La muerte de un niño invita a la reflexión

 

En esta ciudad por un accidente doméstico un niño de tres años tuvo muerte cerebral. Sus padres cuando lo vieron con un respirador artificial en una cama del Hospital Materno Infantil “Argentina Diego”, tomaron conciencia de que estaban en presencia de un cuadro irreversible y decidieron donar sus órganos.

Vino gente del CUCAIBA y cumplieron su tarea. Lo único que saben es que los órganos extraídos sirvieron y fueron implantados a otros seres humanos. Esto sucede porque el CUCAIBA no informa adonde van, quién o quiénes son los receptores, como así también quién o quienes son los donantes.

El padre, su dolor por la pérdida de su hijo lo canalizó en una campaña para que la gente tome conciencia y done órganos. No puede soportar que cuando entra en Facebook ve la cantidad de chicos que necesitan de un donante y muchos de ellos fallecen porque no les llega el órgano que precisan a tiempo.

Por eso mandó imprimir remeras y carteles con la foto de su hijo con la leyenda de “Si yo pude. Vos también podés. Doná órganos”. Ese cartel, cuando estuvo en esta ciudad la Gobernadora de la provincia de Buenos Aires, gustosamente aceptó fotografiarse junto a él. Su rostro de madre lo dice todo.

También expresó publicamente que cuando va al Cementerio hay un cajón y adentro un montón de huesos y el muñequito de su hijo. ¿De qué hubieran servido los órganos dentro de ese cajón?. De nada. Para que se lo coman los gusanos.

El se sumió en un mundo que lo mantiene encabezando una lucha personal que no tiene límite: instar a que la gente done sus órganos. Para él la transformación que hizo del dolor en fuerza de voluntad para fomentar que la ciudadanía en general, y la azuleña en particular, tenga ese gesto de solidaridad que puede salvar vidas.

Su campaña que comenzó haciendo que todo el mundo se saque una foto con el cartel de su hijo, pretende que haya donantes, nada más. Existen personas, varias de ellas estudiantes secundarios, que se han sacado fotos con el cartel o con remeras. Eso pone de manifiesto que están comprometidos con esta campaña y colaborán.

Por eso sería necesario que se legisle disponiendo que desde el momento del nacimiento hasta la muerte una persona es donante, y que no sea necesario que se tenga la autorización previa de la familia y/o allegados.

Donar órganos es un acto de caridad, de amor, de solidaridad, de ayudar a quien lo necesite. Muchas veces sucede que una persona dispone donar sus órganos en el momento de su muerte, pero los familiares no piensan igual y no lo permiten y después creman el cuerpo. Y el deseo del que ha perdido la vida no fue cumplido. También está el caso de que por más voluntad que se tenga los profesionales disponen que no se puede. Todo eso ayuda a que la lista de espera se acreciente y siempre falten donantes.

La campaña que está realizando este padre a favor de la donación de órganos, si bien es producto de una transformación que sufrió por la pérdida de un hijo que le produjo un dolor eterno, a su vez es un acto de solidaridad y comprensión del dolor del otro.

Por ese motivo es de esperar que, como sucedió con los jóvenes estudiantes secundarios y muchas personas más, se tome conciencia en la sociedad de la importancia que tiene de donar órganos. Así seguramente se salvaran muchas vidas de personas que están en su capacidad máxima para servir a la comunidad.

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1 Comment

  1. Patricia carrizo

    septiembre 19, 2016 at 10:33 pm

    Excelente…todos tenemos q ser donante ,como yo….para q sirve ,si sabes q podes salvar vidas…..a pensar gente….

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