ENTREVISTA

“La historia argentina está floja de papeles”

 

Así lo expresó -en diálogo con EL TIEMPO- el escritor Christian Rath, quien visitó la ciudad con el objetivo de presentar el libro “La revolución clausurada”. Esta actividad fue organizada por la agrupación estudiantil “Todo un palo” y tuvo como escenario instalaciones del Instituto Superior de  Formación Docente y Técnica Nº 156 “Palmiro Bogliano”.

 

El escritor Christian Rath estuvo en Azul con el objetivo de presentar el libro “La revolución clausurada” y también  mantuvo una extensa charla con EL TIEMPO. NACHO CORREA
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El escritor Christian Rath estuvo en Azul con el objetivo de presentar el libro “La revolución clausurada” y también mantuvo una extensa charla con EL TIEMPO. NACHO CORREA

El escritor Christian Rath estuvo en Azul con el objetivo de presentar el libro “La revolución clausurada”, actividad que tuvo como escenario instalaciones del Instituto Superior de  Formación Docente y Técnica Nº 156 “Palmiro Bogliano”.

Antes de iniciada la actividad, quien también fuera delegado de SMATA Córdoba en el período del “Cordobazo”, mantuvo una extensa charla con EL TIEMPO.

El procerato de la Nación

En el comienzo del diálogo Rath  habló sobre el trabajo que presentó en esta ciudad, el cual propone “deconstruir y reflexionar sobre los personajes e intereses que han teñido la historiografía argentina”.

“Un texto de María Sáenz Quesada -actual titular de la Academia Nacional de la Historia-  publicado en La Nación, cuenta como se armó el procerato en el país. Cualquiera puede pensar que los próceres decantan por la tradición oral que fue contando sus hazañas. No, no es así. La elaboración de un procerato es una tarea de Estado”, dijo el escritor, quien paso seguido agregó que “en 1900 hubo una profunda discusión sobre quiénes tenían que ser los próceres de esta Nación. Finalmente se acordó que el procerato argentino tiene que estar encabezado por San Martín, Belgrano, Moreno y Lavalle, pero que en el mismo no debía estar José Gervasio de Artigas”.

En un segundo punto, Rath  manifestó que “a cualquier estudiante se le dice que el Congreso de Tucumán fue un congreso de unión nacional, por la  tan ansiada independencia y de autonomía de la Nación. En realidad no fue así”.

“Si uno recorre el Litoral y la Mesopotamia y le pregunta a un lugareño: ¿Ustedes participaron del Congreso de Tucumán?…nos va a responder que no. Nos van a decir que eran parte del sistema de los Pueblos Libres, donde estaban Santa Fe, la Banda Oriental, Paraguay, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Córdoba; más de la mitad de las Provincias Unidas. Y claro que quisieron participar, pero el Directorio mandó a sus enviados y les propuso que segregaran a la Banda Oriental, la dejaran en manos de Artigas, y que el resto fuera a Tucumán”, señaló el escritor, quien luego mencionó que “Artigas les dijo que las Provincias Unidas son de unidad indisoluble y el congreso nos debe abarcar a todos”, añadió.

“La palabra ‘diputrucho’ se inventó tarde”

En la continuidad de su alocución, Rath indicó que “la palabra ‘diputrucho’ se inventó tarde. En aquel momento por el Alto Perú no vinieron Juana Azurduy ni Warnes…vinieron los emigrados políticos armados por los terratenientes del período y por el Directorio. Las únicas representaciones más o menos genuinas eran las de Cuyo y la de Salta”.

“Estas provincias (por las que no participaron del Congreso de Tucumán) habían planteado que la capital no debía ser Buenos Aires, que no tenía que haber aduanas interiores favoreciendo a la porteña, que tenía que haber otros puertos y no sólo el de Buenos Aires. Y hay episodios de la historia uruguaya que nos han sido sacados del escenario, porque era la manera de amputar la guerra social”,  aclaró Rath y también refirió que “el Congreso declaró la independencia respecto a España. Eso generó un debate. El 7 de julio tropas portuguesas avanzaron por la Banda Oriental para aplastar a Artigas con la anuencia del Congreso de Tucumán, en  conciliábulos secretos”, planteó el autor.

“Un proceso de transformación social que fue truncado”

Asimismo, Rath subrayó que “esto se oculta, porque sino se abriría un debate entre los estudiantes, los trabajadores, los jóvenes, en torno a que hubo un proceso de transformación social que fue concientemente truncado. Y surgirían las preguntas: ¿Y la transformación que iniciaron aquellos en qué punto quedó? ¿Qué nos dañó? ¿Qué tenemos que hacer hoy?”.

“Pero hoy no tenemos que utilizar los métodos de Artigas. Actualmente hay que plantearse el problema de cómo se opera ante la transformación agraria que han  creado los fondos de inversión, el monocultivo sojero, la liquidación de la agricultura diversificada. Y en un momento se va a llegar a la conclusión de que hay que nacionalizar la tierra y entregar el arrendamiento a miles de cooperativas que trabajen de forma fraternal, solidaria y asistidas por una industria existente”, acotó el también militante del Partido Obrero.

De igual forma el escritor consideró  que “a 200 años de la Declaración de Independencia el silencio es total. No pueden decir nada porque vienen, por ejemplo, de firmar el Pacto Buitre. Es una clase social que no puede presentar un balance halagüeño. Tiene que dejar que la cosa pase, que nadie se dé cuenta. La historia argentina está floja de papeles, y hubo un proceso revolucionario, que fue clausurado”.

 

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