La inestabilidad climática

 

La inestabilidad climática propia de la época actual impacta en el organismo con ese conjunto de síntomas molestos y afecciones respiratorias. Pero no se trata de una alergia al cambio de clima.

Una alergia se da cuando el organismo reacciona a la exposición a un determinado alergeno. En esta época, los ácaros, los hongos aerógenos y el polen de arbustos o malezas forman parte de la polución tanto fuera como dentro de las casas y son responsables de algunas formas de alergias que se manifiestan con síntomas como rinitis, secreción nasal, lagrimeo, picazón en el paladar, estornudos y, en casos más graves, se puede llegar al asma bronquial.

La clave está en conocer y diagnosticar en forma temprana la alergia, porque existe medicación preventiva que puede atenuar los síntomas de las personas que son susceptibles de sufrir estos cuadros.

Las infecciones respiratorias son muchas; el resfrío suele ocupar el primer lugar. Sin embargo hay otras enfermedades comunes durante el otoño, casi todas relacionadas con un resfrío mal curado. Entre las patologías más comunes en esta época está el resfrío que es fácilmente reconocible cuando la nariz se pone a moquear o se tapona, estornudos frecuentes y dolor de garganta. Suele ir acompañado de fiebre moderada, pérdida de apetito y dolor de cabeza.

La sinusitis es hermana del resfrío y también más grave, ya que provoca fuertes dolores de cabeza o de dientes, e incluso de oídos. Todo depende de las partes inflamadas. Se tiene la sensación de sufrir una presión en el interior de la cara: fiebre y tos, secreciones amarillentas o verdosas por la nariz, son comunes.

La rinitis alérgica cuyos síntomas se parecen igualmente al resfriado: estornudos, nariz que moquea, salvo que va acompañada de picores de garganta, en la nariz y en los ojos. Estos picores son debido al contacto con un alergógeno y que es la causa principal de estos síntomas.

La gripe es la enfermedad que deja fuera de juego en el menor tiempo posible, contrariamente al resfriado presenta fiebre, escalofríos, cansancio repentino y dolores musculares. A estos síntomas pueden añadirse tos y dolores de cabeza.

Los niños y las personas mayores son los más vulnerables. En las personas de riesgo, con asma o problemas cardíacos el virus puede ser peligroso. La enfermedad conlleva a esas personas complicaciones considerable, concretamente una posibilidad de sobreinfección, pudiendo provocar una neumonía.

La tos seca o la irritativa se caracterizan por crisis de tos repetida, sin secreción y que causa dolor de garganta. Beber agua en abundancia permite fluidificar las secreciones. Los dos tipos de tos se curan de forma diferente y acompañan normalmente a los síntomas de resfrío o de la gripe.

Estas son las enfermedades más comunes en esta época del año. Por eso al comenzar los primeros fríos lo importante es cuidarse más que nunca y poder disfrutar de un invierno pleno.

Una serie de recomendaciones para implementar en los hogares también ayuda a prevenir las afecciones respiratorias, como ser la vacuna antigripal, el lavado de manos o el uso de alcohol en gel, cuando no se dispone de agua y jabón, son los más eficaces para evitar el contagio. También esta evitar el cambio brusco de temperatura en el cuerpo humano. Esta inestabilidad  de temperatura es una de las causas de contraer las enfermedades más comunes de la época.

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