DE VLADIMIR DURÁN, RADICADO EN ARGENTINA

Importantes premios a la película argentina “Adiós entusiasmo”

 

Una serie de reconocimientos se llevó el filme en el Festival Internacional de Cartagena de Indias, Colombia. El elenco estñá conformado por actores de vasta trayectoria, entre ellos Verónica Llinás y Camilo Castiglione, un niño platense de 13 años, cuyo papá y toda su familia paterna son azuleños.

Camilo Castiglione nació en La Plata hace 13 años. Sostuvo en diálogo con EL TIEMPO que “en realidad mi mamá es profesora de teatro y mi papá actor. Comencé a hacer teatro a los 4 años con mi mamá que cuenta con un tallercito y después seguí y este es el noveno año que sigo en ese mismo taller porque me gusta mucho y ya conozco a mis compañeros, más chicos, más grandes pero me encanta”.
SIMÓN SCALCINI
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Camilo Castiglione nació en La Plata hace 13 años. Sostuvo en diálogo con EL TIEMPO que “en realidad mi mamá es profesora de teatro y mi papá actor. Comencé a hacer teatro a los 4 años con mi mamá que cuenta con un tallercito y después seguí y este es el noveno año que sigo en ese mismo taller porque me gusta mucho y ya conozco a mis compañeros, más chicos, más grandes pero me encanta”. SIMÓN SCALCINI

Vladimir Durán que estrenó su ópera prima, “Adiós entusiasmo”, en el Forum de la Berlinale, semanas atrás se llevó el premio a la Mejor Película de la Competencia Nacional y  Mejor Director en la 57 edición del Festival Internacional de Cartagena de Indias.

La ópera prima de Vladimir Durán, director colombiano radicado en Argentina, está cuidadosamente ensamblada pero, al mismo tiempo, se oxigena de evidentes alientos de espontaneidad e improvisación.

El elenco está conformado por Verónica Llinás (Marta), Rosario Bléfari, Martina Juncadella (Alejandra), Laila Maltz (Alicia), Vladimir Duran (Bruno), Lucas Bessano (Ricardo), Mariel Fernández (Antonia), Valeria Valente (Margarita), Silvia Cobelo y Camilo Castiglione (Axel).

Este último tiene 13 años, vive en La Plata, aunque su papá es azuleño y tiene toda su familia paterna en esta ciudad.

Hace una semana Camilo estuvo en Azul y dialogó con EL TIEMPO. Comentó destacados aspectos de la película y sus expectativas en cuanto a su futuro, aunque aun es chico y considera que “ya voy a tener tiempo de pensar qué quiero hacer”.

A Camilo se lo nota sagaz, pero al mismo tiempo con perfil bajo, feliz de estar con sus abuelos quienes lo acompañaron a las instalaciones de este medio.

“Mi mamá me dijo éstas oportunidades se te dan una vez en la vida` y tenía razón”

 

En principio Camilo contó que “yo se que ganamos a Mejor Ópera Prima y Vladimir ganó otros premios y se los tiene merecido porque es muy buen director”.

En cuanto a cómo es trabajar con Vladimir, sostuvo que “a él le gusta mucho lo natural, la improvisación y además es una persona muy detallista y con eso logró la película”.

Sobre si es conciente que está trabajando con actores reconocidos como Verónica Llinás, mencionó que “yo a Verónica Llinás no la conocía porque tampoco soy de ver cine argentino, bah! como todos los chicos (risas). Fue una experiencia bastante loca pero cuando me di cuenta que estuvo con Gasalla, que era Verónica Llinás, la mismísima Verónica Llinás, y ahora cuando veo películas con mi mamá y su marido está Verónica en ¡todas! o la mencionan… (risas). Hay otro actor que me gusta muchísimo que es Martín Piroyansky y laburó mucho con mi papá y él trabajó con Verónica Llinás, también”.     

Acerca quien lo llevó al casting del filme, recordó que “al principio no quería, pero mi mamá me dijo ´éstas oportunidades se te dan una vez en la vida` y tenía razón. Entonces mi papá me acompañó. Fui, hice el casting, actué con Vladi, fue divertido aunque fue lo de menos, fue una sola instancia. Lo más importante fueron los ensayos, tenía la posibilidad de abandonar, los hice una y otra vez. Algunos de ellos fueron con parte del elenco y pasamos a la peli. Grabamos en Buenos Aires en una casa muy grande y extraña. Era una cuadrado que tenia conexiones, tenia otro piso, fue bastante raro”.

Durante si el rodaje de la película fue el “niño mimado”, opinó que “ayyy siii, los actores son todos unos genios, son todos muy personajes, fue una experiencia divertida. Hay una actriz que las ves extrovertida, re loca, tiene una personalidad muy extravagante, me divertí muchísimo. Aunque no hubo diferencias. Repetimos las veces que había que hacerlo”.

Camilo fue consultado sobre cuándo vio la película por primera vez. “En Alemania, no quise ver nada y finalmente con Vladi vi un poquito de material antes de viajar a Alemania, donde me acompañó mi mamá”, aseguró.

Sus principios  en el teatro

 

En segundo término Camilo sostuvo que “en realidad mi mamá es profesora de teatro y mi papá actor. Comencé a hacer teatro a los 4 años con mi mamá que cuenta con un tallercito y después seguí y este es el noveno año que sigo en ese mismo taller porque me gusta mucho y ya conozco a mis compañeros, más chicos, más grandes pero me encanta”.

Consultado sobre si le gusta más el cine o el teatro, “me gustan ambos, me cuesta más el cine aunque no es algo que no me guste. La diferencia está en que el cien es algo más interno, son movimientos más chicos, más naturales y más complejo. En cambio en el teatro es todo mas exagerado porque alguien lo ve desde una butaca de lejos. Son cosas distintas”.

Por otra parte agregó que “a Azul no vengo seguido, hacía un año que no venía y no sé si me cambió la vida en algo hacer esta peli. Sí, ahora tengo plata para comprar lo que quiero, me compré un celular, una caja de fibras porque me gusta dibujar. En Alemania los precios están muy buenos. Además en que mis amigos me decían que se iban a Villa Gesell y yo les contaba que me fui a Alemania. Pero a mi me lo pagaron (risas). Para viajar allá me ayudaron mucho todos, mis abuelos, todos”.

Para terminar expresó que “no se qué me gustaría ser aun en un futuro. Soy un apasionado de la animación, me gusta el arte plástico, voy a tercer año de Bellas Artes. También me gusta mucho la música yo toco el ukelele y me gustan las canciones de dibujos animados”. Subrayó que “es bueno que mi familia me apoye en todo, no sé si es el sueño para una mamá y un papá que su hijo sea actor, ya voy a tener tiempo de pensar qué quiero hacer”.

 Un poco sobre la película

 

En un apartamento en Argentina viven tres hermanas con su pequeño hermano, Axelito, que ronda los diez años. Con ellos también vive su madre, pero la tienen encerrada, bajo llaves y cerraduras, dentro de un baño. Pero el encierro en que la tienen no impide que se mantenga la comunicación entre ellos, de un lado y el otro de las paredes que los separan. La madre se involucra en las conversaciones, pide mantener el contacto verbal con ella para no sentirse sola, reprende a quien considere necesario y, de igual forma, les exige la dejen salir de su reclusión. Para su desgracia, sus hijos no están en condiciones de cumplirle esta última demanda; o, simplemente, no quieren. No lo sabemos. Al director no le interesa aclararlo y, en realidad, para el funcionamiento de este peculiar filme, no es del todo importante. A la casa también llegan el novio de una de las hijas, el pretendiente de otra, la hermana de la madre e incluso algunos invitados adicionales, la madre se ha obsesionado en que le festejen su cumpleaños pese a que faltan tres días para cumplirlos. La celebración, con cánticos y representaciones teatrales incluídos, en un ambiente de júbilo enturbiado, se interrumpe súbitamente debido a una áspera discusión de la madre con su hermana en la que los insultos y recriminaciones se ponen rudos. Los demás invitados prefieren retirarse, o son invitados a hacerlo.

 

 

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