RECORRIDO POR LAS ESCUELAS Y SUS PROYECTOS CERVANTINOS

Hoy, Escuela N° 17

Alumnos de la Escuela N° 17 y el orgullo de mostrar el trabajo realizado en clase. GENTILEZA ESTELA CERONE
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Alumnos de la Escuela N° 17 y el orgullo de mostrar el trabajo realizado en clase. GENTILEZA ESTELA CERONE

Escribe: Profesora Estela Cerone – Comité Cervantino

Entrar a la Escuela N° 17 tiene un plus sobre el que ya me produce acercarme a los centros educativos, cualesquiera sean.

Es la Escuela de los molinos de viento, que fueron gigantes, a los que vencieron de la mano de toda una comunidad que los acompañó y penó junto a ellos en los años de recuperación de su edificio. Es como la escuela que resurgió de las cenizas y hoy, luce espléndida.

No sólo por su precioso edificio que, se nota, cuidan con dedicación, sino porque elaboran proyectos pujantes ahí por donde se los mire.

Intentando recorrer todos los servicios que están implicados en el Festival Cervantino los visité el viernes y su directora, Sonia Álvarez, me puso al tanto de los que estaban haciendo.

Fuimos recorriendo salones; el de 1° A con su maestra, Gabriela; luego visitamos a Griselda, que está trabajando con alumnos de 4°, 5° y 6°; y en el turno tarde con niños también de primer grado, Carla y Natalia, sus señoritas.

En todos los casos, los chicos muestran un entusiasmo que motiva a escucharlos y seguir las preguntas que las docentes les realizan para poner en valor el proceso de conocimiento recorrido. Todos leyeron el Quijote en alguna adaptación, y surgen las respuestas que dan cuenta del personaje: “Siempre leía libros”, “Estaba loco”, “Pensaba que era don Quijote de verdad!!”, “Luchaba contra unos molinos de viento que creía que eran gigantes!”, “Lo tenía a Sancho Panza para que lo ayudara”, “Se fueron en caballo….…..no……Sancho se fue en burro!!!!!!”, ”se le mezcló la imaginación con las cosas…”, por señalar algunas de las afirmaciones que llegan en tropel.

Con todos estos saberes llegaron a sus hogares, y junto con sus padres realizaron unas elaboradas maquetas donde se ven a nuestros personajes, a los molinos, en distintas configuraciones.

Docentes que motivan a niños. Niños que motivan a sus padres. Padres que se disponen a fabricar en el hogar una escena que volverá luego al aula, y del aula se proyectará a la ciudad y sus visitantes. Una comunidad en movimiento para participar en una fiesta que será de todos: este X Festival Cervantino.

Si este proyecto sorprende, no ocurre menos con el realizado por las maestras de Primer año del turno tarde. Ellas también leyeron adaptaciones, miraron dibujos animados sobre la obra, ubicaron a los chicos en el paisaje de España, específicamente el Manchego, y luego armaron libritos con ilustraciones, al tiempo que los chicos fueron escribiendo en cada página sus comentarios.

Los chicos de primer grado, escriben y describen. ¡¿Para qué?! Pues para luego “editarlos” y visitar la Casa Ronco, y dejar algunos de sus ejemplares porque ellos también quieren ser parte de la colección Cervantina. No se andan con chiquitas los docentes y alumnos de la Escuela N° 17!!!

Mucho me alentó el saber que “los chicos llegaron sabiendo muchas cosas del Quijote!”, al decir de las maestras. Chicos que en su mayoría provienen de jardines de infantes cercanos, y esto nos está hablando de una comunidad que entiende el valor de la obra, y el valor que significa que nuestra comunidad aprenda desde todos los niveles educativos la riqueza que la ciudad atesora.

Y los más grandes están ensayando una obra de teatro sobre el capítulo XIX, que representarán en su escuela en los días del Festival.

Las fotos dan cuenta de la alegría, del trabajo, y sobre todo, de lo mucho que saben y disfrutan pensando en la participación ya que entienden es, para ellos y para la ciudad toda, trascendente.

 

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