Justo homenaje a “Poliya” De Paula, uno de los últimos políticos honestos

Acabo de llegar de vacaciones, y sentí mucho no poder estar presente en el Acto de conmemoración del 25 aniversario del fallecimiento de uno de los Intendentes más honestos, más rectos y más queridos que tuvo este pueblo: Rubén “Poliya” De Paula. Y tal vez, mi opinión llame la atención porque fuimos de extracciones diferentes; él era radical y yo peronista, pero ambos por convicción y de toda la vida, no como los políticos de ahora que a los 50 años encuentran “el camino”…

Tuve el honor y la suerte de compartir la función pública con él, mientras él era intendente yo era concejal (10 años), presidente del bloque justicialista y Presidente del Concejo Deliberante. Y en todo ese tiempo es mucho lo que aprendí de “Poliya”, sobre todo que un “pozo” no es radical ni peronista; es sólo un pozo que afecta a todos los vecinos y tenemos que arreglarlo entre todos sin banderías. Me llamaba que bajara a su despacho (el mío estaba en la planta alta de la Municipalidad) a tomar un café y ver qué solución lo podíamos dar en el Concejo (que yo presidía) al problema, llamábamos a los presidentes de los bloques y le encontrábamos la solución presupuestaria que “Poliya” nos pedía.

Teníamos largas horas de charla con él y con su secretario el queridísimo Rodolfo “Bicho” Ruibal…aprendí con ellos que la política era un servicio a la comunidad y no una forma de hacerse rico y que radicales y peronistas estábamos en el mismo barco con la responsabilidad de encontrar soluciones a los problemas del pago chico…y por eso viajábamos juntos, compartíamos almuerzos y cenas con instituciones (Un recuerdo especial para su esposa Carmen, quien siempre lo acompañó tratándose de una bellísima persona a quien aprecio y quiero profundamente porque con ella también compartíamos esas cenas), íbamos juntos a los actos, aunque nadie entendiera que un radical y un peronista juntos podían lograr muchas más cosas (hubo épocas que el gobernador era peronista y yo debía ser el lazo para que las cosas siguieran andando…).

Hasta recuerdo concordantemente que cuando todos los concejales terminábamos la sesión, como las 2 o 3 de la mañana nos íbamos juntos, radicales y peronistas a cenar, y “Poliya” nos inculcó eso, que no éramos enemigos sino asociados en un proyecto de trabajo para el pueblo de Azul.

Y así es que “Poliya” falleció en la misma pobreza que llegó a la Municipalidad elegido democráticamente por el pueblo de Azul, como lo hizo su mentor y ex presidente el Dr. Raúl Alfonsín. Políticos honestos de otra época, pero que justamente por eso nunca deben ser olvidados, aunque esos tiempos nunca vuelvan.

Aníbal Roberto Bocchio

DNI 8.483.415

 

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