Para poder crecer decidió irse a Buenos Aires “y me di cuenta que para poder hacer esto es necesario perfeccionarse y así fue como ingresé en la escuela del Gato Dumas”. Este centro gastronómico es uno de los más importantes de América Latina y tiene relevancia mundial.

Trabajo y crecimiento profesional

En esta búsqueda personal y de formación profesional, Nicolás tuvo la oportunidad educativa de viajar a Europa y trabajar en uno de los restoranes más importantes del mundo. “Para todo chef trabajar con Martín Berasategui es la meca, poder estar con él para mí era un sueño”, dijo el joven chef que durante algunos meses trabajó en una de las ciudades gastronómicas más importantes del mundo.

En todo un trabajo previo con “mucho esfuerzo, creo que por eso se da esta oportunidad y yo creo que el esfuerzo tiene su recompensa”. No importa la cantidad de años en los que uno está haciendo “sino todas las horas que le metí en el estudio y el laburo me abrió las puertas”.

El instituto donde estudia “tiene un convenio con distintos restoranes internacionales y sin decirle a nadie me anoté”, cuando le dieron el lugar al poco tiempo ya tenía el viaje disponible.

Por eso el 28 de noviembre se subió al avión “con muchas contradicciones pero siento que me la jugué”, además explica que si no fuese por la ayuda de toda su familia no hubiese podido hacer tener la oportunidad de trabajar y seguir formándose.

Ni bien llega al destino final de residencia “y al otro día comienzo a trabajar en la cocina”. Cuando entró “no lo podía creer. He trabajado en distintos lugares en Buenos Aires pero en una cocina de esas características con 30 personas haciendo sus platos, con más de 100 metros cuadrados”.

Esta distancia entre la realidad “que yo vivía acá con lo que se hace en un restorán internacional en uno de lo lugares del mundo que se distinguen por la gastronomía”.

Formación personal

Martín Berasategui tiene restoranes por todo el mundo y es uno de los más prestigiosos del mundo. Es más, ha recibido por su extensa trayectoria muchos premios y distinciones, entre ellas ocho Estrellas Michelín que es lo más importante en el rubro gastronómico. “Yo trabajé en uno que es una antigua sidrería que está todo ambientado con una calidad de primera”, la jornada era de lunes a lunes con muchas horas pero “no importó porque aprendí mucho y también fue una verdadera prueba de ver si era capaz de aguantar el trabajo que requiere la cocina. Al final del día me daba cuenta que me encantaba lo que estaba haciendo”.

Además de saber esto, también “te forman como una persona dentro de la cocina. Ser chef no es sólo interpretar recetas sino que tiene que ver con otras cosas. El respeto por la comida, por la gente, los compañeros… es algo muy amplio”.

“Hay un grado de locura dentro de la cocina pero que al mismo tiempo te forman y educan. Pasé por situaciones que no son las mejores, pero cuando te marcan un error desde y uno aprende de eso, la experiencia es muy satisfactoria”, destacó Nicolás.

La manera de poder aprender a cocinar “es estar adentro de la cocina, con la adrenalina de terminar un plato, que quede perfecto y que haya una organización tal que haga salir todo bien”.

Proyectos

Más allá de todo este trabajo “tuvimos un momento para conocer algunos pueblitos y ahí nos dimos cuenta la cultura gastronómica que tienen. Pueblitos super chicos con más de 20 restoranes, era algo increíble”.

Ahora, de vuelta en Argentina, su idea es terminar la carrera “para la que me falta aproximadamente un año” y además cuenta con importantes propuestas laborales. Pero su objetivo “es volver a San Sebastián y quedarme un tiempo trabajando ahí porque siento que puedo aprender mucho más”.

En España “quedó todo en una muy buena relación, las puertas van a estar abiertas para cuando quiera volver; dejé el corazón en ese lugar y el esfuerzo siempre lo premian”.

Por último concluyó en sentirse un privilegiado “porque pude descubrir lo que me gusta y poder hacerlo. Hay muy poca gente que hace lo que le gusta y yo soy una de ellas; haber encontrado esto para mi es un plus en la vida”.

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