TRES COLEGIOS ARGENTINOS LO IMPLEMENTARON CON RESULTADOS POSITIVOS

KiVa, el método antibullying finlandés

Desde su puesta en marcha, el bullying en Finlandia se eliminó en un 80% y se redujo en el 20% restante. Ello se desprende de un estudio de la Universidad de Turku, impulsora del recurso, en el que participaron 30.000 estudiantes de entre 7 y 15 años. En un principio, su éxito arrollador llamó la atención de sus países vecinos en Europa. Luego su repercusión recaló en Latinoamérica y ya llegó a nuestro país. ¿Y en Azul? 

El bullying afecta a todos los niños que están involucrados dentro del grupo donde sucede. Siempre se piensa únicamente en el niño que es hostigado, pero los especialistas advierten que todos son víctimas sólo por el hecho de ser niños que están creciendo. En Argentina, 4 de cada 10 estudiantes secundarios admiten haber padecido acoso escolar, mientras que 1 de cada 5 dice sufrir burlas de manera habitual.
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El bullying afecta a todos los niños que están involucrados dentro del grupo donde sucede. Siempre se piensa únicamente en el niño que es hostigado, pero los especialistas advierten que todos son víctimas sólo por el hecho de ser niños que están creciendo. En Argentina, 4 de cada 10 estudiantes secundarios admiten haber padecido acoso escolar, mientras que 1 de cada 5 dice sufrir burlas de manera habitual.

Un día le faltó su lapicera, otro día se quedó sin su marcador; al siguiente ya no tenía cartuchera. El chico lo sabía. Sus mismos compañeros de clase eran quienes les escondían sus pertenencias, quienes se burlaban de él, pero no lograba resolver el conflicto por sus propios medios. Entonces recurrió al equipo de especialistas de su colegio, el Santa María de Salta, quienes ya habían implementado KiVa. “A través del programa, con una intervención permanente y con asesoramiento de Finlandia, logramos respaldar al chico, que se sienta comprendido por el grupo y, a la vez, que le devolvieran los artículos que le habían escondido”, contó a Infobae Francisca Isasmendi, psicopedagoga y responsable del programa en el Santa María.

KiVa es el acrónimo de Kiusaamista Vastaan que, en finés, significa “en contra del bullying”. Más allá de su posicionamiento, siempre en la vanguardia, como potencia educativa a nivel mundial, Finlandia atravesaba en 2009 una epidemia de acoso escolar en sus aulas. La solución: KiVa.

Desde su implementación, el bullying en Finlandia se eliminó en un 80% y se redujo en el 20% restante. Ello se desprende de un estudio de la Universidad de Turku, impulsora del método, en el que participaron 30.000 estudiantes de entre 7 y 15 años. En un principio, su éxito arrollador llamó la atención de sus países vecinos en Europa. Luego su repercusión recaló en Latinoamérica, incluyendo Argentina. ¿Qué se puede esperar en Azul? es uno de los tantos interrogantes para una problemática que no conoce de límites geográficos.

Importación del método

En 2015, dos colegios salteños –además del Santa María, también el Belgrano– recibieron una capacitación intensiva de parte de la experta Tiina Mäkelä, encargada de la implementación de KiVa en Latinoamérica. Fueron dos días de un coaching general, en el que participaron todos los adultos de ambas instituciones -docentes y no docentes-. Se ofrecieron los lineamientos del programa y se presentó su enfoque rupturista.

El sistema cambia su enfoque de raíz. No intenta entablar un diálogo entre acosador y acosado, acercar a las dos partes al igual que la amplia mayoría de los modelos. “Tiene una cosmovisión particular de cómo funciona un grupo. Apunta más que nada a los testigos silenciosos que son partícipes necesarios en los casos de bullying y, en general, son mayoría en las clases”, explicó Isasmendi.

Luego, en marzo de este año, el Noordwijk Montessori School se convirtió en el tercero en sumarse después de que sus directivos escucharan el pedido de los padres de una alumna. “La niña recién llegada a la institución tenía trastorno del espectro autista (TEA)”, comentó la psicopedagoga Paula Ratti, responsable de la aplicación del método. “Los niños con TEA suelen ser víctimas de bullying durante su escolaridad en un altísimo porcentaje”, continuó.

Una problemática acuciante

El bullying es una problemática acuciante en Argentina. El último informe de Unicef “Posicionamiento sobre adolescencia en el país”, publicado en julio, se sirvió de una estadística de la UNESCO que estipula que Argentina lidera los rankings de bullying en la región. Según se consigna, 4 de cada 10 estudiantes secundarios admiten haber padecido acoso escolar, mientras que 1 de cada 5 dice sufrir burlas de manera habitual.

De acuerdo con datos brindados por la ONG Bullying sin fronteras, las principales causas de abuso en chicas son belleza y comportamiento sofisticado (50%), rendimiento escolar superior (22%), defectos físicos (12%). En cambio, en los varones los defectos físicos (28%) pasan a ser el máximo motivo de hostigamiento, seguido por mayor rendimiento escolar (24%) y belleza y comportamiento sofisticado (22%).

La prevención, antes que nada

Por el momento, KiVa está pensado para nivel primario y tiene tres patas. La prevención en primer lugar. Cada quince días se imparten lecciones que ya vienen diseñadas de educación emocional y, a su vez, se informa y concientiza al alumnado sobre lo que es el bullying, cuándo lo es y cuándo no, y sus potenciales consecuencias. La segunda fase es de intervención específica. El protocolo está sistematizado en tiempos y formas. Implica entrevistas con la víctima, con los agresores y con los testigos en el momento indicado. La última etapa es de supervisión.

“En el Santa María tuvimos muy buenos resultados desde su aplicación. El programa, en su parte preventiva, es muy útil, pero también requiere una adaptación a nuestra cultura”, remarcó Isasmendi. Es que, pese a su posibilidad de extrapolar, las idiosincrasias son diferentes.

En el Noordwijk Montessori, los resultados también fueron “satisfactorios”. Lograron resolver conflictos y prevenir otros. Sin embargo, Ratti advirtió: “Hay cuestiones que aún no logramos superar. Las conductas de discriminación no son sencillas de modificar. A veces, basta con que una sola familia no acompañe o un solo docente esté desatento para que haya eventos que no se puedan erradicar”.

Radiografía del bullying

Mariana Kelly, docente e integrante del equipo de Bullying Cero, abordó el complejo escenario del abuso escolar en Argentina, desde su origen solapado hasta los suicidios infantiles. “En el bullying todos son víctimas”, explicó la profesional. “Jodeme ahora”, le dijo una adolescente de 16 años a una joven de 22 mientras la mataba a puñaladas como venganza de un bullying en la infancia. “Me rendí”, escribió también un niño de 13 años en una carta que explicaba las razones de su suicidio. Las noticias vomitan casos de bullying con desenlaces trágicos. El escenario detrás de cada muerte y de cada experiencia de abuso es una penumbra de razonamientos, motivos, historias vestidas de sosiego y burlas juveniles. Razones inabordables, antecedentes inexplorados y desoídos que confluyen en desenlaces extremos.

Mariana Kelly, de la organización Bullying Cero Argentina, dijo: “La prevención es lo más importante. Tenemos que enfrentarnos al bullying, tenemos que hacer que las escuelas sean espacios de sana convivencia, que los niños aprendan que hay lugares donde se puede dialogar, donde se puedan resolver los conflictos de manera pacífica, donde los adultos sean seres confiables. Y lograr que todos los actores sociales trabajen juntos, porque una familia no puede pretender que su hijo sea una persona tolerante o amorosa si en el hogar eso no existe”.

Kelly participa del cuerpo interdisciplinario que trabaja para mejorar la convivencia en las escuelas a través de campañas nacionales de prevención como “Si no hacés nada, sos parte”.

Una situación de abuso

Antes de explicar su impacto, definió su concepto como una situación de agresión continua de varias personas hacia una que implica en su acto una desigualdad de poder y, por lo tanto, una situación de abuso. Razonó sobre su origen, sobre el velo de indefensión que cubre su acto: “No hay que reaccionar enseguida a lo primero que aparece. Cuando hay situaciones de violencia, cuando vemos que los chicos están resolviendo problemas a través de la violencia, tenemos que indagar y ver qué pasó antes. Allí vamos a encontrar las explicaciones y vamos a terminar siendo más justos en las decisiones que tomemos”.

Kelly revirtió el rol de los supuestos agresores: los llamó víctimas, la misma etiqueta que protagonizan quienes reciben el abuso. “El bullying afecta a todos los niños que están involucrados dentro del grupo donde sucede. Siempre se piensa únicamente en el niño que es hostigado. Desde el equipo de Bullying Cero decimos que todos son víctimas, solo por el hecho de ser niños que están creciendo”.

Sus efectos son múltiples. “El bullying tiene derivaciones a niveles sociales, de salud física y mental. Hay personas que terminan en casos de depresión y hay otros que experimentan síntomas físicos. Como aquellos que por no quieren ir al colegio somatizan: presentan náuseas, dolor de panza, de cabeza, dificultades para poder dormir”, precisó Kelly.

Aunque en los casos más dramáticos, su influencia domina la razón de quienes lo padecen: “Se llega a situaciones de ‘indefensión aprendida’, en la que la persona percibe que nada de lo que haga le servirá para liberarse, que ninguna persona lo va a ayudar y que no existe otra salida que el suicidio”.

“Cuando ellos nos avisan que algo les está pasando, tanto los docentes como los papás, tenemos que aprovecharlo. Es oro en polvo. Si no los ayudamos, no vuelven más. Tenemos que desarrollar esa confianza que el niño tuvo en nosotros”, aconsejó.

CONMOCIÓN EN NEUQUÉN

Una niña de 10 años escribió que “se siente la manzana podrida porque nadie le habla ni juega con ella”, dejó una carta a su mamá y se encerró en el baño con un cuchillo. Walter, padre de una alumna de la Escuela 82 de Neuquén, denunció en los medios de la capital provincial que su hija vive una situación preocupante por el trato de sus compañeros y docentes.

“Después de un rato abrió la puerta con un intento de corte”, dijo el padre y explicó que esta situación se desató por el bullying que le generaron los docentes y los compañeros del colegio.

“La vicedirectora no le da la tarea cuando falta, los compañeros la agreden y los profesores no hacen nada. Todo comenzó con la maestra de matemática, que dijo que la nena sufre una discapacidad, la llevamos al neurólogo y negaron esto”, agregó.

Walter explicó que en el colegio no les dieron respuestas y en el Consejo Provincial de Educación, tampoco. “Tuvimos una entrevista con la supervisora, fuimos a los Derechos del Niño para que nos ayuden, hicieron un test psicológicos para la nena y la madre. Nadie nos da respuestas”, sostuvo.

 

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