José Bendersky, un Macabeo de bronce “olímpico”

José Bendersky (primero desde la izquierda) integró la posta de natación argentina que tomó parte de la vigésima edición de los Juegos Macabeos, en un marco de 10.000 atletas. Este equipo obtuvo dos medallas de bronce.
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José Bendersky (primero desde la izquierda) integró la posta de natación argentina que tomó parte de la vigésima edición de los Juegos Macabeos, en un marco de 10.000 atletas. Este equipo obtuvo dos medallas de bronce.

Considerado uno de los cincos eventos deportivos más grandes del mundo, los Juegos Macabeos 2017 congregaron a unos 10.000 deportistas judíos, entre ellos este salteño radicado en Azul e integrante del equipo argentino de natación en posta. Este selectivo obtuvo el tercer nivel del podio en dos pruebas concretadas en la ciudad de Netanya. “Estas experiencias son altamente motivadoras”, dijo Bendersky a EL TIEMPO.

Nacido en Salta y habiendo hallado en Azul mucho de lo que necesitaba, José Bendersky ancló su vida en esta ciudad, enfocándose en diversas actividades en diferentes ámbitos sociales. Puede que la atención colectiva haya estado puesta sobre él durante el lapso de tiempo en el que coordinó el Festival Cervantino.

Quizá la versión que no barajábamos muchos es la de Bendersky deportista, puntualmente nadador. Recientemente, viene de ganar la medalla de bronce en un Campeonato Metropolitano con epicentro en el CENARD. Pero la apuesta personal subió demasiado una vez comenzado julio, realmente demasiado.

Integrando el equipo argentino de natación, Bendersky acaba de hacer suyas dos medallas de bronce en los Juegos Macabeos, concebidos como unos juegos olímpicos para los atletas judíos de todo el mundo con sede en Israel. Integró dos postas de 4×50 (Libres y Combinadas) y al cabo de sendas competencias, él y sus tres compañeros ocuparon el tercer peldaño del podio.

Las pruebas de las que tomó parte el “azuleño” se desarrollaron en el Instituto Wingate, que es un Centro de Alto Rendimiento de Israel emplazado en la ciudad de Netanya. En ambos casos, Argentina fue tercera por detrás del anfitrión y Brasil.

La que comenzó el martes 4 y culminará el martes 18, es la 20° edición y ha recibido unos 10.000 atletas  provenientes de 80 países. Argentina es una de las delegaciones más importante (cerca de 700 atletas), siendo la de Estados Unidos la más numerosa (1200 atletas).

La comunicación con Bendersky resultó una empresa muy dificultosa al momento de intentar plasmar un llamado entre Azul y Tel Aviv, ciudad desde donde ayer habló con EL TIEMPO, vínculo que terminó produciéndose vía WhatsApp, con mucha paciencia de su parte. De su logro, de su preparación (su entrenadora es otra atleta azuleña, Johanna Pennella), de la magnitud deportiva y social que poseen estos juegos, de eso y algo más conversó José Bendersky con este diario.

–¿Qué valía deportiva internacional le asigna a los Juegos Macabeos?

–Los Juegos Macabeos son, por su participación, uno de los tres eventos deportivos más grandes del mundo y están considerados como un evento regional por el Comité Olímpico Internacional. La Macabeada está abierta a la participación de todos los atletas, más allá de su religión.

La idea de las Macabeadas fue originalmente concebida por Yosef Yekutieli, un joven oriundo de Rusia, de 15 años de edad, que inmigró a la Tierra de Israel. Se sintió inspirado por los Juegos Olímpicos de 1912 e  imaginó la extravagante idea de unos juegos olímpicos para los atletas judíos de todo el mundo en la Tierra de Israel.

Entre las figuras internacionales que han obtenido medallas de oro en las Olimpíadas, que han sido campeones mundiales u obtenido récords internacionales y que han participado en los Juegos Macabeos, se encuentran Mark Spitz y Marilyn Ramenofsky (natación), Debbie Lipman (buceo), Mitch Gaylord, Abie Grossfeld y Agnes Keleti (gimnasia), Larry Brown, Ernie Grunfeld y Danny Schayes, (entrenadores) Nat Holman y Dolph Schayes (basquetbol); Carina Benninga (hockey sobre césped); Lillian Copeland, Gerald Ashworth, y Gary Gubner (atletismo).

Muchos atletas toman a estos juegos como preparatorios de mundiales u otros grandes eventos internacionales. Por caso, muchos de los nadadores que participaron estarán en agosto próximo en el Mundial de Natación Master de Budapest.

 –¿De qué manera llega a integrar el equipo nacional? ¿Cómo es que ha sido seleccionado?

–En el caso de la natación, no hubo un proceso de selección como en otros deportes, pero toda la Macabeada es altamente competitiva, por lo que la preparación es muy exigente. En la categoría Open, por ejemplo, participó Anthony Ervin, medallista olímpico norteamericano en Río. Y muchos participantes de categoría Master también tienen un pasado olímpico.

–¿La embestidura y magnitud de los Macabeos lo llevó a una preparación atípica?

–En mi caso tuve poco tiempo de preparación, sólo cuatro meses, y la hice en el Club de Remo, con Johanna como entrenadora. En ese poco tiempo me ayudó a progresar lo suficiente como para lograr, el mes pasado, una medalla de bronce en el Campeonato Metropolitano que se llevó a cabo en el CENARD, y ahora colaborar para que la delegación argentina logre el bronce en las postas 4×50 Libres y 4×50 Combinadas.

Me falta muchísimo para tener un nivel altamente competitivo, pero sin duda que estas experiencias son altamente motivadoras.

–¿En qué circunstancias surge la práctica de natación en su vida?

–Hice natación de chico hasta los 20 años, compitiendo en Salta, de donde soy oriundo, y luego representando a Hebraica, uno de los clubes de la colectividad en Buenos Aires.

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