La grandeza de Azul depende solamente de los azuleños

Han pasado generaciones y a los azuleños nos gusta hablar del pasado más que del futuro como ciudad. Y ese pensamiento nos hace remontar a recordar cuando se construyó el Teatro Español, la Catedral, el Gran Hotel Azul, el Cine Teatro San Martín, entre otros, cuando Azul tenia dirigentes como Agustín Carus, Juan Prat, Palmiro Bartolomé Bogliano que se hacían sentir a nivel provincial y nacional, generando actividades para su pago chico. Cuando se fundió el Banco Comercial del Azul, un grupo de vecinos fundó el Nuevo Banco de Azul. Y así se puede mencionar muchas actitudes y realizaciones generadas por vecinos.

Después vino un período donde los azuleños, algunos diputados nacionales y provinciales, carecieron de peso político y nuestros padres y abuelos se alejaron para siempre, y las nuevas generaciones generalmente pensaban en que iba a venir todo del Estado. Cosa que no sucedió. Y esta ciudad, centro administrativo provincial, se mantuvo en su cantidad de habitantes, y las ciudades vecinas aumentaron considerablemente. Es así que las reparticiones públicas fueron trasladándose a otras localidades.

Estamos en el año 2016, y los azuleños nos tenemos que dejar de mirar el pasado y presente para proyectar el futuro de la ciudad que queremos. Y si los azuleños no nos ponemos a trabajar en esos objetivos futuros nadie va a venir por nosotros. La grandeza, decadencia y sumisión de esta ciudad depende exclusivamente de sus habitantes, por más que tenga funcionarios influyentes e importantes a nivel nacional y provincial. Porque éstos, salvo honrosas excepciones, nunca hicieron nada, salvo cuidar su quintita.

Con ese objetivo un grupo inversor de capitales locales decidió comenzar a plasmar hechos concretos que apuntan a inscribirse en ese “despertar” que desde hace años se reclama. Es de esperar que desde la Intendencia Municipal, el Concejo Deliberante y vecinos no pongan palos en las ruedas.

Se trata de la construcción de un centro comercial con multiplicidad de rubros para ofrecer  todo lo que el azuleño y el turista requieren y en una zona que está en franca expansión. Ubicada en uno de los principales ingresos a la ciudad por la Ruta provincial nº 51, en terrenos que fueron adquiridos al gremio SMATA.

Como grupo inversor, sus integrantes dicen que se puede sin que se requiera de ningún tipo  de ayuda financiera del Estado en cualquiera de sus estamentos. Para eso es necesario innovar, ser creativos, tomar riesgos, y tener una suficiente energía para contagiar a los demás.

En el emprendimiento comercial existirá supermercado, lavadero, tintorería, área de gastronomía, ferretería, farmacia, estación de servicio, sala de cine, hotel cuatro estrellas, centro de convenciones, oficinas y centro médico. Son 7.500 metros cuadrados y más de 6.000 metros cuadrados de estacionamiento. Esto implica muchos puestos de trabajos  directos e indirectos.

Si bien el proyecto es grande, no es el fin último del grupo económico. Van por más porque piensan que en diez años van a dar vuelta este pueblo. No ellos solos sino con otros que se sumen y que interpreten lo que se busca.

Azul tiene que recuperar el impulso y el brillo que supo tener. Los azuleños deben levantarse con el mismo impulso que tuvieron nuestros mayores, que es la gente que hizo grande a la ciudad. Este emprendimiento debería ser el comienzo de volver a la mentalidad de nuestros mayores: hacer grande Azul.

 

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