SE FUNDÓ EN 2014

“La mitad de Azul no sabe que existe el Museo Criollo”

Lo destacaron los hermanos Pereyra, hijos de Beato como se llama esta casa cultural: “Beato Pereyra”, la cual está ubicada en el pasaje homónimo a la entidad y Belgrano Norte. Si bien se inauguró hace tres años, Julio y Juan Carlos – impulsores de este espacio- no han podido avanzar en cuánto a construcción, pero sí en visitas de diferentes establecimientos educativos. Es un rancho de adobe donde hay un sin fin de herramientas y armas desde 1800, en adelante, entre otros elementos, todos propios del gaucho.  

Julio y Juan Carlos Pereyra, los hijos de Beato (fallecido); dialogaron con EL TIEMPO y destacaron la poca importancia que reciben desde el Municipio.
NICOLÁS MURCIA
El Museo Criollo “Beato Pereyra” está ubicado en el pasaje homónimo y Belgrano Norte. Recibe muchísimas visitas semanales de alumnos de escuelas, más que nada del Nivel Primario.
FOTOS JOSÉ BERGER
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El Museo Criollo “Beato Pereyra” está ubicado en el pasaje homónimo y Belgrano Norte. Recibe muchísimas visitas semanales de alumnos de escuelas, más que nada del Nivel Primario. FOTOS JOSÉ BERGER

El Museo Criollo “Beato Pereyra” está ubicado en el pasaje homónimo y Belgrano Norte. Recibe numerosas visitas semanales de establecimientos educativos que se quedan impactados por la cantidad de elementos propios del gaucho. Abre sus puertas los jueves y viernes de 9 a 12 y los sábados de 9 a 12 y de 14 a 18 horas. Los impulsores de esta propuesta son los hermanos Julio Francisco y Juan Carlos Pereyra, quienes están muy conformes con la llegada de los alumnos aunque no consiguen su proyecto de ampliar el lugar y cubrirlo con tinglado.

EL TIEMPO dialogó con los hermanos, quienes también contaron qué actividades se vienen realizando desde que abrió sus puertas en diciembre del 2014 y destacaron la poca importancia que les da la Municipalidad.

“Es una lástima que nunca recibimos colaboración del Municipio”

En principio, Julio recordó cómo nació la idea de montar un museo del gaucho. “Se le ocurrió a mi hermano hacer una casa de adobe representado al barrio que estaba construido del mismo material. Entonces quisimos armar esta vivienda, al mismo tiempo representando al gaucho argentino que vivió en nuestras pampas y residió en este tipo de ranchos. Entonces, nos comprometimos con esa construcción y lo levantamos nosotros sólos”, comenzó diciendo Julio.

Sobre los elementos que están en el museo, Julio recordó que “se fue haciendo una cadena, o sea de boca en boca, la gente que tenía objetos que no le daba uso la fue donando, así que se pudo armar, en principio, con las herramientas con las que trabajaba el gaucho”.

Enumeró que “hay desde fraguas, desmalezadoras manuales, taladros, tijeras de tusar, de cortar los fardos, guadañas, palas, horquillas hasta armas del 1800. Hay herramientas rústicas cuya manipulación era complicadísima. También hay mates donados por la Escuela de Platería, un gaucho tamaño natural que lo rescatamos para el rancho a través de la comisión del Barrio Guemes que nos preguntó si lo podíamos tener porque se estaba destruyendo y lo reconstruimos nosotros. Aunque quisimos que el Municipio nos ayude a trasladarla y no obtuvimos respuesta”.

Consultados sobre las visitas que reciben los hermanos mencionaron que “son muchas pero porque nosotros hicimos una suerte de promoción con folletería. La casa abre sus puertas los jueves y viernes de 9 a 12; y los sábados de 9 a 12 y de 14 a 18 horas. Ahí los recibe Marisa que es la anfitriona y guía. Nos avisan por lo general que van a llevar agrupaciones de alumnos. El pasado martes recibimos dos años del Normal Nivel Primario”.

Acerca de cómo se sienten con la comunidad y si lograron sus objetivos, especificaron que “nosotros nos sentimos cómo los caciques del rancho (risas). La satisfacción más grande que tenemos es cuando leemos el libro de visitas que es donde la gente deja sus comentarios. Ha venido gente de Corrientes, Salta, Río Negro, Buenos Aires, Mar del Plata, La Plata, San Miguel y Capital. Además, llegaron comisiones de museos y hasta su propios dueños a vernos y conocernos”.

Julio destacó que “hay que tener en cuenta que los objetos que hay en el museo no están expuestos en otro lado. Pero es una lástima que si bien la casa haya sido declarado de Interés Municipal por el Honorable Concejo Deliberante, la mitad de Azul no sabe que existe. Y la otra mitad sí lo visita, muchos con la intención de donar elementos que podamos exhibir, que sean dignos para ver”.

Un objetivo no tan logrado aún y una celebración

En segundo término, hablaron sobre más proyectos que cuentan para con el museo.

Julio indicó que “queremos ampliarlo para atrás, cuatro metros más, porque nos está quedando chico. Además la idea es protegerlo a través de un tinglado porque con frecuencia hay que sacarle el techo ya que se está deteriorando por el agua, el calor y demás factores externos. No sé cómo pero lo vamos a hacer, vamos a comprar los elementos sacando un crédito, como sea, pero lo vamos a hacer. Nos vamos a meter hasta la cabeza con este proyecto pero lo vamos a hacer”.

En ese sentido Julio continuó “es una lástima que pese a que somos empleados municipales, nunca recibimos colaboración del Municipio. Aunque sí en plena construcción del rancho nos aportaron dos camionadas de tierra”.

Amplió ejemplificando que “estamos con la conexión de luz que también fue una promesa del Municipio. Es decir hasta ahora nos arreglamos tirando un alargue desde mi casa y eso que presentamos todos los papeles, los planos todo, ¿desde cuándo un rancho de barro tiene planos?. Porque ni ellos se encargaron de eso teniendo arquitectos e ingenieros”.

No obstante, puntualizaron que “el Ingeniero Carlos Montagna sí llevó un expediente con todo lo que hay que tener para tener la luz, se pasó a turismo y no hicieron nada. Después lo enviaron a Cultura y tampoco obtuvimos respuestas y de ahí Montagna lo elevó al Concejo Deliberante y hoy descansa en legales. Y eso que vamos cada tanto…”

Por otra parte Juan Carlos se refirió a los festejos que tienen pensado para el Día de la Tradición.

“Tenemos pensado hacer algo, ya que el Municipio le da mucha importancia al Festival Cervantino y lo nuestro queda relegado, no se si no se dan cuenta o qué que el museo también es importante. Así que el 10 de noviembre, por nuestra cuenta, vamos a proyectar películas de nuestra historia en forma gratuita. Así que invitamos a toda la comunidad a participar y además vamos a desarrollar actividades durante toda la jornada”, enfatizó.

“Nosotros esperábamos, ya que se hace la Fiesta del Gaucho en Azul que parece muy grande que se acuerden que el museo existe”, culminó.

EL DATO

Si la gente desea colaborar con este espacio cultural lo puede hacer dirigiéndose al museo (hay una caja donde se reciben donaciones), “pero sería bueno tener una campaña de socios que el municipio nos prometió promoverla. Si fuera que el Municipio hubiera cumplido todo lo que nos prometió, no sé la cantidad de plata que tendría el museo y lo que hubiéramos hecho”.

 

 

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