La Argentina bipolar


Un país que se mira al espejo como si la historia fuese siempre la misma. Del gobierno nacional y popular a las reuniones de directorio. El karma de los gobiernos no peronistas. El último que finalizó su mandato fue Alvear en 1928. Éramos pocos y apareció Bonadío. Investiga fondos destinados a EcoAzul.
Escribe Carlos Comparato – (comparatoc@yahoo.com.ar)
“Refiere la mitología argentina que los radicales no saben gobernar y que los peronistas no dejan gobernar. Hay quien absuelve a la mitología y culpa a la historia por eso. Aunque las causas sean polémicas, los hechos parecen incontrovertibles: los gobernantes que no son peronistas tienen dificultades para respetar plazos constitucionales, y siempre hay algún peronista dispuesto a sacrificarse para terminarlos en su lugar. Y continuar. Pero un pasado reiterado no es un futuro condenado: todo depende del aprendizaje y el planeamiento. Es decir, de la capacidad de no repetir viejos errores y de anticiparse a nuevos problemas.” Esto lo escribió hace más de ocho años el politólogo olavarriense Andrés Malamud, hoy radicado en Lisboa donde dicta clases en la universidad de la capital portuguesa.
Desde 1928 que un gobierno que no es de signo peronista no termina su mandato en Argentina. Se trata de Marcelo Torcuato de Alvear, quien gobernó en el medio de los dos mandatos de Hipólito Yrigoyen, el último trunco por el golpe militar de 1930 que abrió la puerta al perturbador papel que las Fuerzas Armadas tuvieron en la política del país hasta finales del siglo XX.
Los gobiernos peronistas sufrieron también las asonadas militares y una brutal persecución. La Revolución Libertadora en 1955 fue el primer ejemplo con la caída del general Juan Domingo Perón y 1976 con Isabel Martínez, quien ocupaba la presidencia luego de la muerte del líder del movimiento en un contexto caótico.
¿Por qué gobierna Macri?  
A esta altura del siglo XXI, ¿nos podemos pasar otros cuarenta años pensando como  hace cuarenta años en una suerte de espejo en el que la sociedad no hubiera sufrido cambios en su rostro y no se modificaron las relaciones objetivas de su funcionamiento?
¿Por qué hoy gobierna Mauricio Macri? Porque lo votó la ciudadanía y porque el kirchnerismo hizo todo lo posible para que ganara. Por fuera de los dos últimos años de gestión de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que marcaron su decadencia, los nombres elegidos fueron el menú perfecto. Las candidaturas de un menemista culposo como Daniel Scioli a la presidencia (que, encima, hizo una desastrosa gestión en la provincia de Buenos Aires) y la del inefable Aníbal Fernández a la gobernación no podían dar otro resultado.
Por eso que las palabras admonitorias de personajes oscuros y sin sustento ético como Hugo Moyano o Eugenio Zaffaroni terminan siendo funcionales a un gobierno que sigue perdido en su laberinto.
Refundadores    
Es tan pendular este país que cada uno que llega a la Casa Rosada se siente que viene a refundar la República. Y así nos va. Una mezcla de adolescencia eterna con una base autoritaria muy arraigada en esta sociedad.
No hay una política de Estado que se extienda en el tiempo con los matices propios de cualquier proceso político marcando así, claramente, uno de los síntomas de la decadencia argentina. Pasamos del “gobierno nacional y popular” a las “reuniones de directorio”  del gabinete de Cambiemos. Y, para colmo, la palabra corrupción merodea por los rincones. Y aquí no se trata de entrar en una lógica justificatoria. Estos son corruptos pero los que estaban antes también, como si hubiera una corrupción buena y otra mala. La acomodaticia postura de la Justicia Federal pone la rúbrica.
En el medio está una sociedad que borda el pesimismo y ése es el peor paisaje. Siempre se necesita creer en algo, no interesa si es mentira o verdad porque, en definitiva, ¿de qué se trata esas dos palabras en un mundo arrastrado a la sinrazón, a la crisis del pensamiento al peligroso sedimento de la “posverdad”?
Azul no es ajena   
Si lo arrastramos a las peripecias que ocurren en esta ciudad, no somos ajenos. Entró en una crisis terminal el sistema de representación política y el intendente Hernán Bertellys es una consecuencia. ¿Cómo sigue el próximo capítulo de lo que logró construir hasta ahora? ¿Cómo le impactará no sólo el tema Fanazul, la escasez de empleo o el freno de la economía sino las decisiones que adoptan los gobiernos nacional y provincial? ¿El Intendente tendrá la perspectiva suficiente?
Hay una circunstancia que lo favorece: enfrente no asoma una estructura articulada. El justicialismo intenta reconfigurarse, el radicalismo asoma apagado y el GEN en un punto crítico. ¿Se está en las vísperas de la aparición de nuevos emergentes sociales?
Investigación  
El juez federal Claudio Bonadío está avanzando en una investigación sobre el destino de millones de pesos de un programa relacionado a la gestión integral de residuos. Están procesados funcionarios del gobierno kirchnerista y la lupa recae ahora sobre varios municipios, entre ellos el de Azul durante la gestión del ex intendente José Inza, quienes deberán deslindar responsabilidades.
A fines del 2017 Bonadío procesó a ex jefes de Gabinete de anterior gobierno y a funcionarios de la ex Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Luego de una auditoría, el fiscal Carlos Rívolo elevó un informe a Bonadío quien encargó el seguimiento de obras en municipios tomados al azar. Entre ellos Azul.
Según informó el portal platense La Tecla, se detectaron falencias que “habrían ocasionado una inadecuada y arbitraria distribución de fondos”
En el caso de Azul se verificó una chipeadora (ésta quedó tirada en un predio de la estación de tren), un cargador frontal, una topadora sobre orugas que se encontraba en reparación, una planta recicladora desarmada. También tres camiones compactadores y caja volcadora que fueron reemplazados por tres camiones volcadores. Sin embargo, se puso constatar  sólo uno de ellos ya que los dos restantes habrían sido derivados a Chillar y Cacharí. El Municipio rindió los fondos del primer desembolso, encontrándose vencida la rendición de cuentas del segundo tramo.
Ya se sabe el estado en que quedó el basural denominado EcoAzul y que ahora está siendo reacondicionado con un presupuesto que ronda los 30 millones de pesos.
¿Qué pasó con el dinero que no se rindió y con máquinas y camiones que no se utilizaron y no tuvieron el destino para el que fueron adquiridos? Éramos pocos y apareció Bonadío.

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