EL BALLET “DE LA DULCE VIDA” SE PRESENTÓ EN OLAVARRÍA

Historia “mínima” de un domingo soleado de invierno

El staff que el domingo se presentó en la vecina ciudad de Olavarría, en el marco de una gira por distintas poblaciones que tiene en agenda la compañía de baile azuleña.GENTILEZA MAURICIO BROWN
<
>
El staff que el domingo se presentó en la vecina ciudad de Olavarría, en el marco de una gira por distintas poblaciones que tiene en agenda la compañía de baile azuleña.GENTILEZA MAURICIO BROWN

Un desayuno no muy cargado. Lo justo y necesario. Una ducha lo más relajante posible. Es una jornada con sol, casi primaveral. Ropa cómoda y, lo más importante, vestirse sin apuro. No hacer nada, absolutamente nada, que haga aumentar el nerviosismo. Eso era la prioridad número uno.

La nueva presentación como integrante del staff del Ballet “De la Dulce Vida” hizo que el domingo pasado fuese distinto para uno de los veinte protagonistas de esta historia “mínima”. De hecho la carga emotiva, con sus breves 16 años, se acrecienta a medida que se acerca la hora de partir hacia el punto de encuentro con el resto de la compañía de baile.

En el grupo, lo descontaba, hallaría alguien igual de ansioso. Para él, era el “debut” en una salida con los “adultos”, y fuera de la ciudad.

Chicle, música o jueguitos con el celular. Todo valía para distraerse arriba de la combi. Había 45 kilómetros por recorrer.

En Olavarría gente desconocida esperaba detrás de una puerta vaivén, mientras almorzaba, saber del ballet de danzas ucranianas, rusas y alemanas del que tanto se habla en Azul y la región.

Para este joven era la oportunidad de ver florecer el fruto de tantas horas de un exigente entrenamiento en noches frías y al filo de la medianoche.

Sería la ocasión ideal para olvidarse de algunos dolores corporales que deja la rutina que amerita gran esfuerzo físico y concentración. Era un examen ante el público, los “profes” y compañeros, y de él mismo.

El arribo al lugar donde se haría la presentación, en un salón de eventos de la Avenida Pringles al 3200, a pasos de la estación de micros de la vecina ciudad, marcó el principio del fin. Había que preparar el vestuario para la primera de las tres intervenciones.

Con danzas alemanas, el ballet iniciaría su presentación en los festejos por el 7° Aniversario del Programa Radial “Colonias Volgas” (difunde las costumbres, música, tradiciones e historias de los Alemanes del Volga) que conduce Marcela Siebenhar.

El anuncio de la organización de “en diez minutos salen ustedes” incrementó la transpiración en las manos. Esos 600 segundos, que parecían eternos, dieron paso a chistes y cargadas; a juegos tan sanos como la actividad misma que hacen en el ballet. La emoción ameritaba un pasatiempo que no hiciera perder la concentración.

Algunos pidieron un caramelo para “prevenir” algún bajón de la presión arterial; otros se inclinaron por un mate. Afuera, en la calle, no hacían más de 15 grados centígrados.

El llamado de los profesores Mauricio Brown y Cecilia Cornejo a la arenga, cual equipo de fútbol en la antesala de una final del fin del mundo, evidenció la confianza que hay en el grupo, en su potencial y en la magia que el ballet transmite donde sea que se presenta.

Había una invocación explícita a “disfrutar” del arte. Mujeres y varones; jóvenes y adultos, y una presentación para la cual la compañía se había preparado con profesionalismo. Hay, por detrás, una ciudad que representar (Azul); hay una cultura y una tradición en el origen de la danza a interpretar que va más allá del mandato sanguíneo de cada integrante del grupo.

La espera llegó a su fin. Los aplausos de ignotos espectadores “pisando” el anuncio del locutor, invitaban a avanzar y dejar todo en la pista.

Una vez más, el Ballet “De la Dulce Vida” estaba llamado a dejar el corazón, la alegría y el entusiasmo de las danzas y polkas ucranianas y alemanas. Así se hizo el domingo en Olavarría.

Apenas cinco minutos habían pasado. Los abrazos y felicitaciones, las palmadas en el pecho y en la espalda en el caso de los varones; las miradas intensas mientras se recuperaba oxígeno, confirmaban el éxito de la primera parte de la presentación.

Los veinte bailarines habían deleitado a los comensales de salchichas alemanas con chucrut con toda la vitalidad, destreza y el colorido de sus trajes típicos.

Tiempo para hidratarse, cambiar el vestuario y las condiciones “emotivas” –mucho más relajadas- para lo que restaba.

El primer paso ya estaba dado. Para el joven protagonista de esta historia mínima la doble prueba de fuego había sido superada.

Al caer la tarde, el regreso a la “ciudad cervantina de la Argentina” fue puro relax. Había un descanso merecido por delante. La espera de los familiares en Azul, era la antesala de un fin de semana con lunes feriado que le daría tiempo a todos para saborear las “mieles” del logro en tierras olavarrienses.

Esta semana, se sabe, la vuelta a los ensayos será con la mira puesta en la próxima presentación. En Tandil,  Coronel Pringles, Pigüé, Coronel Suarez y Lobería, entre otros puntos a visitar, habrá espectadores dispuestos a recibir el amor, la pasión y la alegría que transmite el Ballet “De La Dulce Vida”.

 

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *