FANAZUL

La falacia de los “ñoquis” y los sueldos “ejecutivos”

Por Aníbal Daniel Puga De la Redacción – de EL TIEMPO
Penosos, dolorosos, angustiantes, desconsoladores, lacerantes, amargos, tristes, lamentables y hasta trágicos, si se quiere, son adjetivos calificativos que están corriendo estos días de boca en boca (demasiadas) entre los azuleños, y también las redes sociales, en relación a la desesperante situación (y maliciosa desde lo humano), que están atravesando más de 220 operarios y sus familias, luego de que el Gobierno Nacional, a través de la Dirección de Fabricaciones Militares, decidiera cerrar el pasado 28 de diciembre de 2017 la Fábrica de Pólvoras y Explosivos de Azul –Fanazul-, hecho que los dejara en la “calle” y desprotegidos socialmente de un día para otro. “En solamente un mes pasamos de ser asalariados a ser indigentes, ni siquiera pobres porque ni sueldo tenemos”, dijo sobre esto el delegado de los trabajadores fabriqueros Juan Cacace.
A esos más de 220 trabajadores, mientras siguen adelante su plan de lucha para la reapertura de la fábrica, tras tener que soportar el angustioso e injusto momento de ver como décadas y lustros de labor parecieran fueron ignoradas por quienes tomaron la decisión de clausurar la tranquera de entrada del establecimiento sobre la ruta 80, ya deben sumarle deber enfrentar los compromisos que la vida cotidiana les impone, pues como cualquier “hijo de cristiano” pagan alquileres y créditos muchos de ellos, impuestos, servicios, alimentos, vestimentas, zapatos, cable, etc. Y además, siguen teniendo la obligación de no privar del derecho a la educación y la salud a sus hijos. Una carga difícil de soportar de por si, y más aun si el futuro que se les presenta no viene con los mejores augurios en cuanto a recuperar su fuente laboral original, para la cual se especializaron por años a riesgo de sus propias vidas.
A quienes hablan “porque el aire es gratis”, parece les da igual para una persona de un día para otro manejar explosivos que una cuchilla para despostar un novillo o degollar un pollo. Y cuando este razonamiento se extiende a esferas con poder de decisión, no resulta en absoluto plausible, sino más bien calamitoso intelectualmente.
“Sobre llovido mojado”, se podría decir sobre los maliciosos comentarios echados a rodar ¿inocentemente o políticamente alineados con ampliar la grieta?, quien sabrá, pues los fabriqueros no solamente soportan el despido sino situaciones falaces.
“Son todos de La Cámpora (agrupación política kirchnerista), está bien que los echen”, “hace años que se rascan y cobran sueldos astronómicos que pagamos todos”, o “ganan sueldos de gerentes de empresa, 60 mil pesos y más”, son algunos de los espeluznantes y deleznables argumentos sin sentido que esgrimen quienes vienen hablando porque el aire es gratis.
Pretender justificar el cierre de FANAZUL porque hayan ingresado a trabajar allí integrantes de una agrupación política determinada (en el último lustro), es también avalar el cierre de cualquier municipio, Anses, Pami y tantos otros nichos políticos en donde el funcionario de turno “coloca” a su compañero, correligionario o globo amarillo. Sostener que se ignora esto es de hipócritas, tanto como avalar no saber que en la actividad privada se utilizan los mismos “medios de selección” (recomendados, amigos, parientes y puestos hereditarios, los más comunes). Si está bien o no es otro tema. Si cumplen con el trabajo que se les asigna, ¿porque negarles el derecho al trabajo?, ¿y si es capaz un militante político, amigo o pariente, porque negarles la posibilidad?
Además, que alguien explique donde está la diferencia entre un militante kirchnerista, un alfonsinista de Franja Morada o un “templario” del cambio. La distinta posición política, no es argumento válido para negarle el trabajo a nadie.
Estamos todos de acuerdo (¿estamos o fingimos estarlo?) en que sería mejor lograr un trabajo por capacidad reconocida, títulos habilitantes o concursos previos. Sería rozar una perfección a la que nadie podría oponerse. ¡Aleluya por la noticia!
Pero cuando el país esté listo para eso, sin caer en opiniones cínicas y/o anónimas, me avisan. En el mientras tanto, ¿qué tal obligarnos todos a una sincera autocrítica por ser tan poco solidarios ante situaciones como la de FANAZUL, por ejemplo?, y especialmente a aquellos que no contemplan que un día les puede pasar a ellos y mucho les dolería escuchar tantas mentiras.
En cuanto al “fangote de guita” que cobra –o cobraba- un operario de FANAZUL, lejos, lejísimo está de ganar lo que se dice que gana. “¿Dónde hay un sueldo de esos? Lo agarro y me voy ya de FANAZUL”, dijo con un dejo de amarga sonrisa un fabriquero. Lo más cierto es que en realidad quienes critican el salario de un fabriquero, igualan hacia abajo en vez de procurar luchar ellos mismos por un sueldo mejor.
De todos modos, levantarse a la madrugada para llegar a un trabajo luego de transitar 35 kilómetros nocturnos de ruta, en el que les espera la manipulación de explosivos, bien merece un sueldo acorde. Porque quizás los más jóvenes (imperdonable en los de 30/35 para arriba) no sepan o no hayan escuchado que en FANAZUL son más de 20 los azuleños que dejaron su vida en busca de darle sustento a una familia.
En referencia a que los fabriqueros “son ñoquis”, releamos lo que declara en EL TIEMPO el pasado jueves 25 el ex intendente y ex diputado nacional Omar Duclós sobre esto: “Sabemos que dejaron (el Gobierno Nacional) de invertir, que máquina que se rompía no se arreglaba y obviaron en algún momento la provisión de materia prima. Ese fundamento lo usan ahora para hablar de una baja de productividad y de ineficiencia de la planta”. Más claro que el agua. El Gobierno vació FANAZUL, los troll se encargaron de estigmatizar a los trabajadores y muchos azuleños flojos de solidaridad y con ausencia total de reflexión y análisis propio, compraron.
¿Y si cuando nos referimos a la situación de los trabajadores de FANAZUL –que mañana puede ser la de cualquiera de nosotros- unánimemente cambiamos los adjetivos calificativos y para graficar lo que sucede decimos que los fabriqueros están atravesando un momento exasperante, aflictivo, agobiante, irritante, lamentable, insoportable, inaguantable o indignante?
Tal vez entonces seamos sinceramente azuleños solidarios.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *