GENERAR ESPACIOS EN AZUL

“La cultura comunitaria no viene a coronar la democracia, sino que la transforma”

Esto lo expresó el creador de Culebrón Timbal, Eduardo Balán, quien además consideró necesario que las personas participen activamente de la cultura y de todos los procesos sociales. Marcó como positiva la creación de un grupo multidisciplinario que trabaje por las artes autogestivas y la creación de un marco legal que legisle las prácticas artísticas. 

Distintas manifestaciones artísticas marcaron su presencia en este evento para defender la cultura. Se llevó a cabo el primer encuentro que surge del “Colectivo de apoyo a las unidades de gestión y expresión cultural”.
NACHO CORREA
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Se llevó a cabo el primer encuentro que surge del “Colectivo de apoyo a las unidades de gestión y expresión cultural”. NACHO CORREA

El pasado sábado se llevó a cabo en el Centro Recreativo Universitario una movida con el fin de dar el lugar a los artistas de Azul un espacio importante en el desarrollo cultural. En este marco, desde hace más de un mes un grupo de artistas de la ciudad comenzó a reunirse con la finalidad de generar un cambio en la cultura azuleña, que consiste en crear espacios de autogestión y tener en cuenta qué es lo que se puede hacer y qué no dentro de los locales respecto de las manifestaciones culturales en vivo, particularmente la musical.

A lo largo de sucesivas reuniones este grupo comenzó a aunar criterios respecto de qué se debe hacer y cuáles serían las posibles aplicaciones a implementar. Por este motivo, y como no podía ser de otra manera, realizaron un gran festival multidisciplinario en el cual muchos artistas de Azul colaboraron con esta movida.

Así, la necesidad imperativa de poder tener espacios de expresión, fue la razón de ser de juntarse con el propósito de elaborar proyectos que le den un marco legal a la cuestión. Dentro de este gran proyecto que recién comienza a gestarse en la ciudad, surgió el “Colectivo de apoyo a las unidades de gestión y expresión cultural”.

En este marco este medio dialogó con Eduardo Balán, convocado por ATE Azul, creador de Culebrón Timbal, todo un referente a nivel nacional sobre propuestas culturales autogestivas y comunitarias. Sobre el caso de Azul en particular, contó que “esto es algo nuevo y muy satisfactorio que se comience a trabajar en este sentido”.

Este tipo de movimientos culturales en Argentina “no tiene cobertura legal y políticas públicas de apoyo como se merece. Estas manifestaciones artísticas son protagonistas de procesos culturales muy interesantes de todos los barrios y parajes”.

En este sentido, indicó, poder comprobar que en Azul “un colectivo cultura empieza a articular experiencias y a discutir la política pública, es motivo de mucha alegría porque nos vuelve a confirmar que la cultura comunitaria no viene a coronar la democracia sino que la transforma”.

Si hay algo que le falta a la cultura comunitaria por parte del Estado es el reconocimiento. La legislación vigente está orientada “para conocer lo que hace de manera cultural el Estado y el mercado. Nuestro sistema institucional no está preparado para reconocer que el pueblo hace cultura también, que no es con fines de lucro pero que produce bienes culturales”.

Por estos motivos es que existe la falta de apoyo a estas propuestas o, si hay un reconocimiento, es totalmente irrelevante. Este cambio que se quiere gestar en la ciudad “sólo el pueblo lo puede hacer, y los artistas son una parte muy importante de este cambio”, indicó Balán.

Que los legisladores den cuenta de esto es más que importante, de la misma manera que entiendan que “todas estas cosas no son accesorias a la democracia; queremos que sea algo más participativo”, agregando que desde la concepción oficial de la cultura “se subestima este tipo de arte”. “Si estos procesos fueran comprendidos en su potencialidad, transformarían la industria cultural de nuestro país”.

La Cultura como desarrollo

Surge necesario un cambio en la concepción de la cultura y que pase de ser meramente espectáculos aislados a un motor de desarrollo de una sociedad, tal como lo expresó Balán a EL TIEMPO. “Pasa en la cultura lo que sucede en muchos otros ámbitos; se traslada al mercado lo que pueden hacer las mismas personas. Lo que queremos hacer es la cultura y lo que necesitamos es algo que nos legisle”, subrayó.

Detalló la importancia de que se tome conciencia de que los jóvenes “son quienes están tomando la posta de este proceso de cambio y que lo hacen de manera conciente”. Del grupo azuleño, señaló, “estoy muy orgulloso porque es algo muy completo. Es necesario que se ayude a este colectivo cultural, que los azuleños participen de esta movida”.

Por último manifestó que “la cultura cambia la ciudad. Cuando el pueblo la toma como herramienta de cambio las cosas empiezan a transformarse y conocemos casos en todo Latinoamérica”.

“ES EL ESTÍMULO A LA CULTURA”

Una de las promotoras de este colectivo cultural y partícipe en el armado de la ordenanza, es la arquitecta Alicia Lapenta. La profesional universitaria forma parte del Centro de Estudios Jurídicos para las Artes y las Letras, espacio en el que trabaja un conjunto de profesionales que “hemos sido convocados por primera vez por un colectivo cultural que no le tiene miedo a la academia y considera que, con la comunidad, caminan juntos”.

Para este grupo, manifestó Lapenta, “es un orgullo poder participar con este conjunto de personas del arte que se anima a debatir, que propone y sabe lo que quiere”.

Animarse a configurar una ordenanza “también es revolucionario porque suele poner restricciones, pero estamos aprendiendo a convivir en una sociedad relegada a la demanda”.

El nuevo enfoque es dar libertades porque “hasta ahora hemos tenido restricciones, desde lo policíaco. Ahora es el estímulo a la cultura, el apoyo al creador y está previsto que haya inversión en este sentido para que los actores culturales, desde cualquier manifestación, tengan dónde trabajar”.

Lo que se intenta, remarcó, es que el artista “no sea sólo un romántico sino que un trabajador que nos hace felices y que genera calidad de vida en la ciudad”.

A criterio de Lapenta, el municipio tiene que ser parte activa de este movimiento porque es necesario el trabajo con el Estado donde “tienen que estar todas las áreas involucradas, porque propiciamos el desarrollo de la ciudad en este sentido”.

Desde la actual gestión, aclaró, “han asumido las partes involucradas un compromiso para trabajar en conjunto, porque esto no es en contra de nadie; es a favor de la cultura”.

Hay un gran consenso “de todos los funcionarios a los que se le ha llevado este proyecto de ordenanza y la predisposición para ayudar, está”.

ESPACIO PARTICIPATIVO

Este colectivo cultural está conformado por distintos centros, músicos, casas de pintura, escritores, entre otros, que debaten qué se puede hacer desde la cultura autogestiva. En este marco, una de las representantes de estos grupos, Tania Abelenda, del Ase Busca Hogar, contó que “nosotros vivimos súper contentos esta instancia de debate y charlas sobre qué tipo de cultura queremos”.

Y que todos estos debates se transformaran en un gran encuentro, precisó, “nos motiva mucho”. “Esta es la primera experiencia y no vinimos ni a luchar ni a combatir, sólo proponemos cosas y que estamos abiertos a sugerencias”, amplió.

Todas aquellas personas que quieran comenzar a aportar proyectos o ideas pueden hacerlo uniéndose al grupo de Facebook “Colectivo por la Cultura Comunitaria Autogestiva”.

 

 

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