LA SEMANA POLÍTICA

La Argentina pendiente

El voto no siempre legitima la esperanza que se deposita en él.
<
>
El voto no siempre legitima la esperanza que se deposita en él.

Las crisis recurrentes atraviesan la memoria y nos aferramos a grandilocuencias efímeras. Un país pendular que chapalea el barro de la historia y consumió generaciones de promesas. El intendente Bertellys, ajeno al establishment local, es el emergente de una ciudad cruzada por la decepción.

 

Escribe: Carlos Comparato (comparatoc@yahoo.com.ar)

“No podemos pasar otros cuarenta años hablando de los cuarenta años” dice José Sacristán en su prólogo final de la película “Solos en la madrugada” de 1978 que se convirtió en un símbolo de la época ya que España hacía poco había terminado con la dictadura de Francisco Franco (muerto en 1975) y entraba en el torbellino de una nueva era.

¿Argentina se la pasa hablando de los últimos cuarenta, cincuenta, sesenta años en una suerte de adolescencia sadomasoquista? ¿Nos regocijamos chapaleando en el barro de la historia que nos canoniza como pueblo en el penúltimo peldaño del infierno?

Venimos de un proceso político de doce años de la mano del kirchnerismo que, presuntamente, traía la misión de refundar el Estado y a tomar distancia de la democracia liberal – burguesa. ¿Qué fue lo que falló para que hoy gobierne quién gobierna? ¿Es la derrota cultural de esa nueva versión del peronismo producto de incorrectas lecturas de la sociedad, de errores en la conducción, en la elección de candidatos, en estirar un modelo económico que tambaleaba, bordeado todo de un manto de corrupción que día a día se nutría de nuevos pecados? ¿Se trata sólo de un paréntesis hasta que aparezca el próximo gobierno peronista embebido por una nueva versión de la derecha, por la social democracia o por lo colgajos del kirchnerismo?

Avatares de la clase media   

La clase media, la misma que votó a Cristina Fernández de Kirchner en el 2011 cuando obtuvo el 54 por ciento de los votos, le dio la espalda. Hoy sufre espantada la oleada de tarifazos de los servicios públicos que se derraman como una lava hirviente sin piedad. Es el ajuste – sinceramiento brutal (como se lo quiera llamar) de las variables económicas. ¿El anterior gobierno dejó una granada y el macrismo le sacó la espoleta sin piedad?

Esta sociedad pendular modula sus aspiraciones y hartazgos de una manera primaria. ¿Qué se vota cuándo se vota? La elección de un candidato queda legitimada por el mero hecho de sufragar o esa legitimación es un producto ulterior de una construcción social y política sustentada en consensos básicos? ¿En qué se convierte, en realidad, el voto? Buscar la contradicción central y agudizar las tensiones sociales puede resultar una estrategia para debilitar al elegido sin medir que, en cualquier caso, los sectores más vulnerables de la sociedad son los perjudicados.

Se atraviesa un ciclo merodeado de incertidumbres, con una reformulación de los protagonistas y paradigmas, con partidos políticos que siguen su camino cansino por el  desierto de las ideologías. Es la Argentina pendiente que apuesta a heroicismos pasajeros,  y naufraga en su propio albur.

Generaciones de promesas    

Se hace necesario garabatear el optimismo aunque los argumentos no alcancen. No se puede seguir desdibujando este país que ya se consumió generaciones de promesas y no termina nunca de asomarse en el horizonte.

El tremendo ajuste de la economía revive un escenario de crisis que, como una maldición, se corporiza cada cierto tiempo desperdigando la idea del futuro. Claro, se tienen que hacer cargo. Quienes gobiernan hoy y quienes lo hicieron hasta hace unos meses.

Bertellys, fortalezas y debilidades   

El intendente de Azul, Hernán Bertellys es un desenlace de la compleja secuencia de esperanzas dilapidadas y decadencias asumidas de esta sociedad. Tiene una legitimidad que le dio el voto y, al mismo tiempo, una limitante que es el espectro político local. Es por eso que aparece jugando su figura casi excluyente ante la ausencia de una estructura partidaria detrás y la debilidad que ofrece el Frente para la Victoria en el Concejo Deliberante. ¿De dónde tomarse? De una buena relación con los gobiernos nacional y provincial, de su presencia en la agenda de los hechos y circunstancias de la ciudad junto a los vecinos y de esa especie de sello que tiene de no pertenecer al llamado  establishment local. La idea de que es alguien que no viene de las cimientes de la tradición política. Depende cómo se visualice puede jugarle a favor aunque no será mucho el crédito que se le dé. Este año es crucial, no sólo por la enorme crisis y la decepción y enojo que circula sino por cómo logra entrelazar sus fortalezas y debilidades. Es conciente que la ciudadanía no le dio un cheque en blanco y si el malestar y la recesión se prolonga también le pegarán las esquirlas.

Cuarenta años    

Vale, como reflexión en este presente atosigado de Argentina, terminar con un tramo del último monólogo de Sacristán cuando se despide de sus madrugadas: “…Se van a acabar para siempre la nostalgia, el recuerdo de un pasado sórdido, la lástima por nosotros mismos…. Hay que comprometerse con uno mismo, hay que tratar de ser uno mismo, hay que ir a las libertades personales… No quiero tener que mentirme tanto. Sé que tengo que ser algo… a lo mejor escuchar, escuchar más a la gente o hacer un programa de radio para adultos, para hablar de las cosas de hoy porque no podemos pasar otros cuarenta años hablando de los cuarenta años…”

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *