LAS CALLES DEL AZUL

La callecita de los “masticadores de siglos”

La centésima quincuagésima quinta calle de nuestro recorrido fue bautizada, en 2002, con el nombre Los Alerces, en referencia a los árboles extraordinariamente longevos, que resultan los seres vivos más antiguos de Argentina y de los más longevos del mundo.

Por Eduardo Agüero Mielhuerry y Eduardo Luis Farina

Trabajo declarado de Interés por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y de Interés Legislativo y Comunitario por el Concejo Deliberante de Azul.

El siglo XX culminó con un total de ciento cuarenta y ocho calles nombradas, cerrando una interesante etapa de desarrollo. Treinta y cinco calles fueron incorporadas al ejido urbano durante la década del ’90, siendo una de las más progresistas e innovadoras en cuanto a la denominación de las arterias urbanas. Alcanza con mencionar que se incorporaron hasta nombres de plantas -cuestión que se repetirá en los años venideros-.

En los más de ciento veinte años que transcurrieron desde que en 1879 el Presidente de la Corporación Municipal, Federico Julián Olivencia, le impuso nombres a las 36 calles que tenía el pueblo -denominadas hasta entonces con números romanos-, Azul se transformó y creció radicalmente.

Hacia 1888 la cuadricula del pueblo –pronto a ser declarado ciudad-, había crecido equilibradamente con la incorporación de ocho denominaciones establecidas mediante el Decreto N° 354 promulgado por el intendente Pedro Oubiñas, incluyendo el nombramiento de dos “avenidas”.

En sus inicios, el deslumbrante siglo XX acarreó cambios e incorporaciones a la lista de calles. Algunas perdieron sus primigenias denominaciones y otras surgieron gracias a la Ordenanza N° 782, del 18 de octubre de 1924, mediante la cual el Honorable Concejo Deliberante, por unanimidad, le impuso nombres a veinte nuevas arterias abiertas y/o rectificadas en su trayecto. El proyecto había sido presentado y tratado por una Comisión especial integrada por Eduardo Berdiñas, Gregorio Motti, Francisco Gilardoni y Pedro Guiraut. Días después, éste último, que era el intendente Municipal de aquel entonces, la promulgó.

En 1942, durante la administración del intendente José María Peluffo, se denominaron cinco avenidas, tres de las cuales fueron caracterizadas como “de circunvalación”, delimitando concisamente los que se creían iban a ser los límites de la ciudad. Sin embargo, como pronto fue evidente, Azul no se detuvo en su desarrollo.

Pasada la mitad del siglo XX, el crecimiento poblacional se vio acentuado, extendiéndose notoriamente la ciudad. Inclusive, el intendente Ernesto María Malére creyó que era conveniente modificar el sistema de denominación pasando a sistema numérico. Sin embargo, los vecinos no se adaptaron al mismo y quedó implementado solamente para algunas calles que permanecieron sin nombre o se continuó usando a los fines catastrales. Además, a finales de los años ’80 y comienzo de los ’90, este sistema presentará sus principales falencias, cuando la ciudad se haya extendido hacia todos los puntos cardinales (fundamentalmente hacia el Sur).

La “Comisión Municipal de Investigaciones Históricas del Partido de Azul”, a cuyo frente se hallaba el historiador azuleño Vicente Porro -quien contaba con la incansable colaboración de la poetisa María Aléx Urrutia Artieda-, hacia 1956 propuso la incorporación a la lista de calles azuleñas nuevos nombres, los cuales fueron propuestos a sabiendas del significado que los mismos acarreaban para la historia lugareña. En consecuencia, mediante el Decreto-Ordenanza del 12 de noviembre de 1956, firmado por el Comisionado Guillermo Rodolfo Sarmiento, se le impusieron nombres a quince nuevas calles de la ciudad.

Años más tarde, continuando con los cambios y algunas incorporaciones, llegaron dos nuevas denominaciones al ejido azuleño, Juan Bautista Justo y Carlos Pellegrini, dos personalidades de peso en la política nacional que marcaron indudablemente nuestra historia. Ambos nombres fueron impuestos durante las administraciones de los intendentes Pedro Armando López y Julio Villanueva.

Al iniciarse la década del ’70, Azul vivió una interesante etapa de expansión en una época compleja. La primera nueva denominación que apareció por entonces en la cuadricula urbana fue General Martín Miguel de Güemes (Decreto del 14 de junio de 1971). Luego fueron bautizadas las calles de los barrios “Güemes” y “Dorrego” mediante un Decreto del 9 de junio de 1972, a través del cual las arterias recibieron los nombres de países del continente americano.

La avenida Manuel Chaves surgió en 1974 como homenaje al sindicalista azuleño asesinado durante la autodenominada “Revolución Libertadora”. Poco después, en 1975, la Calle N° 2 recibió el nombre de Maestras Azuleñas, y al año siguiente fueron nombradas las calles Tierra del Fuego y Antártida Argentina. Dicha década cerró con la incorporación -el 16 de diciembre de 1979- de nombres tales como Teniente de Marina Eduardo O´Connor, Teniente Coronel de Marina Erasmo Obligado y Comodoro de Marina Luis Py.

Empero el crecimiento de Azul no se detuvo y, finalmente, en la década del ’80 aparecerán nuevos nombres reemplazando a otros y nuevas denominaciones en los barrios San Martín y Santa Elena.

La década del ’90 estuvo caracterizada por una sucesión de errores suscitados en distintos puntos de la ciudad y con diferentes arterias. Por sólo mencionar algunos casos: dos calles distantes fueron bautizadas con el mismo nombre, dos calles paralelas también recibieron la misma denominación y otra fue rebautizada sin considerarse que primigeniamente la arteria tenía el nombre de un destacado intendente. Sin embargo, como ya se dijo, la principal novedad estuvo dada por el uso de nombres de especies arbóreas para denominar a las calles del Barrio “Parque Pinasco”.

Los primeros años del siglo XXI     

Desde el 2000 hasta la actualidad se incorporaron a la cuadricula urbana doce calles. Salvo, la calle Beato Pereyra -que fue abierta en el transcurso del presente año-, las mismas ya se hallaban abiertas en diferentes puntos de la ciudad, pero no bautizadas, por ende sencillamente se las nombró por primera vez.

Seis calles recibieron los nombres de especies vegetales –tres de ellas plantas autóctonas de la Argentina-,  otras cinco recibieron los nombres de destacados azuleños y sólo una fue llamada con el nombre de una entidad nacional. Y vaya la curiosidad de esta época, hay una calle cuya denominación no es oficial; simplemente fue bautizada por los vecinos, pero en principio esto no fue evaluado ni aprobado por el Concejo Deliberante o el Departamento Ejecutivo.

Barrio “Los Arrayanes”     

El Concejo Deliberante de Azul, considerando la solicitud de los vecinos del Barrio C.A.V.A Balneario, el 25 de noviembre de 2002 sancionó la Ordenanza N° 2058, a través de la cual, por unanimidad, se aprobó imponerle el nombre de “Los Arrayanes” al conjunto de viviendas ubicado entre las calles Necochea, Tte. Cnel. de Marina Erasmo Obligado, Rauch y Comodoro de Marina Luis Py.

Asimismo, en su artículo 2° se dispuso la extensión de las denominaciones dadas a las Calles N° 59 y N° 130, “Tte. Cnel. de Marina Erasmo Obligado” y “Comodoro de Marina Luis Py”, respectivamente, hasta la intersección con la calle Rauch.

Por su parte, se designaron con los nombres “Los Ceibos”, “Los Alerces” y “Los Caldenes” a los pasajes de circulación de dicho barrio.

El Concejo no encontró ninguna objeción a la elección voluntaria hecha por los vecinos, máxime considerando que lo que se perseguía era darle una identidad propia al sector. Y de hecho, con la particular elección realizada, cumplieron su objetivo.

En consecuencia, el Barrio “Los Arrayanes” se caracteriza porque su nombre y el de sus calles corresponden a plantas nativas de la Argentina las que además de tener nombre latino, científico y en lengua castellana, llevan el nombre dado por los pueblos originarios.

Arrayán (en plural arrayanes) es un nombre vulgar o común castellano, su nombre  en lengua mapuche es “Quetri”, ambos se utilizan para designar a la especie Luma apiculata perteneciente a las Mirtáceas (Familia del eucalipto), es originaria de los bosques andino-patagónicos siendo la península de Quetri-hué (Quetri = arrayán y hué = lugar), Villa La Angostura, provincia de Neuquén el lugar con mayor abundancia de la especie que es el emblema del Parque Nacional Los Arrayanes.

El segundo pasaje de esta trilogía fue bautizado como “Los Alerces”, siendo la arteria de una cuadra de extensión, paralela a Necochea hacia el Este, conectando a las calles Obligado y Comodoro Py.

Alerzales     

Alerce en singular o en plural es un nombre vulgar o común utilizado para designar a dos especies que pertenecen a distintas familias de Coníferas: Fiyzroya cupressoides (Familia Cupresáceas), nativa de Argentina y Chile y Larix decidua (Familia Pináceas), originaria de Europa. Se llama Alerzal al bosque casi puro de alerces.

Fitzroya cupressoides    

Fitzroya cupressoides (Fitzroya en honor al capitán Robert Fitz Roy, cupressoides por su semejanza al Cupressus = ciprés), es el “alerce cordillerano”, “alerce andino”, “alerce patagónico”, “alerce criollo” o “lahuán” (en lengua mapuche), fuera de Chile y Argentina se lo llama “falso ciprés de la Patagonia”.

El “alerce cordillerano” se encuentra en la zona del bosque húmedo valdiviano, tanto en la cordillera de ambos países como en la cordillera de la costa de Chile, en la Argentina forma parte de los Bosques Andino-Patagónicos y crece en las provincias de Río Negro y Chubut.

Es el árbol nativo de mayores dimensiones en el país (los más longevos llegan a los 50 metros de altura), le siguen el “palo rosa” Aspidospema polyneuron, originaria de la Selva Misionera y el “pehuén” Araucaria araucana de los Bosques Andino-Patagónicos (35-40 m) y luego la “tipa blanca” Tipuana tipu de las Yungas (30-40 m).

Características morfológicas  

Porte: árbol de follaje siempreverde, el porte y la copa (en forma de paraguas cerrado) son muy similares a la sequoia del oeste de Estados Unidos, los árboles más grandes del planeta.

Hojas: con forma de pequeñas escamas, dispuestas en grupos de tres.

Estructuras reproductoras: masculinas y femeninas separadas en distintas plantas.

Conos (piñas): globosas, solitarias, de color castaño.

Usos: la madera es de muy buena calidad y tiene la particularidad de ser una de las pocas coníferas de madera roja (similar a la sequoia), en Chile donde es más abundante se utiliza para diferentes aplicaciones pero es muy apreciada para la fabricación de tejuelas que se usan para revestir construcciones.

Alerces en peligro   

En el país es una especie en regresión, la tala de los ejemplares para el aprovechamiento de su resistente madera más los incendios forestales los llevó a estar en peligro de extinción, y de ahí la acertada decisión de protegerlos creando en 1937 el Parque Nacional Los Alerces ubicado a 42 kilómetros de Esquel.

También se encuentran protegidos en el Parque Nacional Nahuel Huapí, en la zona de Puerto Blest y Laguna Frias; cerca de El Bolsón en el Área Natural Protegida “Río Azul” y en el Refugio de Vida Silvestre Lago Esperanza junto al Parque Nacional Lago Puelo.

Esta protección se suma a la que se realiza en territorio chileno con el Parque Nacional De Los Alerces Andinos, creado en 1982 en la Región de los Lagos, a unos 46 km de Puerto Montt (provincia de Llanquihué), Parque Nacional Chiloé, creado en el mismo año en la Región de los Lagos (Provincia de Chiloé) y el Parque Nacional Alerce Costero, creado en 2010 en la Región de los Ríos (Provincia de Valdivia).

Alerces milenarios    

El alerce es un árbol extraordinariamente longevo, es el ser vivo más antiguo de Argentina y uno de los más longevos del mundo, su crecimiento es extremadamente lento, alrededor de 1 milímetro por año pero conecta a los científicos con información muy útil del pasado. A partir de la lectura de los anillos que se forman dentro de su corteza, ha sido posible saber acerca de los cambios climáticos y geológicos de la región en tiempos anteriores a la existencia de estaciones meteorológicas. Según los ecologistas, sus vetas permitieron conocer con exactitud cómo fueron en el pasado los años lluviosos, los de grandes sequías y hasta el calentamiento global.

En el Parque Nacional Los Alerces uno de los ejemplares reina en medio del Parque, “El Abuelo”, haciendo referencia a su edad y envergadura, siendo el más longevo del Parque, con sus de 2.620 años, casi 60 metros de altura y 2,20 metros de diámetro de tronco.

El imponente Alerce “Catedral” en cercanías de Puerto Montt, Chile, tiene unos 3.000 años de edad, 54 metros de altura y tronco con unos 5 metros de circunferencia.

Curiosidades    

A unos 7 kilómetros de Puerto Montt y a cerca de 3 kilómetros de Alerce Viejo hay un enorme tocón de alerce que yace allí talado desde el siglo XIX, siendo llamado “La Silla del Presidente”, sin indicaciones que lo dignifiquen, los habitantes locales aseguraban antaño que sobre este tronco se había detenido a descansar el Presidente Montt, aunque no está claro cuál fue de los tres mandatarios de aquella familia. El alerce era enorme, el tronco tenía una circunferencia de 14 metros, se calcula que tenía más de 2.000 años de antigüedad y no era el único, la zona estaba llena de otros alerces milenarios que fueron talados en la conquista de los territorios y para la construcción de caminos y de líneas férreas.

Larix decidua   

Larix decidua (Larix, antiguo nombre latino, decidua significa de hojas caedizas), es el “alerce europeo”.

Características morfológicas   

Porte: árbol de follaje caedizo, porte piramidal, con las ramas extendidas horizontalmente.

Hojas: lineares, verde claro, agrupadas en número de 30 – 50 sobre cortas ramitas laterales.

Estructuras reproductoras: masculinas y femeninas separadas en la misma planta.

Conos (piñas): erguidas, de color castaño.

Usos: ornamental.

Observaciones finales     

Ambas especies no se cultivan en la planta urbana azuleña y en la región solo se han hallado ejemplares del alerce europeo en las Estancias San Ramón y la Rinconada (Partido de Azul) y Loma Larga (Partido de Benito Juárez).

Para culminar…      

El pasaje Los Alerces fue la séptima arteria incorporada a la cuadricula de Azul durante la primera década del corriente siglo, siendo la segunda en sumarse al Barrio “Los Arrayanes”. El próximo domingo nos ocuparemos del pasaje Los Caldenes.

El alerce mereció la atención de la poetisa chilena Gabriela Mistral quién escribió el poema “Recado sobre el alerce”, del cual amerita recordar algunos fragmentos:

 “El mismo alerce patagónico tal vez nos ha visto en indiada suelta, luego en colonia rigurosa, luego en república, ¡y sabe Dios cuántos trances más nos ha de ver todavía!”

“El árbol-campeón bate tres récords: uno de edad, otro de talle, otro de alpinismo y andinismo. Llega a los 60 metros, vive hasta seiscientos años, como el abuelo Matusalén, se aviene con alturas de 3.000 metros y su especie roja marca casi con el dedo el límite arbóreo en los Alpes”.

“Treparle con la vista la columna-flecha de su tallo, marea los ojos, y también conturba deletrearle el numeral de la edad. ¡Qué Maratón de longevidad! Él dura, es un tragón que mastica los siglos con una calma búdica.”.

AGRADECIMIENTOS Y FUENTES

– Muchas gracias al Ingeniero Agrónomo de la Facultad de Agronomía -U.N.C.P.B.A.-, Eduardo Luis Farina, por incorporarse a este trabajo como coautor.

– Muchas gracias a Norma Iglesias por su incansable y enriquecedora guía por los senderos de la historia azuleña.

– Muchas gracias a Stella Tumminaro del Concejo Deliberante de Azul.

– Muchas gracias a Alicia Medel y Norma Binzuña del Archivo Municipal.

– Muchas gracias a Chelita, Daniela y Alicia de la Biblioteca Pública “Monseñor César A. Cáneva”.

– Páginas web:

http://www.chilebosque.cl/poem/recadoalerce.html

http://www.chilebosque.cl/tree/fitzroya_cupressoides.html

http://www.monumentaltrees.com/es/chl/loslagos/llanquihue/10355_alercecathedral/

– Alberto Sarramone. “Historia del antiguo pago del Azul”. (1997). Biblos. Azul.

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