AYER

La Escuela N° 17 cumplió 126 años

Los niños, maestras y padres festejaron los 126 años de la escuela con distintas actividades recreativas. Con distintos mensajes los niños de la escuela le festejaron el cumpleaños. Los niños, maestras y padres festejaron los 126 años de la escuela con distintas actividades recreativas.
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Los niños, maestras y padres festejaron los 126 años de la escuela con distintas actividades recreativas.

En un emotivo acto, niños, docentes y padres festejaron este importante acontecimiento en el patio interno que estaba decorado para festejar. Con música, testimonios y mucha diversión los niños le rindieron homenaje a “su querida escuela”.

Pisar las baldosas de ese gran veredón con la mirada de Mitre es siempre imponente. Subir los escalones que en otro momento estuvieron abandonados y ver que adentro hay movimiento llena el corazón de cualquier persona. Atravesar el palier lleno de adornos que quedaron por el 25 de Mayo y que la puerta de entrada esté abierta invitando a todos a festejar un nuevo aniversario de su fundación alegra a todos los que algunas vez fuimos a la escuela.

La Escuela N° 17 “Bartolomé Mitre” cumplió ayer 126 años de existencia. Si bien cada aniversario es un motivo de alegría, esta institución en particular lo vive con mucha emoción. Hace algunos años pudieron volver a su hermoso edificio luego de un voraz incendio que la dejó en ruinas.

El patio interno, que también oficia como salón de actos, estaba lleno de niños de entre 6 y 12 años junto a sus familias. Todos los años estaban involucrados en el emotivo acto que se viviría unos momentos más tarde.

Algunos jugaban con sus compañeros, otros repasaban lo que tenían que leer. Muchos estaban junto a sus familias explicándoles lo que iba a pasar y las señoritas organizaban este nuevo momento en el que todos cantarían el feliz cumpleaños.

La Escuela N° 17 comenzó a funcionar el 1 de junio de 1891 en una modesta casita en la entonces calle Tapalqué N° 290 entre Avenida La Plata y Av. Gral. Mitre (lo que hoy sería Perón entre Cáneva y Malvinas). En el momento de su fundación, contaba con 52 alumnos con dos secciones de grado 1° inferior y 1° superior, siendo su primera vicedirectora Casimira Aramburu de Arias. Cambió varias veces de local y funcionó en el edificio del Hotel Roma, de allí se trasladó al actual edificio de Mitre y España, el cual fue construido en 1912.

Las cuatro hermanas Alonso se desempañaron como docentes: Manuela (directora), Paula maestra de 4° grado, Adela de tercero y Pilar de segundo quienes vivían al lado de la primitiva escuela.

Desde el 28 de octubre de 1934 lleva el nombre de “Bartolomé Mitre”. El 26 de junio de 1974 se realizó el acto de homenaje del nuevo emplazamiento de la estatua del ex presidente en la vereda de la institución trayéndola de la rotonda que estaba en Mitre y 25 de Mayo, coincidiendo con el 123° aniversario de su nacimiento. En 1991 se llevó a cabo la celebración del centenario del establecimiento con la presencia de sus familiares.

Desde sus inicios se ha destacado fundamentalmente por ser una institución de puertas abiertas a las necesidades de nuestra comunidad participando activamente de las actividades culturales y sociales de la ciudad.

El 17 de noviembre de 2005 fue el día más triste de la institución. Un gran incendio arrasó con todo el edificio quedando sólo la estructura externa. Pero algo que no se perdió en el fuego: la esperanza.

Luego de muchos años de esfuerzo, de lucha y de voluntad de toda la comunidad educativa y de la comunidad en general, se puedo reconstruir de a poco toda la estructura y ahora los chicos pueden tener clases en su propio edificio. En la actualidad la institución mantiene tres secciones por año desde 1975.

El acto

Los encargados de romper el hielo en este acto fueron los alumnos de primer grado. Ellos junto con sus familias tuvieron que crear mensajes de felicitaciones a las escuelas que pusieron en globos que sostuvieron con mucha ternura durante todo el acto.

Los que se le siguen en edad leyeron más mensajes escritos por ellos para la escuela en donde le dieron las gracias por enseñarles a leer, a compartir y a estudiar. Luego llegó el momento de la música en donde los alumnos cantaron el “feliz cumpleaños” a la escuela.

Para cerrar las alumnas de quinto año realizaron una coreografía con la canción “Cuando se pone a bailar” que fue acompañada por todos los niños y padres con palmas. Luego hubo una recreación con torta y refrigerios para todos los presentes.

“ESTAMOS MUY FELICES DE FORMAR PARTE DE LA ESCUELA 17”

Pasaron muchas generaciones que no pudieron terminar la primaria en el edificio de la Avenida Mitre. Pilar Barda y Gabriela Borri son docentes del turno mañana de la institución que recorrieron los pasillos antes y después del incendio.

El incendio para todos los docentes “fue muy fuerte. Estábamos todos llorando en la esquina y no sabíamos qué hacer porque no había forma de frenar el fuego”. Este trago amargo no les sacó las ganas de enseñar y cuando las clases comenzaron en el Colegio Inmaculada “que no fue sencillo, le agradecemos un montón a la escuela que se brindó al cien por ciento; pero no era nuestro lugar”, dice Pilar.

En este sentido, Gabriela agrega que “estábamos todos en el turno tarde y hubo mucha predisposición. Por eso le agradecemos a las familias que nunca dudaron en dejar de mandar a sus hijos a la Escuela 17”.

Gracias a este acompañamiento también se mantuvo la escuela “porque si bien el edificio es algo muy importante para funcionar, la escuela lo trasciende y lo tenemos en nuestro corazón”.

Luego de nueve años de trabajo fuera de las paredes de la Avenida Mitre “volver fue una emoción. Después de tanto tiempo fue algo hermoso. Tuvimos que enseñarles a los chicos sobre el edificio porque ninguno la conocía como era antes”.

Ambas coinciden en que cada aniversario “tomamos dimensión de lo que es festejar el aniversario en nuestro edificio porque otras veces teníamos que buscar un lugar donde no molestar. Y ahora lo hacemos en nuestro lugar”.

Tener un edificio que los cobije “crea una identidad muy importante. Yo como ex alumna siento la escuela y eso le queríamos transmitir a los chicos cuando llegamos”, dice Pilar. Es más “muchas veces vienen personas mayores a ver como quedó la escuela”.

“Pero los momentos de tristeza en ver el edificio derruido quedaron atrás. Por eso ahora les explicamos a los chicos la necesidad de que cuiden las instalaciones, que no la rompan”, por eso que cada vez “que tenemos la posibilidad de festejar lo hacemos porque estar en este lugar es de lo más hermoso que nos pasó”.

La reconstrucción

A propósito de la reconstrucción después del incendio, no inmediatamente, se conformó una comisión intersectorial que se reunía semanalmente para ver evaluar el avance de la obra. Quien trabajó muchísimo para que esta escuela vuelva a funcionar desde cero es el Padre Mauricio Scoltore. Este medio se comunicó con el sacerdote que actualmente ofrece sus servicios sacedortales en Bolívar.

En principio contó que “aun no estaba en la Parroquia San Antonio de la cual después me hice cargo, estaba en el obispado. La escuela se reinauguró el 3 de abril de 2014 y yo llegué a San Antonio en 2011 pero nos ocupamos antes de todo eso”.

Agregó que “recuerdo que estaba el ex intendente Omar Duclós, así que, en realidad, me metí porque noté que iba todo muy despacio. Es decir sentí la necesidad de dar una mano en algo y le pregunté a mi hermano, Fabián que es el tiene los contactos importantes y casualmente es amigo de quien en ese momento era director de infraestructura escolar de la provincia, Gabriel Miranda. Así que hablé con él que me prometió que iba a salir todo bien, pero                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       después parecía que avanzaba y no era así. En un momento se dijo que se paraba la obra porque había dificultad con los tanques de agua y que iban a construir los tanques de cemento porque no se podían poner tanques de plásticos. Era imposible acceder al patio de la escuela con esos tanques, entonces ahí es donde yo dije ´esto no puede ser`. Si iban a construir tanques de material en una empresa que trabaja con dificultades ibamos a tener pérdidas de agua toda la vida. Entonces me acerque personalmente a hablar con Miranda y le pregunte si se podía hacer de otro modo”.

Consultado cómo esta solventada la obra mencionó que “nosotros teníamos la cooperadora de la escuela y en cuanto a la obra dijeron que la empresa no iba más y ahí salió a licitación y quedo korvial. Esto era muy diferente porque Korvial es de Azul y nosotros armamos un equipo de trabajo. Esto tenía la ventaja de poder hablar todos los días y facilitó mucho. Se recomenzó la obra pero ayudaron dos cosas porque se armó una comisión intersectorial que nos reuníamos todas las semanas para ver el avance de la obra”. O sea explicó que “nos autoconvocamos: la cooperadora de la escuela, gente de la municipalidad, del Consejo Escolar, de la empresa Korvial, Inspección y Educación y así que faltaba un empujoncito final que se lo dio el intendente José Inza. La municipalidad puso 1.400.000 pesos, faltaba de provincia 700.000 que fue lo que la municipalidad recuperó y la otra mitad fue el aporte de la municipalidad a la obra. Y así se llegó a la concreción de la obra”.

En segundo término sostuvo que “en esto la escuela es emblemática y en resumen es lo que le pasa a toda la sociedad: hay cosas muy positivas comenzando con la belleza del edificio y después el esfuerzo de mucha gente porque no es fácil trabajar en equipo pero siempre si cada uno aporta lo suyo se puede lograr”.

Posteriormente continuó “pero al final terminamos como amigos, con un grupo hermoso de trabajo. Otra cosa positiva es que a pesar de la adversidad hubo mucha gente comprometida con la educación porque la escuela estuvo funcionando 8 años afuera de su casa y se consolidó, nadie se achicó; así que todo se logró con el aporte de todos. Lo negativo es ver como por una desgracia así que puede pasar de hecho pasó, destruyó todo y afectó a los chicos, y dentro de la burocracia que tiene el Estado y la corrupción que se vive, también afecta a los chicos. Se vieron ejemplos clarísimos de corrupción, yo aprendí muchísimo mirando desde afuera de cómo funciona esto de la obra pública, y es tristísimo porque les afecta a los alumnos y creo que fue un emblema de cosas positivas y negativas a yo lo recuerdo como una de las experiencias mas lindas de mi paso por Azul. Fue un gran equipo de trabajo promoviendo algo para el bien de la comunidad”.

Para terminar, con la humildad que lo caracteriza negó haber sido el promotor del seguimiento de la obra. Aunque admitió que “sí hice gestiones entre varios y cuando iba a La Plata me recibieron muy bien, tuve una participación pero no fui yo solo. Muchos participaron en esto y fue el único modo de concretar un proyecto”.

 

 

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