DESDE EL PRÓXIMO DOMINGO…

Historias y Personajes del Azul y Luján

Nuestra ciudad, nacida como punto de avanzada, tiene un interesante pasado que se liga en muchos aspectos con la alejada Luján, contando con diversos protagonistas en común que dejarán su huella aquí y allá.La ciudad de Luján, a pesar de hallarse distante de Azul, posee una historia sumamente rica y estrechamente vinculada con la nuestra, la cual iremos descubriendo cada domingo.
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Nuestra ciudad, nacida como punto de avanzada, tiene un interesante pasado que se liga en muchos aspectos con la alejada Luján, contando con diversos protagonistas en común que dejarán su huella aquí y allá.

Por Luis Ernesto Sola y Eduardo Agüero Mielhuerry

EL DATO:

“Historias y personajes del Azul y Luján” será publicado en simultáneo cada domingo en nuestro diario y en “El Civismo” de Luján.

Diversas razones que sólo el destino entiende, llevan a que dos apasionados por las historias de sus pueblos, distantes y diferentes, se encuentren en la mesa de un café para darle forma a un proyecto en común.

El psicólogo lujanense Luis Ernesto Sola, siguiendo los intrínsecos caminos de sus antepasados halló una parte de su historia familiar en los pagos del Azul. Y quiso -una vez más el caprichoso destino-, que la intervención del ingeniero Carlos Montagna lo pusiera en contacto con Eduardo Agüero Mielhuerry quien desde hace varios años se ocupa de investigar la historia azuleña.

Sola es quien brinda los primeros detalles de una prometedora serie…

La oralidad dispara-Dora     –

El lazo entre las ciudades de Luján y Azul, siempre estuvo presente en los relatos familiares concernientes a uno de mis bisabuelos: el padre de mi abuela materna.

En mis primeras vacaciones familiares, en 1972, pasamos los días del carnaval en la ciudad de Azul. El recuerdo, tan nítido como fragmentario de mi madre hurgando en una pila de viejas fotos en blanco y negro en el museo, lo conservo desde entonces junto al resultado infructuoso de su curiosa búsqueda. En los retratos deteriorados de figuras ajadas, Dora buscó en vano los rastros de la familia lejana que había llevado a su abuelo materno Enrique Corte a los pagos del Azul, años antes de recalar finalmente en Luján donde terminaron sus días y donde habitamos sus descendientes.

Una comparación inexorable establece las oposiciones siguientes. Los relatos paternos han sido más breves, ordenados, prolijos y con un elenco familiar conciso. Las historias maternas eran extensas, desordenadas, con profusión de figuras de diversos grupos familiares, con sitios y lugares inmediatos en el relato pero distantes en su ausente geografía. A los oídos de un niño la perorata sonaba carente de sentido, aunque poseía valor estético basado en la sonoridad y en el poder evocador de las palabras, reales o inventadas, que lo componían. En conjunto, la jitanjáfora de Dora, obtiene por resultado un gran barullo que es imperioso organizar. En suma, el enjambre significante unísono, de lalangue materna es causa y efecto en Uno (Lacan) de la construcción de la genealogía familiar que imprevista y sorpresivamente lleva desde Luján a Azul.

Historia familiar oral y escrita

También en tiempo de vacaciones, esta vez en la costa en 1990, cansado de escuchar la confusa cantinela familiar, decido armar el árbol genealógico materno. Los ocho hojitas de anotador en las que se improvisó mi ascendencia, permanecieron guardadas durante casi dos décadas hasta conseguir un programa de computadora en el cual lograr volcar los datos de la memoria oral. Un lustro después encuentro un sitio de Internet (Family Search) donde buscar, leer y reseñar la historia familiar mediante las actas de bautismos, matrimonios, defunciones y los libros de los censos de 1855, 1869 y 1895, que registraron la población persona por persona. De esta manera, se comenzó a constatar mediante documentos escritos la historia oral.

No obstante, debieron transcurrir algunos meses más para lograr descubrir los documentos de la familia de Azul. La búsqueda del tío Rosa Ávila daba resultados equívocos de mujeres cuando se trata de un varón. El mismo error aparece en una nota publicada en el diario La Nación (26-01-2013) sobre la visteada con Julián Andrade en Azul, que encuentra un familiar de Luján. La mención de Pacomio Ávila en el artículo, con su singular nombre, permitió encontrarlo fácilmente en los registros arriba mencionados y también a su hermano Rosa junto a los demás integrantes del grupo. Una vez armado el árbol genealógico de este grupo familiar, -entre el azar y la fortuna-, encuentro en la feria del libro la “Historia del Antiguo Pago del Azul” (1997) y a su autor, Alberto Sarramone, que en ameno diálogo recordaba cabalmente lo escrito por él sobre los familiares azuleños de éste lujanense. A estos relatos orales y escritos, posterior y gradualmente, se sumarán publicaciones sobre cada ciudad y sus personajes.

 

De aquí y de allá     —

Varios autores de vocación católica (Echevarría 1959; Hux 1979; Presas 1990; Durán 1998, 2002 y 2008) relatan la prédica inicial dirigida personalmente por el Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Federico León Aneiros, y el capellán de Luján Emilio George, en la tribu de Cipriano Catriel en Azul. Esta embajada se continúa en la misión protagonizada por el padre Jorge María Salvaire; quien posteriormente iniciará la construcción de un nuevo santuario neogótico destinado a la virgen gaucha de Luján.

Otros autores (Monjardín) ocupados en la vida social y política, refieren la mudanza al Azul del intendente de Luján Justiniano Bos. A la inversa, hemos hallado que el Comisionado Municipal de Luján de 1911, el general Francisco Leyría (Isacchi), había sido anteriormente una personalidad trascendente en la vida social de Azul, según atestiguan en aquellos años los periodistas de la revista Caras y Caretas.

Otro militar, habitante por unos pocos meses en cada una de nuestras ciudades, es el general Bartolomé Mitre. En Azul se estableció tras la sublevación de los pampas en 1855, y hacia 1875, luego del combate de La Verde, permaneció detenido en el Cabildo de Luján, hasta su presentación ante un Consejo de Guerra (Dicchio).

En otro orden de cosas, la dedicatoria en la “Guía Descriptiva” de Enrique Udaondo, director del Museo Colonial e Histórico en Luján, atestigua su amistad con Bartolomé Ronco, director de la “Revista Azul”.

Un descubrimiento personal, ha sido el hallazgo en la bóveda del profesor Rafael Barrios en el cementerio lujanense, de dos placas conmemorativas por haber sido fundador en Azul y Luján, de las entidades homónimas: “Sociedad de Egresados de la Escuela Normal Mixta”, en las que fuera docente.

A los tres sacerdotes mencionados, las tres autoridades cívico-militares, ambos directores de entidades culturales y el docente; pueden agregarse los hacendados Rosa Viterbo Ávila, Enrique Hermegildo Corte, y los hermanos Domingo, Pablo y Adolfo Olivera por su presencia en Azul y Luján.

 

Las ciudades en sus orígenes     —

Cuando se trata de poblaciones vecinas es muy factible localizar trazos de historia compartida entre ellas. Así sucede en nuestra provincia con Azul y Olavarría, o Luján y General Rodríguez.

En el caso que nos ocupa, ambas ciudades están distantes 254,80 km en línea recta y unos 306 kilómetros por ruta. Esta separación, no impide que compartan en su geografía, ser atravesadas por un curso de agua cuyos epónimos han brindado su nombre a las respectivas poblaciones: Luján y Azul, para presentarlas en orden histórico de aparición.

El famoso director del Museo Histórico y Colonial, Enrique Udaondo (1945), afirma que en la expedición de Pedro de Mendoza que funda Buenos Aires por primera vez en 1536, es acompañado por 800 hombres entre los que se contaba a un sobrino, el hidalgo Capitán Pedro Luján, que al enfrentarse con los indios querandíes en el día de Corpus Christi, el 15 de junio de 1536, pierde la vida a orillas del río que desde entonces lleva su nombre. “Con el capitán Luján, ha ocurrido un hecho que no es corriente entre nosotros, pues su nombre se ha perpetuado a través de los siglos en el río y en la población que ha adquirido tanta notoriedad desde la época de la colonia hasta nuestros días”. Otras versiones atribuyen el origen del nombre a la nación indígena Lojae (Pilía, 2003), pero han sido desestimadas por estudios posteriores que confirman la versión vinculada al capitán (Cortabarría, 2009).

En el caso del origen del nombre de Azul al arroyo y actual ciudad, también se ha hecho una atribución falaz, cuando el original Arroyo Azul es rebautizado Calfú-Leufú en una traducción al araucano que resultó no ser más que una designación conjeturada (Pilía, 2003). De esta manera, Luján y Azul, incluyen en las historias de su nombre confusas atribuciones a los pueblos originarios.

Es posible aseverar que “la Villa de Luján es una de las poblaciones más antiguas de esta provincia y ha sido un baluarte de la civilización contra los indios” en la primera línea de frontera al norte del río Salado (Udaondo, 1939). Este origen, -en abierta discrepancia con la fórmula de la imagen sagrada, que reza: “Es la Virgen de Luján la Primera Fundadora de esta Villa”-, permite asimilar ambas ciudades con tan solo señalar la fundación del Fuerte de San Serapio Mártir, en el Azul.

Asimismo, una y otra, han contado con poblaciones autóctonas colindantes. En 1711 se funda en Luján el pueblo de San Javier formado por indígenas de las encomiendas (Udaondo, 1939). En 1856 se funda Villa Fidelidad en Azul, habitada por los catrieleros (Sarramone, 1993).

No obstante, en los variados rasgos referidos coinciden un número importante de pueblos bonaerenses, y por ende no revelan ninguna particularidad exclusiva entre ambas ciudades.

 

Historias y Personajes del Azul y Luján

En definitiva, sin tratarse de una hermandad de origen, ni una similitud en espejo privativa de ambas; las poblaciones han compartido un notable número de personalidades relevantes que han dejado sus huellas en ambas ciudades.

Precisamente, desde el próximo domingo, un lujanense y un azuleño, presentaremos una serie de artículos en los cuales se develarán los entramados históricos que unen a ambas ciudades bonaerenses, llamada cada una a marcar la historia de la Provincia.

En la primera serie, que se publicará en simultáneo y en forma exclusiva en “El Tiempo” y en “El Civismo” (bisemanario de Luján), presentaremos una historia que entrelaza la fe y la religión con variadas luchas en las fronteras entre los “milicos” y los pueblos originarios, todo ello enmarcado en la trascendencia de Azul en el interior bonaerense y el crecimiento vertiginoso de Luján. La leyenda de la “Virgencita Gaucha” dará comienzo a una historia con diversos puntos de enlace, tan ricos y llamativos que no terminarán en el punto final que pongamos en el último capítulo de esta serie, sino que impulsarán al lector a buscar un “poco más” sobre esos acontecimientos que en buena medida cimientan su propia Fe.

Azul y Luján, Luján y Azul hermanadas por sus historias y personajes…

 

REFERENCIAS

  Cortabarría, J. (2009). Orígenes de la Ciudad de Luján. Luján, Bs. As: Biblioteca Ameghino.

Durán, J. (1998). El padre Jorge María Salvaire y la Familia Lazos de Villa Nueva. Un Episodio de Cautivos en Leubucó y Salinas Grandes. En los Orígenes de la Basílica de Luján. 1866-1875. Buenos Aires: Paulinas.

Durán, J. (2002). En los Toldos de Catriel y Railef. La Obra Misionera del Padre Jorge María Salvaire en Azul y Bragado. 1874-1876. Buenos Aires: Facultad de Teología. UCA.

Durán, J. (2008). De la Frontera a la Villa de Luján. El Gran Capellán de la Virgen, Jorge María Salvaire, CM 1846-1899. Buenos Aires: Bouquet.

Echevarría de Lobato Mulle, F. (1959). El Padre Salvaire y la Basílica de Luján. Luján, Bs. As: La Perla del Plata.

http://www.lanacion.com.ar/1548821-la-visteadao-el-visteo-esa-esgrima-criolla

Hux, M. (1979). Una Excursión Apostólica del Padre Salvaire a Salinas Grandes. Según su Esbozo de Diario Completado por el Padre M. Hux. Buenos Aires: Ediciones Culturales Argentinas.

Long-Ohni, S. (2013). La visteada o el visteo, esa esgrima criolla. La Nación, Sección Campo, Rincón Gaucho, sábado 26 de enero de 2013.

Pilía, G. (2003). Toponimia de la Provincia de Buenos Aires. Origen de los Nombres de los Partidos y Cabeceras de partidos Bonaerenses. La Plata, Bs. As: Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires.

Presas, J. (1990). Jorge María Salvaire. El Apóstol de la Virgen de Luján 1847-1899. Morón, Bs. As.: Junta Catequística Diocesana de Morón.

Sarramone, A. (1993). Catriel y los Indios Pampas del Azul. Azul, Buenos Aires: Biblos.

Sarramone, A. (1997). Histórica del Antiguo Pago del Azul. Azul, Buenos Aires: Biblos.

Udaondo, E. (1939). Reseña Histórica de la Villa de Luján. Buenos Aires: San Pablo.

Udaondo, E. (1945). Diccionario Biográfico Colonial Argentino. Buenos Aires: Huarpes.

Lacan, J. (2006). El Sinthome. Seminario 23.  Buenos Aires: Paidós.

http://www.familysearch.org

Fernández de Monjardín, F. (1988). Vida Cotidiana en el Ayer de un Pueblo Bonaerense. Luján Retrospectivo. Tomo 2. City Bell, Bs. As.: El Aljibe.

Isachi, H. (1981). Lvjan. Luján, Bs. As: Librería de Mayo.

Dichio, J. (1990). Lujan, Prisión de Estado. Buenos Aires: Universidad de Morón.

Caras y Caretas, Nº 558. 12 de junio de 1909, página 76.

 

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