Hogar de Ancianos Malere

El Hogar de Ancianos “Ernestina Darhampé de Malere” es una entidad privada que no recibe ningún tipo de subsidio o beca por parte del Estado. Posee una serie de inmuebles que los alquila, generalmente a la Municipalidad de Azul, y que desde hace un año no percibe dichos alquileres.

Nació con gente que le puso el hombro y siempre hay personas dispuestas a colaborar.

Los que allí residen pagan una cuota mensual que está de acuerdo con el monto de la jubilación que percibe cada uno. Algunos están atravesando una situación de indigencia y también viven en el hogar. No obstante ello hay atrasos en los pagos de las cuotas.

Son 54 personas a las que se les brinda hogar, comida y contención. Tienen garantizada asistencia médica, todas las comidas y una cama calentita que los espera. Las instalaciones se encuentran en impecables condiciones, la higiene es excepcional, posee televisión y un espacio para disfrutar y socializar.

Además es una fuente de trabajo porque viven 24 familias y los proveedores que son muchos, desde los de alimentos hasta las farmacias. En la actualidad los empleados tienen una gran predisposición y están al tanto de la angustiante situación que padece el hogar y han aceptado cobrar el sueldo a medida que el hogar junta el dinero.

La ayuda de la comunidad siempre es recibida, y es mucha, no obstante, es insuficiente. Lo que se necesita es una ayuda estable y a largo plazo.

La comisión administradora del Hogar dio cuenta que con los ingresos no llegan a los $300.000 y el gasto fijo es de casi $450.000. Ese desfase pone en peligro el pago de los sueldos y el funcionamiento del Hogar. Además tiene una deuda de aproximadamente $3.000.000.

Con los ingresos que se tienen sólo se llega a pagar los sueldos de bolsillo de los empleados y garantizar el funcionamiento del hogar. No pueden, dicen, pagar los impuestos y eso les corresponde como parte empleadora. Por eso han pedido públicamente ayuda a las autoridades municipales, provinciales y nacionales.

Hace muchos años que están trabajando, dijeron, y van a defender la continuidad del Hogar a ultranza, pero se aproxima una situación que los está superando. Y eso significa el posible cierre, donde quedan 54 personas de la tercera edad y 24 empleados en la calle y a la deriva.

Si bien están realizando feria de ropa, bonos contribución y cenas a beneficio que les da resultado para poder solventar algunos gastos mínimos, porque los azuleños ayudan verdaderamente, no basta por más que se ponga toda la voluntad no es suficiente.

Todas las actividades que realizan a corto plazo sirven, pero se necesita algo constante que busque solucionar los problemas económicos para que las personas que viven en el Hogar estén bien y tengan garantizado un techo digno.

Desde su fundación hasta ahora el Hogar ha venido cumpliendo su función para la que fue creado, merced al trabajo agotador de mucha gente, dando albergue y contención a personas que tienen una vulnerabilidad específica. Los azuleños tienen que hacer lo imposible para que pueda continuar y no tener que cerrarlo. Ese es el compromiso que se debe asumir.

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