La Fe Cristiana genera compromiso político

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Escribe:MiguelEsteban Hesayne.

Obispo Emérito de Viedma.

www.cristifero.com.ar

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Jesús en su misión de salvador de la humanidad recorrió todos los rincones de su tierra natal palestina; como hombre histórico, era limitado como todo ser humano. Entonces pensando y proyectando salvar a la humanidad, no dejó rincón de su país, en la medida de sus posibilidades, para enseñar el camino de la verdad, de la verdadera vida a sus conciudadanos.

Resucitado, envía a sus discípulos a seguir anunciando lo que hoy llamamos su evangelio, sus enseñanzas. Pero advierte, y lo hace en forma explícita, que el Evangelio ha de ser anunciado a toda la creación (Mc.16, 15). Por lo tanto, en todas las dimensiones del género humano. La dimensión política es la dimensión fundamental. A tal punto que el gran filósofo Aristóteles ha definido al hombre como el animal político.

Para nosotros los cristianos, el Papa Pío XI en un discurso el 18 de diciembre de 1927, a la Federación Universitaria Católica Italiana –FUCI-, afirmó rotundamente que la actividad política es un supremo acto de caridad cristiana. Con esta afirmación queda superado la mentalidad aun vigente, que la política es sucia. La política es un acto eminentemente humano y humanizante, en el mismo proyecto de Dios Creador. Jesús fue enviado por el Padre Dios para salvar a todos los hombres y a todo el hombre (Concilio Vaticano II); es decir, todas las dimensiones del ser humano y de la sociedad humana.

Por eso, el compromiso cristiano, diríamos que comienza por el compromiso político. Esta es la razón por la cual la Iglesia viene insistiendo en su Magisterio, que no se llega a ser ciudadano del cielo, si no se es un buen ciudadano en esta tierra. Y por lógica natural podemos afirmar que Jesucristo con su muerte y resurrección salva al hombre salvando también a la política.

Entonces, antes de desarrollar lo que anuncié en la homilía anterior en qué consistiría una política humana y humanizante, se ha de desterrar el prejuicio que todavía subsiste, que la actividad política queda en manos de quienes quieran hacer carrera política, o afán de poder, o de lograr intereses personales. Y en no pocos aun, queda como una actividad y compromiso correspondiente a elección de orden secundario.

Si le damos el valor que menciona el Papa Pío XI y el profuso Magisterio de la Iglesia como iremos viendo, llegamos a la conclusión que para un cristiano el compromiso político es también supremo, y no es aleatorio.

Es que la política no es simplemente una dialéctica verbal para llevar adelante una opinión partidista o ideológica, o lo que es peor, legislar motivados por intereses personales o de sectores de una sociedad determinada.

La política marca el rumbo de una Nación. Es el timón de la historia humana que va marcando y sellando épocas históricas.

Nuestros conciudadanos congresistas que legislaron nuestra Constitución, pensando en una Patria grande y soberana, gloriosa y madre de determinados habitantes de esta tierra, quisieron fundarla en Dios Creador, considerándolo fuente de toda razón y justicia. Hicieron política para el bien supremo de los habitantes de este país, sin tener en cuenta sus propios intereses personales o sectoriales.

El cristiano junto a todo hombre y mujer de buena voluntad, asume su deber ciudadano como supremo deber humano, con la conciencia de que su voto, a través de los años, es un golpe de timón para el bien de la Patria o para el mal de la Patria.

El cristiano como iremos desarrollando, considera el compromiso cristiano, un compromiso sagrado.

 

 

 

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