FRENTE A LAS MUCHAS PROBLEMÁTICAS

Instituto Lugones: en 10 días esperan soluciones de la Provincia

 

Funcionarios provinciales estuvieron el lunes en esta ciudad, donde se reunieron con autoridades judiciales y dirigentes de ATE. En el encuentro, les plantearon una serie de problemáticas que vive la institución y que necesitan respuestas urgentes. La superpoblación, la falta de personal, la escasez de la alimentación y el estado edilicio del Lugones fueron algunos de los temas que abordaron y por los cuales los funcionarios se comprometieron a dar respuestas en 10 días.

El lunes se firmó un acta donde la provincia asumió el compromiso de que en 10 días comenzará a dar respuesta a todas las problemáticas que atraviesa el Instituto Lugones. Eduardo Bercovich, secretario Adjunto de ATE, señaló ayer que la realidad del Instituto Lugones no escapa a lo que viven otras instituciones en la provincia.
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El lunes se firmó un acta donde la provincia asumió el compromiso de que en 10 días comenzará a dar respuesta a todas las problemáticas que atraviesa el Instituto Lugones.

El último lunes, funcionarios del Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia estuvieron en esta ciudad recorriendo el Instituto de Menores Leopoldo Lugones y tomando contacto con las problemáticas de la institución. Lo hicieron acompañados por autoridades judiciales y dirigentes de la Asociación de Trabajadores del Estado -ATE-.

Entre otras cuestiones, desde ese gremio se les planteó la necesidad de solucionar temas urgentes como la lamentable situación edilicia de la institución -techos con filtraciones, calefacción que no funciona, desagües tapados-, la superpoblación de internos, la alarmante falta de personal y la escasa comida que reciben los chicos allí alojados.

La reunión se realizó en el mismo Instituto y participaron por Niñez y Adolescencia de la provincia, el subsecretario de Responsabilidad Penal Juvenil Felipe Granillo Fernández y el asesor Facundo Sosa; las doctoras María Cecilia Ingrasiotano, del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil, y Laura Serradell, defensora Oficial de Menores; el director y subdirector del Lugones, Claudio Soler y Diego San Martín respectivamente; los trabajadores del Instituto que representan cada uno un área diferente Fabricio Cúccaro, Sergio Soljan, Gastón Dupin y Marcos Ascolesse; y por ATE el secretario Adjunto Eduardo Bercovich.

Falta de personal 

Quien habló con este diario ayer fue Bercovich, que indicó que la llegada de los funcionarios provinciales se dio en el marco de una convocatoria “que se hizo desde Tribunales de acá, por un habeas corpus que hace aproximadamente dos años inició Laura Serradell y que aún continúa abierto. En aquella oportunidad se habían planteado diferentes temas a la provincia como la necesidad que se haga un mantenimiento del edificio, se nombre personal, se revea el tema de la comida de los chicos, la superpoblación del Instituto, entre otros”.

Aquellas cuestiones se repitieron el lunes porque las autoridades anteriores no le dieron cumplimiento, “así que se las planteamos a los nuevos funcionarios”, en base a un relevamiento que hizo ATE.

Según comentó el dirigente, en lo que hace a la falta de personal relevaron que en los últimos 7 años hubo catorce jubilaciones y dos renuncias. A eso se va a sumar que a partir del 1º de julio de este año dos trabajadores más se jubilarán.

En contraposición a esas bajas, apuntó que en los últimos 7 años ingresaron solamente siete trabajadores. “Faltan 11, sin contar la reubicación de algunos empleados porque hay compañeros que antes trabajaban adentro y hoy están ocupando otros cargos, como el caso del director y el subdirector”, explicó.

“La cuenta no da, porque mucha gente se ha jubilado, otra se retiró, algunos fueron reubicados y tomaron a unos poquitos”, dijo Bercovich, para luego agregar que esto se le planteó a los funcionarios provinciales y con ello la necesidad de tomar más personal “pero el subsecretario nos dijo que eso lleva mucho tiempo porque hay que hacer un listado, expedientes y que ahora no podía ingresar nadie ya”.

Fue ante esa respuesta que el gremio pidió entonces “que se cierre un pabellón porque no da para más la situación de seguir trabajando con tan poco personal”.

Consultado qué implicaría que se cierre un pabellón, sostuvo que “básicamente que entren menos chicos. Hoy por hoy hay 24 menores. Por ahí el que tendrían que cerrar es el pabellón más chico donde hay 6 pibes”.

La contestación de Granillo Fernández fue que “no se puede. En ese momento, la doctora Ingrasiotano se la jugó y dijo que si ellos no podían cerrar un pabellón, lo iba a clausurar ella”.

Comentó que ante esa posición, el funcionario “dijo que iba a hablar con la secretaria de Niñez y Adolescencia, Pilar Molina, porque no quiere que se clausure. Así, pidió que le diésemos 10 para tener una respuesta y ver si se traslada a los menores a otro lugar”.

Rever situaciones

Por ley, el Instituto tiene capacidad para albergar a 22 jóvenes de entre 16 y 18 años, y deben tener domicilio en la región. Sin embargo, hoy hay 24 de entre 15 y 21 años, de los cuales 5 son de la región y los 19 restantes del conurbano.

Esta también es otra de las graves problemáticas que tiene el Lugones y que también se la hicieron conocer a las nuevas autoridades.

En este sentido, Bercovich indicó que “los chicos cuando entran, casi todos tienen menos de 18 años, pero cumplen la sentencia de varios años y se van con mucha más edad. A esos chicos se los debiera trasladar y, para eso, tendría que haber instituciones adecuadas para los mayores de edad”.

Sobre esto, apuntó que “no sólo los trabajadores, los directivos de las instituciones sino también los jueces, le están pidiendo que se revean estas situaciones. Lo que pasa que sólo hay un instituto en La Matanza para los mayores de 18 pero está desbordado y es un híbrido porque hay gente de Penitenciaría trabajando ahí”.

Por lo tanto, aún no se sabe qué pasará con los mayores de 18 años ubicados en instituciones de menores.

También abordaron el problema que se presenta con la comida de los internos, ya que según comentó “el servicio está mercerizado. Hay una empresa que tendría que mandar el camión cada cuatro semanas y lo está haciendo cada cinco. Esto genera una semana de conflicto porque la comida se termina y la verdad que los chicos comen muy mal”.

De acuerdo a lo que señaló, este tema “está medio complicado porque recién en julio va a haber una nueva licitación, donde podrán negociar otro pliego armado por una nutricionista que se adecue a lo que los chicos necesitan”.

Cambiar el circuito de Niñez y Adolescencia

Asimismo, Bercovich consignó que también plantearon la cuestión de las cajas chicas, que las instituciones reciben para ir solventando los gastos menores. Sucede que la última vez que recibieron una fue en septiembre de 2015, con un tope de 5.000 pesos.

Según les respondió el funcionario, en estos días podría empezar a destrabarse este tema “que para nosotros es urgente porque hace seis meses que no llega una caja chica y hay que tener en cuenta que con ese dinero se pueden hacer algunas cosas”.

Incluso planteó que a través del a caja chica “la provincia podría proveer los materiales para los talleres que tenemos en el Instituto, de huerta, carpintería, electricidad, informática, panadería. Pero la realidad es que hoy no hay insumos para cocinar, así que menos vamos a tener para los talleres. Y esto no sólo está pasando acá, sino en toda la provincia”.

En cuanto a su evaluación de la reunión, el dirigente marcó que “estos funcionarios recién arrancan, así que tienen otra impronta. Veremos si pueden llegar a cambiar el circuito de Niñez y Adolescencia, que es muy necesario”.

Por último, informó que todos los presentes firmaron un acta compromiso “para que en 10 días venga alguna solución respecto a todo lo que planteamos”.

PROBLEMAS DE INFRAESTRUCTURA

En otro tramo de la nota, y en referencia a la situación edilicia del Instituto, Eduardo Bercovich comentó que hicieron una recorrida con los dos funcionarios provinciales, la doctora Serradel y los directivos del Lugones “para que vean personalmente los problemas que hay”.

Así les mostraron que la calefacción está rota, al igual que la secadora de ropa que se usaba habitualmente y que el grupo electrógeno, que a veces funciona y otras no.

Los desagües, que se tapan constantemente, no escapan a la situación general, como el tanque cisterna que tiene tres fisuras y el termo del tanque de uno de los sectores que debe arreglarse urgentemente también.

El estado de los techos es complicado, ya que hay filtraciones en todos los pasillos y en los pabellones.

Ante este panorama, el dirigente comentó que Felipe Granillo Fernández “se comprometió a mandar gente de infraestructura para que haga un relevamiento y que saque costos. Lo que pasa es que el Lugones está como todos los institutos de la provincia, muy venido a menos”.

 

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