LA EXCARCELACIÓN DEL ENCAUSADO FUE RECHAZADA

Homicidio en Villa Piazza Sur: pena única de cinco años de prisión para el autor del crimen

Después de que la semana pasada un jurado popular había declarado a Ariel Aníbal Álvarez culpable de un “homicidio simple con exceso en la legítima defensa”, ayer la jueza que intervino en ese debate dio a conocer las penas para el autor de este hecho. Por el crimen propiamente dicho, le dictó una sanción de cuatro años de prisión. Y dado el antecedente que registraba, eso derivó en la imposición de una pena única de cinco años de cárcel. Según lo que quedó probado, Álvarez le había provocado graves lesiones con un cuchillo a la víctima, cuando el 12 de abril de 2015 ambos fueron a comprar drogas a una casa que está en Villa Piazza Sur. El joven que resultara herido, que se llamaba Ezequiel Marcelo David Pucheta y tenía 26 años, falleció cuarenta y cinco días después, mientras estaba internado en el Hospital Pintos a causa de las lesiones sufridas durante lo que fue aquel incidente.

Ariel Aníbal Álvarez, el autor de este crimen. Lleva preso más de dos años de la totalidad del cumplimiento de esa pena única que le fue impuesta ayer, consistente en cinco años de cárcel.
NICOLÁS MURCIA/ARCHIVO/EL TIEMPO
La jueza Alejandra Raverta, actual presidente del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 de Azul, intervino en este juicio con jurados.
NICOLÁS MURCIA/ARCHIVO/EL TIEMPO
<
>
Ariel Aníbal Álvarez, el autor de este crimen. Lleva preso más de dos años de la totalidad del cumplimiento de esa pena única que le fue impuesta ayer, consistente en cinco años de cárcel. NICOLÁS MURCIA/ARCHIVO/EL TIEMPO

 

El joven al que la semana pasada un jurado popular había declarado “culpable” de un homicidio con exceso en la legítima defensa -ocurrido luego de una agresión a puñaladas que la víctima de este hecho, llamada Ezequiel Marcelo David Pucheta, sufriera en Villa Piazza Sur de esta ciudad en abril de 2015, situación que al mes siguiente derivó en su deceso mientras estaba en el Hospital Pintos- fue condenado ayer por la jueza que intervino en lo que fue ese debate a una pena única de cinco años de prisión.

El encausado, identificado Ariel Aníbal Álvarez y de 24 años, está preso actualmente en la Unidad 7, la cárcel del Servicio Penitenciario Bonaerense que se encuentra en esta ciudad, y ya lleva cumplidos más de dos años de esa pena impuesta en esta primera instancia.

La pena única que ayer le dictara la jueza que intervino en este proceso -Alejandra Raverta, actual presidente del Tribunal Oral en lo Criminal número 2- incluyó, además del homicidio que fuera materia de este debate, el cómputo de un antecedente penal que el encausado registraba desde septiembre de 2014.

En esa fecha, tras la tramitación de un juicio abreviado en un Juzgado Correccional con sede en los Tribunales de Azul, Álvarez había sido condenado por herir a puñaladas a dos jóvenes -un hecho que en esta ciudad se produjo en agosto de 2013- a un año y cuatro meses de prisión en suspenso.

De esa manera, en lo dispuesto ayer por la actual titular del TOC 2 específicamente por el homicidio -que para el jurado popular que intervino en este debate fue considerado del tipo “culposo” y no “doloso”– el changarín azuleño fue condenado a una pena de cuatro años de prisión. Sanción que, sumada a ese antecedente penal computable que registraba desde septiembre de 2014, se tradujo en el ya mencionado dictado de esa pena única de cinco años de prisión.

“Culpable”

El jueves de la semana pasada, en la audiencia de cesura del juicio vinculado con este caso y ya sin la presencia del jurado popular que dos días antes lo había declarado “culpable” de ese homicidio simple con exceso en la legítima defensa, Álvarez le había comunicado a la jueza Raverta que no estaría presente en Tribunales cuando se conociera la pena que la magistrada le imponía por este crimen.

De esa manera, ayer no hubo audiencia. Y las partes -representadas en este caso por el fiscal Guillermo Vaticano y las defensoras oficiales Mariana Mocciaro y Soledad Kelly- y el imputado, fueron notificados por la Secretaría del Tribunal 2 de la decisión que la jueza Raverta había tomado con relación a las penas dictadas al joven.

Enmarcadas en la calificación que del hecho cometido por el autor de este crimen hiciera ese jurado popular integrado por doce ciudadanos que lo declaró “culpable”, la jueza tuvo en cuenta para las imposiciones de las penas ya referidas a Álvarez los pedidos que las partes habían hecho en esa audiencia de cesura del juicio que se llevara a cabo el jueves de la semana que pasó.

Dicha audiencia había tenido como escenario aquel día la misma sala -la que la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal departamental posee en el tercer piso del edificio de Tribunales- donde el lunes y el martes, también de la semana pasada, se habían llevado a cabo las dos primeras jornadas de este juicio con jurados.

Mientras que el fiscal Guillermo Vaticano había solicitado para el autor de este homicidio atenuado una pena de cuatro años y ocho meses de prisión por el crimen y otra, de tipo único, de cinco años y ocho meses de cárcel; la defensora Oficial Mariana Mocciaro pidió que el joven fuera condenado al mínimo que la escala penal contemplaba por este tipo de delitos para cuando el hecho se produjo, que en ese entonces era de seis meses de prisión, y una pena única de dos años.

Teniendo en cuenta el tiempo que el joven lleva preso, la funcionaria judicial había pedido también en su alegación final que su defendido fuera inmediatamente excarcelado.

Pero ese pedido, finalmente, no prosperó ayer si se toman en cuenta las penas a las que el autor de este homicidio “culposo” fue condenado.

“En cuanto a la petición de la Defensa que se le conceda a su defendido la excarcelación en términos de libertad condicional, no ha lugar”, le contestó la jueza Raverta ayer en el fallo a la defensora Oficial Mocciaro.

El rechazo del pedido para que le fuera otorgada la libertad condicional al joven estuvo fundamentado en que, “conforme a la pena impuesta”, no se daba para eso “el requisito temporal que establece el Artículo 13 del Código Penal”.

Atenuantes y agravantes

En lo dispuesto ayer, y teniendo en cuenta también los pedidos que las partes habían hecho en la audiencia de cesura del juicio, la actual titular del Tribunal 2 valoró como una circunstancia atenuante a las penas que le impuso al joven “el buen concepto informado”.

Lo hizo contando para ello con las declaraciones brindadas en el proceso por dos testigos aportados por la Defensa: una hermana y la ex pareja del encausado.

Además, tuvo en cuenta como atenuantes para Álvarez “el contexto social en el que se desarrolló” -algo a lo que en el juicio había hecho alusión una trabajadora social-; “el arrepentimiento demostrado en ocasión de prestar declaración; y el exceso de alcohol y sustancias estupefacientes ingeridas el día del hecho”.

El antecedente penal computable que registraba tras la condena de un año y cuatro meses de prisión en suspenso -condicionalidad que ahora le fue revocada- impuesta en septiembre de 2014 como autor del delito de lesiones graves reiteradas (dos hechos) en concurso real, fue valorada por la jueza para Álvarez como una agravante a las penas que le impuso.

Esa situación, de cometer otro delito teniendo ya una condena previa, “pone en evidencia tanto el mayor grado de culpabilidad de la conducta posterior como de la peligrosidad del autor, quien al recaer en el delito revela un serio desprecio por la comunicación social de reproche contenida en esa anterior condena”, señaló en ese sentido ayer la actual titular del TOC 2 local.

“Asimismo, tengo en cuenta a los fines de potenciar la pena la peligrosidad demostrada en el hecho, ya que empleó un cuchillo de grandes dimensiones y le profirió numerosas lesiones a la víctima en zonas vitales”, valoró también la jueza Raverta al momento de referirse a otra de las circunstancias agravantes que tuvo en cuenta para la conducta del imputado en ese homicidio que cometió y por el que, finalmente, resultó condenado.

El dato

El incidente que derivó en que Pucheta fuera herido a puñaladas por Álvarez se inició cuando ambos habían ido a comprar drogas a la casa de un hombre a la que testigos identificaron en el debate como “el Huinca” Díaz. Teniendo en cuenta esas declaraciones escuchadas en el juicio, el fiscal Vaticano pidió que esos hechos también se investiguen a través de la Fiscalía que interviene en ilícitos relacionados con infracciones a la Ley de Estupefacientes. Por tal motivo, le pidió a la jueza del proceso que se obtengan copias del audio y la filmación de las audiencias de este debate. Solicitud a lo que la magistrada Raverta dio lugar ayer, teniendo en cuenta esa denuncia formulada por el fiscal Vaticano “por la posible comisión de un delito de acción pública”, relacionado en este caso específico con la venta de drogas al menudeo.

 

UN CRIMEN QUE SE PRODUJO CUANDO ÁLVAREZ

Y LA VÍCTIMA HABÍAN IDO A COMPRAR COCAÍNA —título—

 

En el proceso había quedado probado que el hecho por el que Ariel Aníbal Álvarez fue condenado se inició con un incidente que se produjo en Villa Piazza Sur cuando habían transcurrido algunos minutos del día 12 de abril de 2015.

Una casa ubicada en Villa Piazza Sur fue el lugar donde el joven condenado ayer a una pena única de cinco años de prisión y la víctima de este homicidio “culposo” coincidieron ambos circunstancialmente.

Los dos, según dijeron testigos que declararon en el juicio y el propio Álvarez, habían ido a comprar drogas, aunque finalmente ninguno de ellos consiguió que en ese lugar les vendieran cocaína.

Tras esa situación se registró un incidente entre ambos implicados en este homicidio.

En principio, durante lo que fue la instrucción de esta causa penal, se indicaba que Álvarez le había querido robar la bicicleta a la víctima, que se llamaba Ezequiel Marcelo David Pucheta.

Esa versión, durante el juicio, fue sostenida por el fiscal Guillermo Vaticano y también por uno de los testigos que declaró: un amigo de Pucheta que aquel día lo había acompañado a comprar drogas y que fue testigo de las puñaladas que después el joven, que tenía 26 años cuando falleció, le había aplicado Álvarez, utilizando para eso un cuchillo de gran tamaño.

Descrita así en principio la situación, cuando la causa penal que se instruyó por lo sucedido fue elevada a juicio Ariel Aníbal Álvarez llegó acusado al debate de un “homicidio calificado criminis causa”.

Este tipo de delito contempla como pena la de prisión perpetua para quien resulta condenado. Y se aplica en casos donde el homicida, según lo señala el Código Penal, comete esa acción de matar a la víctima “… para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito, o para asegurar sus resultados o procurar la impunidad para sí o para otro o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito”.

En este caso en particular, el Fiscal sostenía que Álvarez había apuñalado a Pucheta con intenciones de robarle la bicicleta, una situación que finalmente no pudo concretar.

El jurado calificó al hecho de otro modo

En el juicio, el jurado no creyó en la versión del representante del Ministerio Público Fiscal. Y le dio crédito a la sostenida por las dos defensoras oficiales que representaron al joven en el proceso.

Los doce ciudadanos que intervinieron en el debate caratularon a lo sucedido como un homicidio con exceso en la legítima defensa, después de escuchar también en el proceso las declaraciones del acusado y de dos jóvenes que estaban con él aquella noche en que apuñaló a Pucheta.

Los tres habían negado que Álvarez quiso robarle la bicicleta al joven. Y en el caso del autor de las puñaladas, se colocó durante su testimonio en una situación donde dijo haberse defendido de una agresión a golpes iniciada por Pucheta, quien -de acuerdo con el testimonio que Álvarez brindara- le echaba la culpa a él porque no había podido conseguir cocaína en esa casa a la que instantes antes fue a comprar la droga, después de que hasta ese lugar -situado en Villa Piazza Sur- había llegado desde el Barrio Pedro Burgos en bicicleta y acompañado por un amigo.

A raíz de las puñaladas que recibió aquel 12 de abril de 2015 en Comercio entre Guido Spano y Guaminí, Pucheta resultó gravemente herido y permaneció internado en el Hospital Pintos hasta el 29 de mayo de ese mismo año, cuando se produjo su deceso.

El corazón y los pulmones eran los órganos más comprometidos que la víctima de este homicidio tenía a causa de lo que fue aquella agresión.

Durante el juicio, la Defensa del encausado sostuvo que el deceso de Pucheta, ocurrido cuarenta y cinco días después a que fuera apuñalado, no tenía relación directa con esa agresión.

Pero en las estipulaciones probatorias se había establecido que Ezequiel Marcelo David Pucheta había muerta a causa de una “falla multiorgánica por sepsis producida por una lesión de arma blanca en tórax y corazón”, conclusión surgida de la autopsia a la que el cuerpo de la víctima de este homicidio había sido sometido.

“Nosotros, el jurado, encontramos al acusado Ariel Aníbal Álvarez culpable del delito de homicidio simple con exceso en la legítima defensa, en un total de diez votos afirmativos”, habían sostenido el martes de la semana pasada esos doce ciudadanos, situación que ayer derivó en la condena para el autor de este crimen a esa ya referida pena única de cinco años de prisión.

 

¡Deja un Comentario!

2 Comments

  1. car10

    mayo 4, 2017 at 10:07 pm

    Con una bala o una soga se soluciona todo ya esta hay q hacerlo desaparecer dejemosno de joder de darle hospedaje gratis a estos asesinos

  2. yoli

    mayo 4, 2017 at 11:18 pm

    y le dieron cinco años? estos zafaronistas le dan una vuelta al perro y largan a todos…desastreeee

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *