LA TERCERA VEZ DE DEPECHE MODE EN ARGENTINA

La celebración oscura

Martin Gore, Dave Gahan y, más allá, Andrew Fletcher. Depeche Mode, el trío más mentado de la música
electrónica, durante el concierto en el Único de La Plata.
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Martin Gore, Dave Gahan y, más allá, Andrew Fletcher. Depeche Mode, el trío más mentado de la música electrónica, durante el concierto en el Único de La Plata.

Los problemas técnicos de la banda liderada por Martin Gore y Dave Gahan en su paso por el estadio Único de La Plata opacaron un concierto que en la previa parecía fantástico. Ahora, gran parte de los asistentes al show ponen en las redes sociales el grito en el cielo y se organizan para iniciar una demanda. Mientras tanto, queda el recuerdo de haber escuchado en vivo esos verdaderos himnos que el trío británico de música electrónica generó en su época más gloriosa. También, las acusaciones cruzadas entre la producción del recital en Argentina y el staff de la banda por todo aquello que tenía que funcionar y no anduvo.

Por Fabián Sotes

fsotes@diarioeltiempo.com.ar

Daniel Grinbank, que juega a la mancha con los aviones y fuma debajo del agua, se la vio venir. Y el 24 de marzo que pasó, cuando el concierto de Depeche Mode ya era historia en el Estadio Único de La Plata, en lo que había sido la tercera vez en Argentina del terceto inglés encubierto -en realidad hace bastante que son un quinteto-, lo primero que hizo fue cerrar a comentarios del público sus perfiles en las redes sociales.

El empresario, representante artístico y productor de espectáculos argentino que a lo largo de su extensa trayectoria se ha convertido en una figura importante en la escena musical de este país, sobre todo en lo que a rock se refiere, intuyó -vaya uno a saber dónde estaba cuando ese sábado el reloj marcaba que habían pasado unos minutos de la hora 23- que podía convertirse en el sujeto tácito de esas puteadas que se escuchaban desde todos los sectores del Estadio Único, que al fin y al cabo también es un estadio de fútbol.

Grinbank fue el productor del show que los Depeche dieron en Argentina. Y la gente, caliente, le apuntaba a él por todos los problemas técnicos que el grupo británico, que sacudió allá por los años ochenta la escena de la música electrónica, había tenido en ese fallido concierto en La Plata.

Tomando prestados los versos de “Black celebration”, uno de las canciones de la banda liderada musicalmente por Martin Gore y comandada desde un carisma infinito por Dave Gahan, esas fallas técnicas hicieron, por ejemplo, que las pantallas no funcionaran durante casi la mayor parte del concierto, convirtiendo así a esa noche que parecía gloriosa en una celebración donde gran parte de la escena -literalmente hablando- se tiñó de negro, al punto tal que transformó los ojos más optimistas e ilusionados de los fans en miradas cargadas de furia y posteriores descargas de bronca por las ya referidas falencias.

Falencias que a esta altura resultan inconcebibles para un espectáculo de tamaño nivel y que, al mismo tiempo, llevan a preguntarse qué hubiera sucedido con algún solista o grupo argentino al que le hubiera pasado lo mismo. Seguramente, aprovechando que es Semana Santa, todavía a ese intérprete lo estarían crucificando en la plaza mayor de cualquier ciudad.

No era demasiado ambiciosa la puesta en escena de los DM. De hecho, ya se conocía desde antes si se toman en cuenta los numerosos registros fílmicos existentes en las redes sociales de lo que está siendo la gira actual de la banda, a propósito de la presentación en vivo de su producción más reciente: el disco “Spirit”, editado el año pasado.

Había una pantalla central y dos más a los costados del escenario, destinadas ambas últimas mencionadas a que los alrededor de 45.000 espectadores que en el Único de La Plata tuvo el concierto siguieran cada uno de los movimientos de Dave Gahan -lookeado para esta gira con un bigote a lo Clark Gable y su chaleco de siempre-, Martin Gore -tan glam como lo ha sido desde sus inicios en la escena musical- y Andrew Fletcher, la tercera pata del inmenso trío surgido en la británica ciudad de Basildon en 1980.

Además de Fletcher, que se encarga de los sintetizadores al mismo tiempo que se mueve en cada show como si fuera una marioneta tecno pop ajena a lo que Gahan y Gore -en un tándem perfecto- le revelan al público para ponerlos en la cresta de la ola de una ceremonia electrónica que es sinónimo de un perfecto éxtasis, están Christian Eigner y Peter Gordeno.

El primero desde la batería, que parece una extensión más de su cuerpo que se mueve a su antojo, y el otro desde los teclados y con su voz; ambos son a esta altura parte fundamental del grupo, aunque en las marquesinas de la banda figuren en títulos más chicos.

Pero con semejantes ingredientes, la celebración no salió de la manera esperada. Y las ya referidas fallas técnicas, que según después dijeron algunos de los asistentes al concierto se extendieron también a problemas con el sonido en determinados sectores del estadio, tuvieron un peso tal en el pulso del show que prácticamente quebraron la química que suele generarse entre los artistas y el público.

La falta de funcionamiento de las pantallas, algo que no había pasado cuando subió a escena Juana Molina -increíble que se haya presentado como soporte de los DM teniendo en cuenta su perfil musical, mucho más reconocido afuera que en Argentina- decisivamente rompió el feeling a la hora del plato fuerte de la jornada.

Para la gran mayoría de los asistentes al concierto fue imposible ver el show. Y sólo tuvieron que conformarse con escuchar las canciones.

No sólo se quedaron sin ver más de cerca todo lo que en el escenario pasaba con los artistas, sino que también fue imposible observar lo que proponían los videos que tenían que proyectarse en la pantalla central. Muchos de ellos,  confeccionados especialmente para esta gira y sobre la base de esos verdaderos himnos de la electrónica que son varias de las canciones de Depeche Mode. Temas que a todos los que cursaron la materia adolescencia allá en la década del ochenta marcaron a fuego.

En ese contexto, del recital en el Único quedarán para siempre en el recuerdo los acordes de la guitarra de Martin Gore cuando “Enjoy the silence” empieza a sonar. O su versión, sólo con el piano de Gordeno como soporte, de la fantástica y dolorosa “Strangelove”. También, todas las manos de la gente apuntando al cielo, cual devotos de ese “Personal Jesus” que Gahan canta desde su mayor visceralidad de una manera impecable, con una voz que sobrevive intacta a sus épocas más oscuras sumergidas en las drogas o a las más recientes, donde hace pocos años superó un cáncer. Y resulta inolvidable también ver al estadio convertido en una disco ochentosa cuando los Depeche arrancan, antes de los bises, con “Never let me down again” o desempolvan el clásico “Everything counts”.

Pero en un lugar así, las canciones y el despliegue de la banda por sí solas no alcanzan. No hacen completa una ceremonia que, al final, dejó un sabor amargo entre casi todos los que estuvieron presentes.

La calentura del público llegó a su punto de ebullición cuando las pantallas, ni bien el show terminó, se encendieron mostrando cómo había que desalojar el estadio. Y ahí arrancaron los insultos, mientras que todavía se echan culpas por todo eso que no funcionó los que tuvieron a su cargo la producción del recital en la Argentina y el staff de la banda.

En el medio de ambos queda, una vez más, la gente. Con la bronca de saber que en Brasil -la escala posterior a Argentina- las pantallas funcionaron perfectamente en el show que este martes que pasó Depeche dio en San Pablo, del mismo modo que había ocurrido a lo largo de todo el “Global Spirit Tour” en diferentes países de América y Europa.

Ahora, un cúmulo de quejas invade las redes sociales. Y hay intenciones hasta de demandar, a través de Defensa del Consumidor, a los responsables del show.

No alcanza el descargo que después hizo la banda por lo que pasó, señalando que ese desperfecto en las pantallas no impidió que el concierto siguiera y que el de Argentina es “un público maravilloso”, verso trillado si los hay de todos los solitas y bandas internacionales que han pasado por este país.

En su gran mayoría, de la mano del mismo empresario que decidió cerrar a comentarios de la gente sus perfiles en las redes sociales y no emitir comunicado oficial alguno después de lo que había pasado el sábado 24 de marzo último en el Estadio Único de La Plata.

En un país donde un corralito se devoró los ahorros de la gente, suena poco probable y hasta utópico que alguien se digne a compensar a usuarios que se sienten, por decirlo de una manera suave, defraudados ante una propuesta artística por la que en muchos casos pagaron entradas a precios excesivos, casi de primer mundo.

A llorar a la iglesia o a cantarle a Gardel, parece que sólo queda ahora. Pero a cantarle a los Depeche seguro que no, ya que suena difícil imaginar que regresen embarcados en otra gira.

La nostalgia que con sus canciones invadió al Único de La Plata ese sábado del 24 de marzo que pasó indica también que ya todos están grandes: los que se subieron al escenario y los que desde abajo, al final, en su gran mayoría poco y nada pudieron ver de toda esa inmensa celebración electrónica que prometía ser fantástica y se terminó volviendo extremadamente oscura y casi decepcionante.

ALGUNOS DATOS MÁS DEL SHOW DE DM

Dave Gahan. El poderío de su voz y su inmenso despliegue arriba del escenario siguen intactos. El “frontman” de los Depeche Mode tuvo que luchar contra los problemas técnicos para sacar adelante un show que no fue el esperado.
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Dave Gahan. El poderío de su voz y su inmenso despliegue arriba del escenario siguen intactos. El “frontman” de los Depeche Mode tuvo que luchar contra los problemas técnicos para sacar adelante un show que no fue el esperado.

Depeche Mode se presentó por tercera vez en la Argentina el pasado sábado 24 de marzo.

En el Estadio Único de La Plata, lo hizo en el marco de su gira más reciente y que todavía sigue, llamada “Global Spirit Tour”, luego de que el año pasado lanzara su disco de estudio número catorce: “Spirit”.

Como viene sucediendo ya desde hace varias décadas, junto a Dave Gahan (voz), Martín Gore (voz, guitarra y teclados) y Andrew Fletcher (sintetizadores), forman parte del elenco estable de la banda británica Christian Eigner (batería) y Peter Gordeno (teclados, guitarra y voz).

La lista de temas: “Going backwards”; “It’s no good”; “Barrel of a gun”; “A pain that I’m used to”; “Useless”; “Precious”; “World in my eyes”; “Cover me”; “Insight”; “Home”; “In your room”; “Where’s the revolution”;  “Everything counts”; “Stripped”; “Enjoy the silence” y “Never let me down again”. Para los bises quedaron “Strangelove”; “Walking in my shoes”; “A question of time” y “Personal Jesus”.

 

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