SE REALIZÓ LA MISIÓN EUCARÍSTICA JUVENIL EN BARRIOS DE AZUL

“La idea es crecer en la fe y como personas”

Además de misionar, junto con los jóvenes que llegaron de diferentes ciudades realizaron una representación de bodas mexicanas y comieron tacos.El grupo de Azul que misionó en Villa Piazza Norte y algunas zonas de Centro y Sur.
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Además de misionar, junto con los jóvenes que llegaron de diferentes ciudades realizaron una representación de bodas mexicanas y comieron tacos.

La Madre Covadonga con diferentes grupos de ciudades cercanas realizaron una importante misión en los Barrios Villa Piazza Norte y algunas zonas de Centro y Sur. La religiosa junto con la aspirante a auxiliar parroquial, Agustina Natiello; ofrecieron detalles de esta propuesta e invitaron a la comunidad a sumarse a la procesión hoy en la Capilla de Santa Rosa y San Lorenzo (Ex Carmelitas Descalzas) a las 10 de la mañana.

Hace cuatro años que los grupos misioneros de la Diócesis de Azul realizan importantes misiones. En Azul quien está a cargo es la Madre Covadonga que participa con su grupo de jóvenes en distintos lugares de la Provincia de Buenos Aires. Aunque el pasado viernes se hizo en esta ciudad, más precisamente en los Barrios Villa Piazza Norte y zonas de Centro y Sur.

Aunque durante el resto del año desarrollan más misiones pero no en un número importante de personas.

En tanto para esta ocasión, hoy terminarán a las 10 en la capilla de Santa Rosa y San Lorenzo (ex Carmelitas Descalzas). A las 10 se oficiará la misa oficiada por el párroco Francisco “Pancho” Vallejo y posteriormente se realizará la procesión con la Virgen de Luján. Llevarán mate, guitarras con gauchos recorriendo los barrios por donde misionaron.

“Llevamos a Jesús pero también les llevamos una palabra de aliento”

Para conocer más detalles EL TIEMPO dialogó con Covadonga y la aspirante a auxiliar parroquial Agustina Natiello, quienes contaron de qué se trató esta propuesta que tuvo un doble objetivo: llevar la palabra de Dios a las familias y que los misioneros se nutran de fe.

De esta manera Natiello sostuvo que “somos un grupo de la Diócesis de Azul que nos reunimos dos veces al año para hacer esto que se llama Misión Eucarística Juvenil.

Entonces fijamos dos fines de semana en el año, para hacer dos misiones grandes. Nosotros trabajamos igual en muchas cosas durante todo el año. Esta vez tocó en Azul así que vino gente de afuera. Nos reunimos 120 jóvenes, el viernes, el sábado y hoy domingo. Se acercaron desde Rauch, Sierras Bayas, Tandil, Olavarría (dos grupos), San Francisco, Azul y Benito Juárez”.

Por su parte, la Madre Covadonga sostuvo que “nosotros pertenecemos a un grupo de misioneros que recorremos los ´pueblos` más cercanos como Olavarría, Tandil, Sierras Bayas y Rauch yendo a barriadas. Somos un grupo de 120 jóvenes desde 6 hasta 30 años porque hay coordinadores, pero la idea es crecer en la fe y crecer como personas, ayudar a las barriadas más marginales y hacer actos de caridad donde vamos”.

Consultada Covadonga en cómo fue la dinámica de esta misión, en particular, mencionó que “nos instalamos en casas de familias en el barrio, dormimos dos o tres misioneros en la casa de alguna familia acogedora y ese es el lugar de misión. Primero llevamos a Jesús, la escucha que es muy importante y después recorremos la barriada. Hacemos dos cosas. Primero ver si nos admiten que les hablemos de Jesús porque hay familias que son de otras religiones y hay familias que directamente no creen pero que tienen muchas ganas de charlar, hay mucha gente grande que está sola y tiene necesidad de presencia”.

O sea que “llevamos a Jesús pero también les llevamos una palabra de aliento y vemos las necesidades de la casa ya sea un techo en mal estado, falta de alimentos, o si están carenciados de algo más, tomamos nota y queda el registro de las necesidades en la capilla o parroquia a la que pertenece esa barriada con lo cual hacemos una labor social del conocimiento de la zona y con tanta gente abarcamos bastante”.

Recordó que “el viernes recorrimos la zona de Villa Piazza Norte y un poquito de Sur y Centro. Nosotros si bien llevamos hace cuatro años haciendo este tipo de misiones, ésta fue la octava y de este año es la primera. Años anteriores estuvimos en Olavarría, Rauch, Sierras Bayas, Tandil dos veces en Azul San Francisco, en la Parroquia de Lourdes y ahora, como mencioné anteriormente, hicimos Villa Piazza y como estamos ubicado en ese espacio que está en esa zona los chicos pueden comer y los coordinadores pueden dormir allá. Todos los días tuvimos la adoración del Santísimo, con lo cual invitamos a todos los que quieran ir porque estará expuesto de día y de noche, hoy domingo también”.

Hizo un relato cronológico señalando que “arrancamos el viernes con un recorrido por nuestra casa con el recorrido de la Vírgen, estuvimos disfrazados de época y a la noche hicimos las bodas mexicanas y comimos tacos”.

Por su parte, Agustina opinó que “a la vez que nosotros hacemos un trabajo para afuera, lo hacemos para dentro, es decir de formación, de oración y demás”.

“Porque algo muy lindo que se da en la misión durante el día es que los misioneros nos vamos turnando. Hay otros grupos que están rezando por los que están afuera y viceversa, es un trabajo para con la gente y para nosotros también”, insistió Natiello.

Florencia Medina, integrante del grupo, apuntó que “nosotros, de esta manera, conocemos mucha gente, ya queda el vínculo y cuando salimos lo hacemos mezclados, es decir de distintas ciudades para que nos conozcamos”.

“Por lo general las misiones han sido exitosas”

En segundo lugar, la Madre Covadonga se refirió al éxito de las misiones diciendo que “lo primero que conseguimos es que los jóvenes que están misionando que son de barriadas distintas porque son jóvenes de barrios de bajos recursos realicen una tarea diferente. Con lo cual los sacamos de muchas malas influencias y les damos una posibilidad de una vida sana y entregada a los demás y eso es muy positivo. Además otro de los objetivos es que estos chicos luchen por algo lindo, hagan cosas por los demás y ya queda una amistad muy grande con la familia que nos acoge”.

Ejemplificó que “llevamos cuatro años trabajando y seguimos en contacto. Además llevamos, además de la palabra, frazadas o alimentos o lana para hacer frazadas y hemos arreglado techos de casa y vamos a empezar un emprendimiento con las mujeres de la Unidad Nro. 52 para que hagan rosarios y así, que tengan una salida laboral”.

Posteriormente destacó que “en general las mayores necesidades es la escucha por ejemplo la gente grande tiene necesidades de que las escuchen y luego hay necesidades de frazadas, colchones, comidas y las casas están en muy malas condiciones. Las familias viven en espacios muy chiquitos y ahí vemos qué puede hacer la parroquia para resolver eso. Por lo general las misiones han sido exitosas. Aunque siempre estamos corriendo algunos riesgos porque trabajamos con menores, pero hay muchos coordinadores”.

Para terminar, anticipó que “la siguiente misión será en octubre y noviembre y a la vez luego cada grupo misiona en otro lugar, a nosotros este año nos toca Saladillo”.

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