ARTES MARCIALES MIXTAS  

Kevin Romero, sudamericana es su corona

En Nazca, Perú, el azuleño se coronó en el campeonato que organiza la WUSJJ. Ahora surgen las puertas abiertas: Panamericano, Mundial y un testeo en Estados Unidos. “Cuando subí al ring, a mis espaldas estaba la bandera de Argentina. Era otra la sensación, ya no era mi nombre contra otro nombre”, le dijo a EL TIEMPO.

Embanderado. Kevin Romero en el podio sudamericano de Nazca, con los cinturones y la bandera que tanto lo conmueve ver.
FOTOS GENTILEZA KEVIN ROMERO

“Peleamos en Perú para que haya un solo campeón sudamericano. Ese campeón peleará en Chile contra el campeón de Norteamérica. Si todo sale bien, en 2019 habrá un Mundial de MMA”. Esto decía Kevin Romero cuando EL TIEMPO lo entrevistaba a fines de octubre, unos 20 días antes de emprender su viaje a Perú. Ahora resulta que hay un solo campeón sudamericano que peleará (según lo aclara ahora será en Coronel Vidal, en Argentina, en julio próximo), el mismo al que ya lo queman los vapores de un sueño mundialista 2019. Ese luchador es, justamente, Kevin Romero.

En la noche del sábado pasado, en Nazca, Perú, se puso en juego el título sudamericano de la BWC (Best World Champion) de Artes Marciales Mixtas en el campeonato que organizó la World Union Jiu Jitsu y Submission WUSJJ. Y a unos 3800 kilómetros de su casa en Azul, Romero se coronó campeón al derrotar a Leo Tapia, nativo de Arequipa. En ese contexto deportivo en el que tomaron parte competidores de Chile, Brasil, Panamá y Cuba, el azuleño se le animó a Jiu Jitsu y al Grapplling (en ambas disciplinas obtuvo el segundo lugar).

Hace un año que compite, en junio fue campeón argentino de la WUSJJ MMA, acaba de consagrarse campeón sudamericano y no obstante, en una nueva charla con este matutino (vía telefónica, dado que aún está en Nazca, desde donde regresará mañana), reconoce que “quiero que todo venga más rápido”.

Respecto a quiénes conformaban el parque de competidores en el certamen de Nazca, Romero explicó que “nos enfrentábamos entre todos los campeones. Ellos ya habían tenido la posibilidad de enfrentarse entre ellos y el peruano les había ganado a todos los demás. Definimos directamente quién obtenía el título sudamericano”.

El 10 de noviembre, integrando una pequeña delegación albiceleste, Kevin partió de Capital Federal rumbo a suelo peruano: “Llegamos el sábado a la noche a Lima. Paseamos y cenamos allí. El domingo llegamos a Nazca, pudimos pasear, conocer la ciudad y el lunes empezó el entrenamiento. De mañana íbamos al gimnasio y por la tarde íbamos a la pileta, cancha de fútbol, de básquet. El alcalde de la ciudad nos había posibilitado todo eso con acceso gratuito”.

El disfrute estaba permitido, los impulsos de turista también, pero el antelado viaje también involucraba adecuarse de la manera más óptima. “El profesor Rolando Gómez nos hacía nadar en la pileta; no sabía y ahora aprendí. Terminaba muerto, porque para mí que no sé, andar pataleando en el agua era agotador. Las noches se hacen cortas acá, a las 8, 9 ya anda muy poca gente en la calle. Lo que tiene de lindo Nazca es que vas caminando por la calle y te encontrás millones de puestos: de comida, de ropa, de pulseras, de todo”.

“No quiero esperar”

Romero destacó en la charla con EL TIEMPO que los gastos que implicó esta participación corrieron por su cuenta. Enfatizó que no recibió apoyos ni privados ni estatales y que necesita obtener el acompañamiento de sponsor para poder continuar con su derrotero competitivo.

“Viajamos con el equipo de la Nat Su Kao, de Mar del Plata, a la que pertenezco. Viajaron conmigo Rolando Gómez, director internacional de la WUSJJ, Matías Villalba, que pelea en 80 kilos, y Joaquín Arreyes, que es campeón argentino, tiene 13 años, en 48 kilos”, narró.

Ya quiere estar en su casa, con su familia, pasar días con ellos, compartir este momento deportivo. “Hicimos el esfuerzo entre todos para que yo esté acá. A veces es algo que no querés creer”, dijo.

Un momento íntimo. Los argentinos vuelan hacia Lima, ciudad a la que llegaron directo desde CABA. “Siempre pienso que se puede seguir aprendiendo”, dice el azuleño.

–¿Cómo estás administrando emocionalmente esta expansión en el continente? Incluso ya está latente la posibilidad mundialista.

–¡Muy bien! Sí, ya el año que viene, si todo sale bien, ganando el Panamericano iremos al Mundial. Después, a confirmar, se está charlando para tener, en noviembre del año que viene, una audiencia en Estados Unidos. Tengo que pesar 115 kilos para tener una audiencia para participar en la liga de ellas.

–Con más razón: ¿qué pensás cuando pensás todo esto?

–A veces te da una emoción y quiero que todo venga más rápido. No quiero esperar hasta marzo para volver a pelear, o hasta julio para el Panamericano. Te queda la sensación de que lo querés ya. A su vez, cuando te subís a la jaula, decís “ya está, acá estoy, ya llegué”. A diferencia de cuando peleo en Argentina, acá me sentí más nervioso. Cuando subí al ring, a mis espaldas estaba la bandera de Argentina. Era otra la sensación, ya no era mi nombre contra otro nombre peleando en un mismo país. Es mucha más la presión que sentís que peleando con tu nombre solamente.

–¿Una derrota puede ser necesaria para poner los pies en el piso?

–No creo que me haga falta porque nunca me confío, siempre pienso que se puede seguir aprendiendo. No voy a decir que estoy en un nivel superior y una derrota me pueda sorprender. No. Te voy a decir “pucha, me sigue faltando todavía”. Todos los días sigo entrenando pensando en que se puede mejorar.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *