HERMANOS, AMIGOS Y RIVALES

El hambre de gloria, intacto. Agustín y Facundo Parodi, los hermanos que hoy se enfrentarán en la final del Clausura.
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El hambre de gloria, intacto. Agustín y Facundo Parodi, los hermanos que hoy se enfrentarán en la final del Clausura.

Una particularidad que tendrá la final del Clausura: el enfrentamiento de Facundo y Agustín Parodi, los “locos”, los inseparables, los delanteros que son figuras en Alumni y en Piazza respectivamente. Una charla especial con Diario EL TIEMPO sobre fútbol, sentimientos, recuerdos de familia y un vínculo sanguíneo que se impone a cualquier camiseta.

Entrevista: Silvio Randazzo – srandazzo@diarioeltiempo.com.ar

 Quizá ahora, los vidrios rotos, las flores machucadas y algunas paredes redecoradas a fuerza de pelotazos, en la casa de la calle Leyría entre Puan y Guido Spano, en el barrio Del Carmen, terminen de justificarse, de volverse entrañables. No porque hasta este domingo no hubiesen hallado razón de ser, pero esta circunstancia futbolística en la Primera División liguista es lo suficientemente especial para la familia Parodi como para terminar de ensalzar todo aquello. Los esfuerzos y gentilezas de Cesar y Gladis –papá y mamá– en los traslados a la cancha, la comida a tiempo, la venda enrollada y la pilcha limpia, obtienen un nivel más alto en la graduación emocional.

Facundo y Agustín (30 y 27 años) son hermanos y, afirman, “amigos” y desde que comenzaron a fijar recuerdos, uno ha sido sombra del otro: en la casa, en el placita, en el boliche, en Athletic, en La Plata, en Piazza. Y en esta serie final del Torneo Clausura, esa simbiosis no pudo atomizarse: uno llegó a la final, el otro también lo hizo.

Durante la sesión especial de fotos para esta entrevista con EL TIEMPO, en el Emilio S. Puente, Facundo y “Choni” no se alejan demasiado de aquellos niños con un vínculo febril con el fútbol, hinchas de Boca y fanáticos de Juan Román Riquelme: se chicanean, se desafían, improvisan un mini desafío de tiros libres con el fotógrafo como arquero. No pueden dejar de ser lo que son: “Facu, metí los tres y vos sólo uno, ya te empecé a ganar”. “Vos metelos ahora, “Choni”, que yo me los guardo para la final”. Es una forma de Parodi-ar la final que hoy los tendrá a un lado y otro de una copa que espera por el soberano del campeonato.

Fotos para la nota, fotos con algunos trabajadores del Club Alumni, fotos con algún familiar (que incluso los acompañan durante la nota) y después la nota con este matutino. Uno sentado junto al otro, como en la vida.

 –¿Cuántas finales tienen cada uno?

–FP: Yo estuve en tres en 2004, que le ganamos a Alumni con Athletic; 2006 otras tres, que serían dos del campeonato chico y dos de final del año, así que en realidad son cuatro; después perdimos con Lulú, cuando falleció, jugamos otras dos que nos ganó Cemento; 2013, las dos del campeonato chico que ganamos frente a Chaca y las dos que perdimos de fin de año; las dos que jugué con Piazza el año pasado y ahora otras dos más. Cuento los partidos de cada instancia.

–AP: Yo tengo que sacarle las de 2004 tuyas, las de 2006 también, ¿cuántas son esas?

–FP: Son 8 menos…Tenés las que jugaste con Piazza y perdiste.

–AP: Ah, sí, bueno…creo que tengo 12 finales.

–A partir de esas cifras les pregunto: ¿Qué tiene de especial volver a participar de algo que ya hicieron 18 y 12 veces?

–FP: En lo que a mí respecta es especial porque por primera vez juego una final con la camiseta de Alumni, contra mi hermano. Eso es la primera vez que me pasa. Después, lo de la experiencia que me decís vos, eso juega a favor; uno asimila mejor el partido en sí, maneja lo que es la ansiedad, todo lo que es sentimental. Pero el hambre de gloria lo mantengo intacto, como en la primera final que jugué, como en la quinta, como en la décima. Me agarra en una edad bárbara, maduro.

–AP: Como dice Facu, nunca se pierde el hambre. Cada vez que empieza un campeonato, lo que querés es llegar a la final. Y cuando termina y lográs el campeonato, o a veces no (son cosas del fútbol), lo que te proponés es salir campeón o revancharla otra vez. Cada final que uno llega, te dan ganas de seguir jugando.

–Facundo, Alumni ganó su último título dos años y medio atrás y la última que disputó, justamente la perdió con Piazza. ¿Ese contexto de qué manera te influye?

–FP: Es la primera temporada que estoy con los chicos. Sin duda ellos tienen una sed de revancha de lo que fue el año pasado, una final muy ajustada. Pero al plantel lo noto bien, sin presiones, porque más allá que Alumni lleva dos años sin salir campeón, el club tiene 25 campeonatos. Entonces, todos los chicos que comparten el plantel conmigo han sido campeones más de una vez. Alumni está tranquilo.

–Hablando de contextos, el de Piazza, “Choni”, se aprecia muy almibarado. Es el bicampeón de la liga, vuelve a ser finalista y está a punto de jugar un nuevo Federal C.

–AP: Pude jugar dos finales y ganarlas. Los chicos han jugado más todavía. El hambre de querer quedar en la historia del club, de salir tricampeón con la camiseta de Piazza, que nunca lo pudo lograr, está expectante. Pero tranquilos, con la mente en los entrenamientos, disfrutando de la semana, que es una semana muy alegre.

–Si seguimos caprichosamente determinados parámetros, por ejemplo partidos ganados y goles convertidos, pareciera que el parate luego de la fase inicial le cayó mejor a Alumni que a Piazza. ¿Están de acuerdo con esa apreciación?

–FP: Es relativo eso. El parate no favoreció a ninguno de los dos equipos, a ninguno le gusta estar parados. Si bien nosotros metimos muchos amistosos, eso nos dio más rodaje. Pero el tema de que creo que Alumni más beneficiado es relativo…

–Me refería a fortaleza futbolística traducida en algunas cifras

–FP: Sí, es elocuente que, después del parate, Alumni elevó el rendimiento. Pero también se debe a que en la etapa clasificatoria, al saber que están todos clasificados, uno especula, se relaja un poco…ha sido un torneo muy particular. Y fijate que de esa etapa clasificatoria sale Sarmiento como uno de los peores clasificados, ¡Sarmiento!, que fue el último finalista y que si lo mirás por nombres tiene un equipazo. Eso hizo  que Piazza tenga que ir a pelearla a Tapalqué, luego pelearla acá y que se opacara un poco el rendimiento de Piazza. Pero fue por el rival que le tocó. Nosotros tuvimos una parada difícil en Boca, donde el equipo respondió, y ya en la revancha el equipo demostró todo el fútbol que tenía.

–AP: Para mí, el parate no nos benefició de ninguna manera. No hicimos la cantidad de amistosos que sí hizo Alumni, nosotros sólo hicimos dos. Capaz que es como dice Facu: al jugar con Sarmiento, un equipo duro que había clasificado último y que después había ganado el clásico, hizo que se opacara un poco la actuación de Piazza en el campeonato. Con San José también se dio un partido muy duro, trabado, y recién en la revancha pudimos mostrar y levantar el nivel que veníamos trayendo antes.

 “Si nos tenemos que dar una patada, nos la daremos”

 –¿Va a ser la primera vez en que se enfrenten?

–AP: Sí, es la primera vez que nos enfrentamos.

–Cuando cada uno comprobó que Alumni y Piazza estaban en la final, ¿el hermano fue en el que primero pensaron?

–FP: Yo sí.

–AP: Yo también, me puse muy feliz por el logro de él y creo que él por el mío. Tenemos distintas camisetas pero somos hermanos, hermanos amigos somos.  Olvidate que lo primero que pregunté fue cómo le había ido y se había convertido algún gol.

–FP: Yo en el entretiempo pregunté cómo iba Piazza y si había hecho un gol mi hermano. Me dijeron 2 a 0 y me puse muy contento, más allá de nosotros que somos hermanos y amigos, también por todos los chicos de Piazza, donde me quedó una gran amistad con todos. Que sea contra mi hermano tiene un condimento especial. Siempre le deseé lo mejor, pero esta vez… (risas). ¡Obviamente que quiero ganar yo!

–Es difícil imaginar sensaciones, pero ¿pueden imaginar lo que van a sentir al ver al hermano en el equipo rival durante la final?

–AP: Desde mi punto de vista sí. Yo ya me imagino hasta el saludo, ¿viste cuando se cruzan al comienzo? ¡No lo saludo, ya le dije! (risas). Más vale que te imaginás cosas, porque sé la clase de jugador que es, el rendimiento que tiene, entonces uno está expectante. Pero, sí, me imagino algo… ¡me imagino que la va a tirar afuera! (risas) ¡No me imagino un final feliz para él!

–FP: Para mí, el tema sensaciones van a aparecer en todo lo que es la previa. Seguramente nos vamos a sacar una foto, nos saludaremos y nos vamos a desear lo mejor. Conociéndolo a “Choni”, ya que nuestras personalidades son muy similares, una vez que pite el árbitro yo sé que él va a concentrarse y hacer su trabajo y yo voy a hacer el mío. Y si nos tenemos que dar una patada, nos la daremos, si tenemos que trabar con la cabeza, lo haremos, pero cada cual tratará de hacer su partido.

–¿Cuál es el mayor daño que le puede hacer  Agustín a Alumni?

–FP: Vamos a tomar nuestros recaudos con jugadores como el “Choni”, Ramón y Valdez, que son los que más ataque tienen. “Choni” tiene una gran virtud que es saber manejar los tiempos, saber cuándo poner una pausa, cuando cambiar el ritmo. Y tiene mucha definición también. Si lo dejás crecer lastima y hace crecer a su equipo.

–La misma pregunta te hago, “Choni”, sobre Facundo.

–AP: Es un jugador muy importante que tiene Alumni, viene dulce con los goles. Tenemos que tener cuidado con su velocidad, con su viveza de tirar diagonales. Después, bueno, sabés que no le podes dar mucho tiempo cuando recibe, te puede hacer mucho daño.

Una familia orgullosa    

–Una de las preguntas quizá más obvias: ¿qué señales reciben de la familia respecto a este enfrentamiento que van a tener ustedes en las finales?

–FP: Mi papá, todos lo saben, es hincha de Piazza, es del barrio de Piazza y jugó en Piazza. Creo que en el caso que salga campeón Alumni, mi papá va a estar contento por mí, y en el caso que salga campeón Piazza, también va a estar contento. Lo han tomado con mucho orgullo, contentos del rendimiento de los dos. Mi papá, que es el que más nos sigue, muy orgulloso; mi otro hermano y mi hermana ni hablar, lo mismo mi cuñado Cefe. Mi mamá Gladys, que se queda en casa, que prefiere no ir a sufrir a la cancha, es una incondicional de nosotros, siempre estuvo con nosotros como fiel compañera además de madre. Respecto a la familia futbolera, que son mi tío y mi abuelo, son de mi Piazza y ya me dijeron que van a hinchar por Piazza.

–AP: Como dice Facu, mi viejo, mis hermanos y Cefe, que nos siguen siempre, creo que están orgullosos de que al menos un campeón en la familia va a haber. Lo están tomando con felicidad…

–FC: Como que el aguante de ellos llegó hasta acá, ahora que pase lo que Dios quiera.

–AP: Ya están orgullosos del campeonato que hicimos. Es lindo que lleguemos los dos como figuras del último partido, eso para un padre es un gran orgullo.

–¿El único consuelo de perder la final, es que el hermano es campeón?

–AP: Te lo podría contestar si me pasara. Creo que al que no le toque ganar, no va a estar pensando en que ganó el otro. Después capaz que cae y lo siente así.

–FP: En lo que a mí respecta, ni se me cruza por la cabeza perder la final (risas).

“ANDUVIMOS PATEANDO TODA LA VIDA JUNTOS”   

Agustín y Facundo ubican el germen de su pasión por el fútbol en el barrio Del Carmen, en esa plaza en la que los dos integraban el mismo equipo junto a amigos de la cuadra. También en las entrañas de una casa que no podían dejar de alborotar. Ya en ese entonces, su reconocida manera de vivir el fútbol se mixturaba con el amor por Boca y el sueño de andar “riquelmeando” toda vez que una pelota estuviera dispuesta (si bien, la máxima deidad de su “Olimpo” es un tal Diego Armando Maradona).

Patearon muchas pelotas juntos, con el mismo fervor con el que patearon la vida.

–¿De pequeños ya eran “hermanos amigos”?

–AP: Desde muy chiquito, me acuerdo, Facu me llevaba a todos lados. Recuerdo que me llevaba a jugar a la cancha con sus amigos, a la placita de Del Carmen cuando éramos chiquitos. Cuando empecé a crecer, a los 13 años, me empezó a llevar a los bailes, andábamos juntos desde muy chicos. Después nos fuimos a vivir juntos a La Plata, después nos volvimos juntos. Hemos hecho casi todo juntos.

–FC: Hemos caminado casi toda la vida juntos. Es decir, todo mi grupo de amigos son amigos de él, yo soy amigo de todos sus amigos. No sólo somos hermanos, somos muy compinches. Anduvimos pateando toda la vida juntos.

–¿Y en aquellas canchas de la niñez, en Del Carmen, la historia de cada partido pasaba por ser compañeros de equipo?

–FP: De chicos le rompíamos todos los vidrios a mi mamá, pateando adentro de la casa cuando llovía, en el patio rompíamos todas las plantas. Así todos los días. Y cuando en el barrio se armaban los partiditos, teníamos nuestro equipito y siempre jugábamos juntos.

–¿Son los dos hinchas de Boca?

–AP: ¡Sí!

–FP: Fanáticos de Boca.

–¿Y cuando niños, a qué jugadores admiraban, a qué jugadores se querían parecer?

–AP: Siempre admiré a Riquelme como ídolo. Después, siempre me gustó mucho el “Niño” Torres, pero ahora está muy bajo nivel, así que… (risas).

–FP: Éramos los dos muy fanáticos de Riquelme, pero yo tenía una gran admiración por dos 9 que eran el “Gordo” Ronaldo y Batistuta. A mí siempre me encantaron esos dos 9, y Maradona siempre arriba de todos.

–AP: ¡Obvio, más vale, el Diego!

“No sólo somos hermanos, somos muy compinches. Anduvimos pateando toda la vida juntos”.

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