CUATRO HISTORIAS Y UN FINAL

Inmigrantes pioneros en el Azul

Andrés Ginocchio, Constantino Rey, Vicente Pereda y Alejandro Brid, cuatro verdaderos “Inmigrantes pioneros en el Azul”. Andrés Ginocchio, Constantino Rey, Vicente Pereda y Alejandro Brid, cuatro verdaderos “Inmigrantes pioneros en el Azul”. Andrés Ginocchio, Constantino Rey, Vicente Pereda y Alejandro Brid, cuatro verdaderos “Inmigrantes pioneros en el Azul”.
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Andrés Ginocchio, Constantino Rey, Vicente Pereda y Alejandro Brid, cuatro verdaderos “Inmigrantes pioneros en el Azul”.

Como lo hiciéramos durante el corriente mes, en la edición de hoy presentamos una nueva historia -en esta ocasión la última-, de uno de los tantos inmigrantes que llegaron a estas tierras y desplegaron todo su potencial no sólo en beneficio propio sino en el de toda la comunidad azuleña.

 Por Eduardo Agüero Mielhuerry

La Revolución Industrial en distintos países de Europa implicó cambios profundos en la producción de diversas mercaderías y en el transporte, como así también mayores libertades civiles y políticas. Con el ferrocarril y el barco a vapor se facilitó el movimiento de trabajadores hacia lugares donde la creciente producción agrícola o industrial lo requería. Así se multiplicaron las corrientes migratorias tanto domésticas dentro del continente europeo como de ultramar, mayormente hacia América.

Argentina -al igual que Estados Unidos, Canadá, Brasil o Uruguay-, está considerada como un país de inmigración, cuya sociedad ha sido influida en buena medida por el alto impacto que generó el fenómeno inmigratorio masivo, que tuvo lugar a partir de mediados del siglo XIX.

El impacto de esta emigración europea transoceánica, que en América fue muy grande, en la Argentina fue particularmente intenso por la cantidad de inmigrantes recibidos y por la escasa población existente en el territorio, de hecho, en el primer censo de 1869 la población argentina no alcanzaba a 2 millones de habitantes.

La inmensa mayoría de los recién llegados se abocó a tareas agrícolas; eran en su mayoría agricultores de origen, y estaban atraídos por la promesa de distribución de tierras en los inmensos despoblados. Sin embargo, la mejor parte de los terrenos públicos se había vendido ya para 1885, dando origen a enormes latifundios en la pampa húmeda, por lo que sólo la parte más pudiente de los que se radicaron pudo disponer de terreno propio. Las tierras fronterizas con los dominios de mapuches y ranqueles fueron quedando, a medida que el combate contra estos los obligaba a replegarse, en manos de estancias dedicadas a la ganadería.

En nuestro Azul…

             Los inmigrantes que arribaron al Azul desde mediados del siglo XIX se vieron favorecidos por diversas razones, entre ellas la riqueza de las tierras para las actividades ganaderas y agrícolas, y por el vertiginoso desarrollo de la actividad comercial que el ferrocarril y ellos mismos impulsaron.

Desde Francia, Italia y España, fundamentalmente, arribaron las principales corrientes migratorias que le dieron a nuestro pueblo un carácter particular, desarrollista y progresista, a punto tal de ser una de las principales ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires hacia finales del siglo XIX, siendo inclusive candidata a capital bonaerense.

A través de cuatro contratapas de “El Tiempo” recorrimos hasta hoy la trayectoria de cuatro “Inmigrantes pioneros en el Azul” como lo fueron Andrés Ginocchio, Constantino Rey, Vicente Pereda y la historia del doctor Alejandro Brid (publicada en la contratapa de ésta edición).

Reconstruyendo la vida de estos cuatro “azuleños por adopción” transitamos también una buena parte de la historia local. Comercio con los pueblos originarios, la llegada del ferrocarril, agricultura y ganadería, política, arte, salud fueron solo algunos de los temas tocados directa o indirectamente a través de estos pioneros. Y en mayor o menor medida, los cuatro dejaron su huella en la historia azuleña, hoy por hoy un tanto desdibujada por el paso del tiempo.

Desde ya que nuestra ciudad contó con muchísimos otros inmigrantes brillantes como los Dhers, los Riviére, los hermanos Piazza, los Abeberry o los Darhanpé, los Mujica o los Pourtalé… Ellos son apenas una parte ínfima de la lista de hombres y mujeres que hicieron grande a este pueblo. Eligieron estos lares para sembrar las semillas de un futuro que les resultaba incierto, pero sin dudas brillante. Aportaron su talento, su esfuerzo e inteligencia para crear y recrear la fisonomía del Azul. Y lo lograron…

En síntesis…

Los “Inmigrantes pioneros en el Azul” marcaron nuestra historia. Nos dejaron su legado. Nos enseñaron de esfuerzos denodados y construyeron la ciudad que nos cobija, con luces y sombras, con excesos y carencias, con todo lo bueno y lo malo que nos caracteriza como azuleños.

 

AGRADECIMIENTOS Y FUENTES

– Muchas gracias a todo el equipo del diario “El Tiempo”.

– Muchas gracias a Norma Iglesias por su incansable y enriquecedora guía por los senderos de la historia azuleña.

– Muchas gracias a Abel A. Domenech, autor del libro “Dagas de Plata. Cuchillos criollos rioplatenses. Historia y coleccionismo”, por las fotografías y datos facilitados.

– Muchas gracias a Ana Lucía Borda de Alzola y Oscar Alabart de la Iglesia Catedral “Nuestra Señora del Rosario”.

– Archivo del Cementerio Municipal.

– Archivo del periodista Miguel Oyhanarte.

– Biblioteca Pública “Monseñor César A. Cáneva”.

– Hemeroteca de Azul “Juan Miguel Oyhanarte”.

– Digesto Municipal (1856 – 1890). Municipalidad de Azul.

– Emilio J. Corbière. “La Masonería. Política y Sociedades Secretas”. (2006). Debolsillo. Buenos Aires.

– Hugo Nario. “Tata Dios. El Mesías de la última montonera”. (1976). Plus Ultra. Buenos Aires.

– Alberto Sarramone. “Historia del antiguo pago del Azul”. (1997). Biblos. Azul.

– Antonio G. del Valle. “Álbum Histórico Ilustrado de la Ciudad de Azul”. (1932).Segunda Serie. Azul.

– Jorge L. Zandoná. “Hospital de Azul ‘Dr. Ángel Pintos’”. (2014). Editorial Azul.

– Estanislao S. Zeballos. “Viaje al país de los araucanos”. (1881). Facsímile digital de la primera edición.

 

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