TORNEO FEDERAL C 

Independiente le trajo el calvario a Chacarita 

El equipo de Tandil construyó su notoria superioridad de a poco y terminó por consolidar una victoria clara, basamentada –fundamentalmente– en los méritos colectivos. El conjunto azuleño tuvo su momento en el complemento, pero no supo dar un paso más allá de las insinuaciones. El rojinegro es líder de la zona 11 luego de dos triunfos.

 


Una de las dos más claras ocasiones que dispuso Chacarita: Miglino cabecea muy desviado en el zaguán del arco tandilense.
ADRIÁN GELOSI 
Por mucho que se esforzó, el elenco tricolor poco pudo desestabilizar la estructura visitante.
Independiente celebra su tercer tanto ante la desazón de Iztueta y. más atrás, Toledo. Gran triunfo rojinegro en Azul.
FOTOS ADRIÁN GELOSI
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Independiente celebra su tercer tanto ante la desazón de Iztueta y. más atrás, Toledo. Gran triunfo rojinegro en Azul. FOTOS ADRIÁN GELOSI

Tuvo mucha de su propia medicina Chacarita y en una dosis, por momentos, virtuosa. Halló en Independiente el reflejo de sus aspiraciones, el atractivo juego que en el ámbito local suele plasmar con éxito y que lo trajo hasta aquí, al cabo de una década inolvidable para el sentir funebrero. Y ese planteo que ayer debió enfrentar, al que sólo en un tramo del segundo tiempo pudo controlar, fue mucho mejor que su propuesta (pese a las deficiencias tandilenses) y promovió, con buenos argumentos, la goleada de 3 a 0 que cifró el marcador.

Que no haya sido un dominio lujoso, sin fisuras y vulnerable, no debe engañar el criterio de los sureños; sobrepasado un comienzo timorato, con Zirilli como factor de riesgo para el fondo serrano, el rojinegro jamás vio peligrar seriamente sus intereses y, a la postre, su victoria. Dispuso Chaca de sus chances, incluso previo al segundo gol rival, un momento clave de la disputa, pero pocas de ellas coronaron el accionar estratégico de un sentido colectivo. De esa manera no se puede esperar demasiado.

Dijimos que el conjunto azuleño inició el partido importunando mucho a la defensa de Independiente. Era Zirilli (versión punta) quien se imponía al lateral Sánchez (luego uno de los rendimientos más altos, aunque por debajo de Parolari y Kruger), obligándolo a la infracción y condicionando a los centrales en la salida obligada. Un interrogante válido ya en ese momento era si esa ventaja que obtenía “Yeyo” no sería una exagerada tentación para el fondo local, que llevaría a evitar con los pelotazos la labor de los mediocampistas. Más teniendo en cuenta que Lapalma se ofrecía como el vórtice sobre el que hacía pie el conjunto de ensayos ofensivos tricolores.

El equipo de Tandil, asimilado ya el rumbo del encuentro, valiéndose de un manejo del esférico más seguro y cada vez más establecido en la mitad local, tomó el timón aunque carente todavía de profundidad. Quizá por ello optaba también por pelotas extensas y azarosas.

La frustración futbolística de Chacarita comenzaba en la manera que sus defensores intentaban conectar con el resto, suponiendo la intensión de alumbrar la conexión grupal; casi sin excepción, la salida se daba por pelotazos erróneos, irresponsables, lejos de configurarse como herramienta de progreso. Así se generaba la ingravidez (y, por ello, el malestar) de los volantes, que miraban más hacia el cielo que hacia el césped.

Independiente se sabía en el centro del ring, comprobaba que el estratagema funebrero no alcanzaba para mellar su cada vez más potente estructura y si bien no empalagaba ningún paladar, esa superioridad licenciaba los mejores intentos de la tarde en Urioste y Rauch. En función ofensiva, el rojinegro disponía de casi todos sus jugadores de campo, integrados en una ingeniería de movimientos que desconcertaba en suma al fondo azuleño. No era su tarde pero Juan Turri resultaba fundamental en una tarea algo más sucia que, por ejemplo, Matías Parolari: el obelisco tandilense arrastraba a uno y, por momentos, a sendos centrales hacia los costados, enrarecía el escenario para los dos laterales locales y, a la vez, abría grandes espacios en el área por donde se colaban volantes sin marcas.

El primer gol de Independiente convocó a las dos figuras más grandes que tuvo el cotejo: el lateral izquierdo Kruger desbordó desde ese sector y dio sentido a la llegada vacía (en realidad, junto a un compañero) de Parolari, quien empujó al gol de zurda.
A esa altura, el rendimiento del conjunto del sur local valía más para aliviar penurias momentáneamente que para atemorizar rivales.

El albor del complemento no agregó demasiado a la escenografía que el partido reflejó anteriormente. A medida que el paso de los minutos confirmaba la supremacía de Independiente y el resultado, Chacarita se instalaba cada vez más en una disyuntiva de la que no podría escapar por arriba. Se debatía entre el necesario y arriesgado intento de consumar senderos ofensivos meritorios, atrevidos, efectivos y el no regalarse totalmente en su retaguardia, pues su oponente lejos estaba de refrenar sus apetencias de gol (aunque no pasaría demasiado tiempo para que Villar comenzará a optar por otra tesitura).

Se evidenció una mejora en el local, algo más de consolidación en el juego; podía tensar la cuerda del cotejo con otros argumentos y en otra zona del campo, ya dentro de la mitad tandilense. Pero seguía siendo imperioso un salto de calidad. Raidigos aportó bastante durante un tramo, le aportó mejor administración, una referencia ofensiva que por características invitaba a las sociedades, aunque la mayoría del tiempo jugase de espaldas. Incluso, con su ingreso Chaca logró tener a alguien en quien descansar para poder adelantarse.

Tuvo cierta fortuna el elenco serrano al momento de convertir el segundo gol. ¿En qué sentido? Desde unos minutos antes, Independiente había comenzado a bajarle grados a la temperatura del juego y si bien controlaba el trámite, había iniciado la etapa de retracción. Justo en esa coyuntura,  Parolari vio que Lapalma no pudo controlar el centro débil que Gutiérrez mandó desde la derecha, y sin demoras ni distracciones cobró al contado ante Toledo.

En este punto el partido tuvo un primer final, sin que ningún cronómetro ni pitazo de árbitro lo determinase; los poco más de 10 minutos a gastar no serían suficientes para vencer dos veces a un equipo aplomado en su terruño, seguro de sí y de sus chances ofensivas (no obstante los cambios designados por su DT).

El corolario del cotejo volvió a unir a los dos mejores: Kruger pisó el área, nadie le ofreció demasiadas dificultades cuando conectó con un pase corto a Parolari, y el goleador de Independiente (5 tantos en dos partidos) miró a Toledo y decidió vencerlo sobre su izquierda.

Además de las diferencias cristalizadas en el campo de juego, la contemplación de sendos futuros es bien diferente: el de Chacarita está plagado de interrogantes.

 

LA FIGURA  

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Matías Parolari

No fue el único jugador visitante con notorio rendimiento (por ejemplo, sendos laterales tandilenses jugaron muy bien, fundamentalmente Kruger), pero su desempeño fue decisivo. Parolari convirtió por tres y allí no se acaba su mérito: en una idea colectiva que tiene como bandera la posesión, el 7 sintonizó con ella, se sumó a la parte final de la creación y jamás se negó a ser opción.

TORNEO FEDERAL C 

POSICIONES ZONA 11

                                    PJ       Pts.      G         E         P         GF      GC

Independiente            2          6          2          0          0          6          2

Alumni*                       1           3          1          0          0          2          1

Universitario*            1           0          0         0            1          2          3

Chacarita                     2          0          0          0          2          1          5

*Se enfrentan hoy

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