RELATOS DESDE EL ENCIERRO

Javier

Por Matías Verna  (*)

“No crezcas, es una trampa” (escrito en una pared).


Cualquier evento o taller que se hiciera en la cárcel, Javier Castillo Pane se anotaba y participaba. Hacía reír a sus compañeros, se disfrazaba en las clases de teatro, actuaba en los actos, improvisaba y cuando quería daba discursos para pensar.

“Soy bueno encargado, ¿vio?”, decía y se metía en la celda hasta el próximo día.

En la celda, la pared que daba al arroyo tenía una frase que decía la imaginación es ese que se yo que surge cuando no sé qué y las siglas JCP.

Javier Castillo Pane siempre estaba en la biblioteca de la escuela leyendo algún libro. Miraba las noticias, opinaba, discutía y volvía a la celda. Sabía de música, de tonos, el historial de las bandas, sus integrantes y sus influencias.

En un curso de expresión escrita, el tema para la redacción era “Mi Barrio”. Javier Castillo Pane y seis compañeros más se anotaron y concurrieron los tres meses que duró esa capacitación en contexto de encierro para sumar puntitos para la libertad.

Cada alumno leyó su trabajo.

El preso estrella, el que siempre era el centro de atracción, el más de los menos se guardó su texto para lo último. Contaba en sus palabras que su barrio era de calles de tierra, con un kiosco que vendía drogas, cigarrillos, figuritas de fútbol, chicles y caramelos masticables.

Entre párrafo y párrafo un chiste y un toquecito de humor descontracturaban la cara de los participantes. Javier Castillo Pane contó de su escuela, la plaza, la iglesia y todos los lugares donde no pudo concluir con su infancia.

Recordó la primera vez que lo detuvieron cuando estaba esposado y con la cabeza entre las piernas mirando por el piso roto del patrullero los pozos de la calle de su barrio que lo despedían para siempre.

Habló de su mamá y de su papá. Lloró sin tapujos ni berretines. Lloró mucho delante de los otros presos que se reían porque pensaron que era una actuación. Lloró y no fue más a ningún curso.

Javier Castillo Pane había podido contar y cerrar muchas historias con la palabra. Ahora solo esperaba la libertad en su celda. Arrepentido, sin ningún curso ni válvula que lo pueda hacer escapar.

(*) Es periodista y escritor. Nacido en Azul, vive actualmente en Olavarría recientemente publicó su séptimo libro titulado “Crudo”. En esta sección se comparten textos inéditos que detallan, con ficción y realidad, la vida en contexto de encierro, tanto de empleados del SPB como detenidos.

 

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