ABRAZA “LA CAUSA” ARGENTINA DESDE LOS CUATRO AÑOS

La historia de Lautaro, un “malvinense” de 8 años

Dueño de una postura y mirada penetrantes, Lautaro Blas presenció así el acto que ayer se realizó al pie del monumento que recuerda a los héroes de la guerra de Malvinas. FACEBOOK JORGE MENCHACA


Por Augusto Meyer
ameyer@diarioeltiempo.com.ar
Ayer su mamá, Lorena, le contó a EL TIEMPO de dónde viene ese apego que el nene tiene por lo sucedido hace 36 años. “Se emociona cuando escucha la marcha de Malvinas; su carpeta está forrada con una imagen de las islas y tiene cuadros de Malvinas; tiene pantalón, remera, gorra, boina y chaleco. A los 12 años se quiere ir al Liceo Militar ‘para recuperar las islas’”, expresó la mujer. 
Lautaro Blas cumplirá 9 años en el mes de agosto. Este nene lleva más de la mitad de su corta vida ocupada en “devorarse” todo en cuanto llegue a su dominio que tenga que ver con la guerra de Malvinas, de la cual ayer se cumplieron 36 años. Su presencia a la hora 0 de la víspera, junto con el ex combatiente Gabriel Luna cantando el Himno Nacional y ayer, por delante de los fabriqueros de Fanazul, no pasó desapercibida. Al menos para quien suscribe. Había algo especial detrás de esa postura y de esa mirada. Un par de llamados bastaron para sacarnos las dudas. Este chico había dejado de participar de un encuentro en la escuelita de fútbol a la que concurre para poder estar en el homenaje que se le rindió a los caídos y ex combatientes que regresaron al continente con vida de aquella gesta bélica, al pie del monumento situado en la Plazoleta Alsina.
Una comunicación telefónica con Lorena, la mamá del nene, permitió echar luz a una cuestión que, a priori, se presentaba como extraña, por no decir insólita.
La charla mantenida no hizo más que corroborar esa conjetura. Lautaro no tiene familiares ni allegados que hayan tenido participación en la guerra del Atlántico Sur. Ni siquiera hay militares en su círculo íntimo. Sin embargo, el abrazo a la causa Malvinas del chico no tiene grises ni pausas.
“A los 4 años y medio, en casa, escuchó por primera vez a hablar sobre Malvinas a mi esposo y a mí. Empezó a informarse, a preguntar qué había pasado, a querer mirar videos. Fue muy fuerte para nosotros porque que, a esa edad, que quisiera mirar videos de la guerra, no era lindo. Mi marido algo le mostró, pero no mucho, porque era muy chiquito”, expresó Lorena a este matutino.
Lautaro se empapó tanto de información sobre la guerra que, meses más tarde, pasó a ser el principal “asesor” de uno de sus hermanos –mayor que él- en la elaboración de una tarea escolar referida a Malvinas.
Lorena confió que el “fanatismo” –por llamarlo de alguna manera- no sabe de límites para “Lauti”. “Va seguido al Centro de Veteranos de Guerra; a los ex combatientes los acompaña a los actos y los aplaude de pie; mira videos; quería que le leyéramos libros y ahora, que sabe leer, lo hace él mismo. Se molesta cuando alguien habla mal de los ex combatientes. Se ‘pone’ en el lugar de ellos: ‘sintieron frío’, ‘sintieron hambre’, dice”, indicó.
El paso de los años hizo que los papás del nene confirmaran que la cercanía de Lautaro con la causa Malvinas no era algo eventual. El pibe “cambió” los “dibus” de superhéroes por todo cuanto tuviera que ver con lo sucedido en el año 1982.
“Cuando hicieron ‘Los Relatos de Guerra’ en el Teatro Español estuvo una hora y media sentadito. Le encanta escuchar e ir al Centro de Veteranos y que le cuenten cosas; siempre dice que quiere ser militar para recuperar las islas”, expresó Lorena.
Reacciones lógicas ante un caso peculiar
Después de las penosas situaciones que los ex combatientes vivieron en las islas, suena descabellado pensar que uno de ellos pueda tener “escalofríos” por saber de la historia de Lautaro y su sentir “malvinense”. “Los ex combatientes es como que están acostumbrados pero al principio, a ellos, le daba escalofríos. No podían creer que, a su edad, se interese tanto en algo así sin tener familiares vinculados con la causa Malvinas ni con la parte militar. ‘Las islas son nuestras mamá; ellos nos las robaron’, me dice”, refiere la mamá de Lautaro, y agrega: “Se emociona mucho cuando escucha la marcha de Malvinas. Su carpeta está forrada con una imagen de las islas; tiene cuadros de Malvinas; tiene pantalón, remera, gorra, boina, chaleco, todo…y ahora me dijo que a los 12 años se quiere ir al Liceo Militar; para nosotros sería un golpe fuerte pero, si es lo que a él le gusta, yo no me voy a oponer”.
Reveló que –como era de esperar teniendo en cuenta la edad del protagonista-, Lautaro es visto cual “bicho raro” en el colegio. “Sus compañeritos lo miran como diciendo ‘este loco de qué habla…’. Ve una persona vestida de militar y se paraliza, es como que le inspira un respeto inusual. Para él la bandera se lava con la lluvia y se seca al sol y, cuando se guarda, debe quedar con el sol arriba. En la escuela nadie me cree, pero resulta que él mismo lo cuenta. Me dijeron que lo hablara con la psicóloga y ella me dijo ‘es lo que él piensa y, por más que vaya a una psiquiatra, eso nadie lo va a cambiar’”, precisó.
El apuro por llegar
La ansiedad invadía a Lautaro Blas el domingo por la noche. No era por mirar ninguna serie o partido de fútbol por televisión. Por las redes sociales se anunció que los ex combatientes invitaban a entonar el Himno al pie del monumento a los héroes de la guerra. “Anoche (por el domingo) empezó a decirme a las 10 que se hacía tarde y, a las 11.20, ya estábamos ahí. Y hoy (por ayer) cambió el encuentro de fútbol (concurre a Azul Athletic) por el acto”, manifestó Lorena, quien mencionó una materia pendiente que tiene su hijo. “El 16 de diciembre, para el aniversario de Azul, Juan (Pedro Schroh), presidente del Centro de Veteranos, lo había invitado a desfilar. Tocó día de lluvia y no se hizo el desfile; él espera una nueva oportunidad…”, dijo.
 

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