FALLO DE UN JUICIO ABREVIADO

Integraban una banda y los condenaron por varios intentos de secuestros virtuales

Dos de los implicados en estos intentos de secuestros virtuales habían sido detenidos en Las Flores la misma madrugada, en octubre de 2014, en que cometieron los ilícitos por los que días atrás fueron condenados. La imagen corresponde a cuando uno de ellos era traído a Azul para ser indagado en Tribunales.
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Dos de los implicados en estos intentos de secuestros virtuales habían sido detenidos en Las Flores la misma madrugada, en octubre de 2014, en que cometieron los ilícitos por los que días atrás fueron condenados. La imagen corresponde a cuando uno de ellos era traído a Azul para ser indagado en Tribunales.

Los encausados, una mujer y dos varones, fueron condenados a penas de tres años y medio de prisión como coautores de los delitos “extorsión en grado de tentativa (21 hechos) y asociación ilícita, todos en concurso real de acciones”. La totalidad de esos intentos de secuestros virtuales los habían cometido durante una madrugada, en octubre de 2014, en Las Flores, ocasión en la que dos de los integrantes de esta organización delictiva fueron aprehendidos.

Un juicio abreviado tramitado días atrás en un tribunal de Azul finalizó con condenas para una mujer y dos hombres a penas de tres años y medio de prisión, señalaron a EL TIEMPO fuentes judiciales.

Los encausados fueron declarados integrantes de una banda que cometió más de veinte intentos de secuestros virtuales en Las Flores durante una noche, hechos ocurridos en octubre de 2014 y por los cuales los dos varones habían sido aprehendidos por efectivos de la DDI Azul en la vecina ciudad.

En el marco de ese juicio sustanciado en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2, los encausados fueron hallados coautores penalmente responsables de los delitos extorsión en grado de tentativa (21 hechos) y asociación ilícita, todos en concurso real de acciones, según se indicó en el fallo que lleva la firma del Dr. Carlos Pagliere (h), juez que intervino en este proceso abreviado.

Las penas se las impusieron a una mujer identificada como Patricia Verónica Ivanoffi, una comerciante de nacionalidad brasileña y de 35 años con último domicilio en Lanús Este; Jorge Luis Dimitrievich, perteneciente a la comunidad gitana, oriundo de Capital Federal y de 37 años; y Carlos Andrés Andrade Vásquez, de ocupación chofer, de nacionalidad peruana y de 27 años.

Mientras que a Dimitrievich y Andrade Vásquez les impusieron las ya señaladas penas de tres años y seis meses de prisión como coautores de los delitos referidos; en el caso de la mujer la pena que le dictaron por los intentos de secuestros virtuales fue de tres años y un mes de prisión.

Pero como registraba un antecedente penal computable -de un tribunal de Capital Federal que en junio de 2016 la había condenado a dos años y cuatro meses de prisión en suspenso como autora del delito supresión o alteración de identidad de un menor de 10 años– los tres años y seis meses de prisión que recibió en este proceso sustanciado en Azul fueron en carácter de una pena única comprensiva de ambas sanciones.

Además, a la mujer le fue revocada la condicionalidad de la pena con que contaba hasta la realización de este juicio abreviado en el TOC 2 local, “por cuanto no han transcurrido los cuatro años necesarios para que la condenación se tenga por no pronunciada en los términos del artículo 27 del Código Penal”, señaló el juez Pagliere (h) en la resolución.

Los hechos

En el fallo de lo que fue este juicio abreviado, el juez dio por probado que una banda que integraban los encausados y “al menos otra persona de sexo masculino aún no identificada” llevaron a cabo en una misma noche más de una veintena de intentos de secuestros virtuales.

Para eso, “actuando de manera organizada con división de tareas entre sus miembros”, entre las 00:30 y las 3 horas del 13 de octubre de 2014 se comunicaron telefónicamente con varios abonados fijos residentes en la vecina ciudad de Las Flores para llevar a cabo los ilícitos.

En todos esos llamados, “mediante intimidación”, simularon tener secuestrados a miembros de la familia de las personas que los atendían, “con el fin de obligar a sus víctimas a que le hicieran entrega de dinero en efectivo, pesos y dólares, joyas u otros elementos de valor a modo de rescate”, señaló el juez Pagliere (h) en el fallo.

En ninguno de esos llamados que hicieron lograron consumar los secuestros virtuales, ya que los damnificados alcanzaron a constatar que estaban siendo engañados y algunos de ellos -además- verificaron que esas personas que los integrantes de esta banda decían tener secuestrados se encontraban fuera de peligro.

Aquella madrugada, intervención policial mediante de efectivos de la DDI Azul, en Las Flores los dos varones condenados en este juicio abreviado fueron aprehendidos.

Hasta la vecina ciudad, ambos habían llegado en una camioneta Peugeot Partner propiedad de la mujer condenada también en este proceso abreviado.

Lo habían hecho “con el fin de recoger el producto de los ilícitos, mientras desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Patricia Ivanoff con al menos otro sujeto de sexo masculino aún no identificado, en contacto telefónico con los primeros, de manera continua y sistemática realizaron los llamados telefónicos a los abonados fijos de las Flores, simulando los secuestros extorsivos”, indicó el magistrado azuleño sobre la existencia de lo que fueron estos intentos de secuestros virtuales.

Cada uno de los damnificados que declaró en la instrucción de la causa penal que llevó adelante el fiscal Javier Barda indicó que aquella madrugada del 13 de octubre de 2014 recibió llamadas telefónicas donde quien les hablaba era una mujer, la misma que fingía “ser algún familiar privado de su libertad”.

Además, “lloraba y refería que necesitaba dinero, para luego continuar la maniobra afirmando que había sido secuestrado y que había que entregárselo a sus captores”.

“Por favor papá, juntá plata ayudame, me piden dólares”, contó una de las víctimas de esos llamados que le decía la mujer que se había comunicado para intentar consumar el secuestro extorsivo.

Cuando la Policía intervino en el caso, Andrade Vásquez y Dimitrievich fueron aprehendidos en cercanías a la vivienda de uno de los damnificados, al que habían llamado instantes antes.

En poder de ambos, en el utilitario en el que circulaban, fueron hallados un GPS donde estaba agendada la dirección de una de las casas a las que al azar habían llamado con el fin de perpetrar uno de los secuestros virtuales, como así también otros domicilios de la vecina ciudad; teléfonos celulares, “con los que posteriormente se verificó que se comunicaban con los restantes miembros de la banda”, dinero en efectivo y tarjetas “correspondientes a comercios del rubro joyería y venta de celulares”.

Como agravantes a las penas impuestas a los encausados, el juez valoró dos circunstancias: “la reiteración delictiva y la nocturnidad”.

“Respecto de la reiteración delictiva, los encausados han desplegado al menos 21 hechos de tentativa de extorsión; y la nocturnidad escogida para llevar adelante el delito facilita la comisión del mismo, por cuanto toma a las personas más de sobresalto, es más difícil comunicarse con las familiares supuestamente secuestrados y facilita la entrega de los elementos de valor, al haber poca gente circulando en la calle en dicho horario”, escribió el Dr. Pagliere (h) en el fallo.

El dato

De las pruebas reunidas en la Investigación Penal Preparatoria relacionada con estos intentos de secuestros virtuales, se pudo determinar que la noche en que los hechos ocurrieron en Las Flores hubo un total de 42 llamadas telefónicas en el término de dos horas. En todos los casos, esas llamadas las realizaron a diferentes domicilios de la vecina ciudad los ahora condenados por estos ilícitos.

UNA BANDA “JERARQUIZADA Y ORGANIZADA”

Con relación a los delitos por los que los encausados fueron condenados, el juez Pagliere (h) escribió en el fallo que “la figura de extorsión del artículo 168 del Código Penal se encuentra configurada por cuanto las maniobras delictivas (conocidas bajo la denominación de “secuestros virtuales”) consistieron en hacer llamados telefónicos al azar y hacerse pasar uno de los llamantes (generalmente una femenina) como familiar directo de la persona llamada, simulando pedir auxilio desesperadamente por haber sido secuestrada, luego de lo cual, logrado el engaño, intervenía otro llamante que se identificaba como el secuestrador y exigía la entrega de un rescate mediante la intimidación de hacer daño al familiar supuestamente secuestrado”.

“Las conductas extorsivas desplegadas han quedado en grado de tentativa, por cuanto las víctimas que han depuesto en la causa, que se percataron todas de que se trataba de una maniobra delictiva, en ningún caso pusieron el rescate a disposición de los extorsionadores”.

“En el presente caso -agregó-, el contacto telefónico con las víctimas colocaba a los autores en inmediata posibilidad de perpetrar el ilícito, por hallarse las víctimas dentro del ámbito de su accionar delictivo, pues el contacto verbal posibilitaba a los delincuentes desplegar la maniobra de intimidación característica del delito de extorsión”.

En tanto, el delito de asociación ilícita “también se encuentra configurado por cuanto ha quedado acreditada la existencia de una asociación o banda de tres o más personas (al menos de Ivanoff, Dimitrievich y Andrade Vázquez) que estaba destinada a cometer delitos extorsivos”.

“Dicha banda se encontraba jerarquizada y organizada con división de tareas, logística y coordinación, aparatos de telefonía celular, vehículos automotores, todas precauciones e instrumentos que les permitían dedicarse de modo sistemático a los ilícitos bajo juzgamiento”.

 

 

 

 

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