PROYECTO DE ORDENANZA

Impulsan un beneficio impositivo para los jubilados y pensionados

El concejal Omar Seoane presentó en la última sesión del Concejo una iniciativa tendiente a que se exima de la tasa urbana de Azul al jubilado o pensionado cuyos haberes no superen el monto de los dos jubilaciones mínimas determinadas por ANSES.

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En la última sesión del Concejo Deliberante se presentó un proyecto de ordenanza sobre tablas, que pasó para su estudio en comisión, tendiente a eximir a los jubilados del pago de la tasa urbana.

La intención es morigerar el impacto que este tributo tiene en sus bolsillos, máxime considerando la suba de los servicios públicos y la situación económica en general por que la que están atravesando.

Ayer el autor de la iniciativa, el concejal de bloque Peronistas-Justicialistas Omar Seoane explicó que “desde hace meses los adultos mayores vienen solicitando beneficios extras para afrontar los nuevos gastos que ocasionan la quita de subsidios y la suba de los servicios, generando la caída del poder adquisitivo de sus haberes”.

También se refirió al incremento desmesurado de los medicamentos que incluso “ha sido superior a la media de la inflación reconocida por el INDEC”.

El edil apuntó al mismo tiempo que en la ordenanza 699/88 con sus modificatorias se establecen dos modalidades de exención “sin tener en cuenta la situación actual que se está viendo con los haberes de nuestros jubilados”.

Por eso lo que solicita a partir de este proyecto es la modificación de la citada ordenanza para que se exima con el ciento por ciento de la tasa al jubilado o pensionado cuyos haberes no superen el monto de los dos jubilaciones mínimas determinadas por ANSES (7240 pesos).

Actualmente se exime de la totalidad de la tasa cuando los ingresos del beneficiario o grupo familiar no superan el monto del Salario Mínimo Vital y Móvil, y parcialmente con el 50 por ciento cuando el total del grupo familiar no supera en una vez y media el SMVM.

“Al límite de la subsistencia”

 “La vorágine inflacionaria en la que está sumergida la Argentina de un tiempo a esta parte hace que las necesidades de la población se incrementen, impactando sobre todo en los sectores más vulnerables de la sociedad, entre ellos los jubilados”, consideró Seoane ayer al hablar con este diario.

De esta manera, entendió que “los adultos mayores ven cómo el esfuerzo realizado durante toda su vida no es recompensado por un Estado que no los escucha ni alcanza a cubrir sus necesidades básicas”.

Opinó que “en contraste con la diatriba oficial, que habla de un país en recomposición y de una economía que está saliendo a flote, la realidad muestra una situación por demás preocupante para poco más de seis millones de personas mayores, entre las cuales el 60 por ciento cobra la jubilación mínima y no puede acceder bajo ningún concepto a lo indispensable para una existencia digna, quedando así al borde del colapso y al límite de la subsistencia”.

Ingresos insuficientes

Consideró asimismo que “el haber mínimo que perciben alcanza solo para cubrir el 44 por ciento de la Canasta Básica Jubilatoria, la cual, según los cálculos oficiales del INDEC -Instituto Nacional de Estadísticas y Censos- asciende a 14.500 pesos”.

“La notable pérdida en el poder adquisitivo que ha tenido la clase pasiva en el último año ha llevado a que el 68 por ciento de las personas mayores no puedan sobrevivir si no es por la ayuda de sus familiares”.

Advirtió que “un hecho grave que advierten los especialistas es que las actualizaciones efectuadas en el sistema jubilatorio durante 2016 en nada sirvieron para que las personas mayores hayan podido enfrentar la inflación”.

“Un aliciente”

En tanto, informó que con las moratorias previsionales se han incorporado en esta ciudad más de 5400 nuevos jubilados sobre un universo aproximado de 16.000, lo que hace que los adultos mayores que cobran la jubilación mínima sea mayor a la media nacional, es por eso que “necesitamos un aliciente para que los que posean un bien inmueble como vivienda única, familiar y permanente, le podamos brindar un beneficio que seguramente redundará en un alivio en sus egresos”.

“Si llegamos a que este proyecto sea apoyado por los demás concejales, haremos que después de toda una vida trabajando puedan tener un reconocimiento por parte del municipio”, manifestó.

A su vez, indicó que “es probable que se diga que va a afectar el ingreso de las arcas municipales, pero si pensamos en el futuro no podemos ignorar que la situación de los adultos mayores no es de la mejor, y para ello he solicitado que se hagan las proyecciones para ver el impacto que pueda tener en el próximo presupuesto la exención solicitada”.

Panorama desalentador

Al explicar las razones que motivaron esta iniciativa, resaltó también que “hoy por hoy, si bien el haber mínimo es de 7.240 pesos, teniendo en cuenta los descuentos, la realidad es que la Canasta Básica para los jubilados está en los 14.500, por lo que se encuentran por debajo de la línea de pobreza”.

“Vemos que la situación del jubilado se hace cada día más problemática porque los alimentos, el transporte, la luz y los servicios siguen subiendo”, remarcó.

De esta manera, entendió que “el panorama para la clase pasiva no es muy alentador” y una forma de ayudarlos sería que en Azul, al menos, no tengan que pagar las tasas municipales.

UNA ALIMENTACIÓN INADECUADA

Además del alto costo de los medicamentos, el edil justicialista habló de cómo impacta el costo de los alimentos en los haberes de los jubilados

“La delicada realidad que se encuentran viviendo los jubilados en nuestro país puede evidenciarse también en que a dos de cada diez adultos mayores el sueldo no les alcanza para procurarse una alimentación adecuada a su edad”, expresó.

“La situación se agrava con muchos, que reciben un bolsón de alimentos que no cubren las proteínas básicas de una dieta nutritiva. Por el contrario, para aumentar la cantidad de calorías de los paquetes de alimentos, la obra social ofrece cada vez más harinas sin tener en cuenta que muchos jubilados son diabéticos y no las pueden comer”, aseguró.

EL ALTO COSTO DE LOS MEDICAMENTOS 

Seoane hizo especial hincapié en el tema del costo de los medicamentos que, según lo puntualizó, se incrementaron en promedio un 85 por ciento, “lo que ha llevado a que la clase pasiva destine poco más del 20 por ciento de sus salarios al pago de remedios”.

Indicó al respecto que “estos datos se multiplican si se tiene en cuenta que el 93 por ciento de los fármacos asignados a las personas grandes aumentó más que la inflación, destacándose entre ellos los referidos al control del colesterol, que subieron un 194 por ciento”.

El concejal sostuvo que “desde el Gobierno nacional, en vez de fomentar medidas que vayan a cubrir las necesidades de este sector, no se ha hecho más que echar más leña al fuego. Un claro ejemplo es la decisión oficial de dar de baja el Plan Remediar, que garantizaba el acceso a medicamentos de bajo costo y en cualquier punto del país a los jubilados”.

 

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