PERSPECTIVAS HÍDRICAS 2016/2017

La Niña” trae sequía en distintas zonas del país

Los efectos de “La Niña” incidirían sobre el este de Cuyo, y el oeste de la Región Pampeana, que se verían afectados por un intenso foco de sequía con epicentro en el sudeste de Córdoba, el extremo norte de la Pampa, el sudoeste de Santa Fe y el noroeste de Buenos Aires. Desde mediados del año pasado, frente a la desembocadura del Río de la Plata, viene produciéndose un encuentro entre la corriente fría de Malvinas y la corriente cálida del Brasil, que aún subsiste. Este fenómeno causa una gran persistencia de mal tiempo sobre el litoral atlántico entorpeciendo las labores agrícolas, y contribuyendo a la creciente de los grandes ríos en el tramo inferior de sus cursos.
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Desde mediados del año pasado, frente a la desembocadura del Río de la Plata, viene produciéndose un encuentro entre la corriente fría de Malvinas y la corriente cálida del Brasil, que aún subsiste. Este fenómeno causa una gran persistencia de mal tiempo sobre el litoral atlántico entorpeciendo las labores agrícolas, y contribuyendo a la creciente de los grandes ríos en el tramo inferior de sus cursos.

Una previsión estacional menciona “un intenso foco de sequía, que tendrá su epicentro sobre el sudeste de Córdoba”, entre otras regiones agrícolas.

 

La perspectiva hídrica 2016/2017 podría presentar complicaciones para la provincia de Córdoba, en caso de que el episodio “La Niña” incida en la región. Así, el este de Cuyo, y el oeste de la Región Pampeana se verán afectados por un intenso foco de sequía, que tendrá su epicentro sobre el sudeste de Córdoba, el extremo norte de la Pampa, el sudoeste de Santa Fe y el noroeste de Buenos Aires, donde podrían desarrollarse condiciones altamente limitantes para la agricultura y la ganadería.

Esta previsión está contenida en el informe estacional difundido el martes pasado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, confeccionado por el ingeniero agrónomo y especialista en agrometeorología Eduardo Sierra.

Panorama  

A comienzos de la temporada, muchos centros de previsión climática coincidieron en que la campaña 2016/2017 sería afectada por un intenso episodio de “La Niña”, pero el lento desarrollo del fenómeno hace dudar de que esa previsión se cumpla.

Debido a ello, muchas instituciones, entre las que se cuentan la Administración Nacional de la Atmósfera y el Océano (NOAA) de los Estados Unidos y el Bureau of Meteorology australiano (BOM), bajaron el nivel de su previsión a un estado entre una “Niña” débil o un “Neutral Frío”, que es la versión más aceptada en el momento de redactarse este informe.

Paralelamente, las amplias reservas de humedad edáfica dejadas por “El Niño” 2015/2016, y los extensos espejos de agua que subsisten sobre el litoral fluvial argentino, generan sistemas locales de precipitaciones capaces de mitigar en buena medida los efectos depresivos de “La Niña”.

Asimismo, el Atlántico subtropical muestra un movimiento antagónico entre la corriente marina cálida del Brasil, que aporta agua caliente desde el Ecuador hacia el sur, y la corriente marina fría de Malvinas, que aporta agua fría desde el Mar Glacial Antártico hacia el norte, produciendo perturbaciones que causan lluvias a las zonas cercanas al litoral marítimo.

No obstante, aunque con menor intensidad que la prevista inicialmente, “La Niña” irá afirmando gradualmente su presencia, haciéndose sentir progresivamente, afectando localmente a algunas regiones que se encuentran dentro de su foco de mayor influencia.

En caso de que “La Niña” continuara su desarrollo durante la campaña 2017/2018, sus efectos podrían llegar a sentirse en toda su intensidad, afectando seriamente a la producción de esa temporada.

Atlántico Sur   

Desde mediados del año pasado, frente a la desembocadura del Río de la Plata, viene produciéndose un encuentro entre la corriente fría de Malvinas y la corriente cálida del Brasil, que aún subsiste.

Este fenómeno viene produciendo una serie de perturbaciones que envían aire frío y húmedo hacia el continente, causando una gran persistencia de mal tiempo sobre el litoral atlántico entorpeciendo las labores agrícolas, y contribuyendo a la creciente de los grandes ríos en el tramo inferior de sus cursos.

Se espera que esta situación persista durante la mayor parte de la temporada 2016/2017 provocando lluvias sobre las áreas cercanas al litoral marítimo, mitigando considerablemente la acción negativa de “La Niña”.

 Estimaciones para el período  2016/2017   

Aunque el presente episodio de “La Niña” apunta a ser débil, el área cercana al Océano Pacífico, donde el efecto del fenómeno es positivo, recibirá precipitaciones muy superiores a lo normal, acompañadas por tormentas severas, con riesgo de granizo, aguaceros torrenciales y vientos. Este proceso abarcará la mayor parte del área agrícola chilena, el área agrícola boliviana, la Región Occidental del Paraguay, el NOA, el oeste de la Región del Chaco, el centro y el oeste de Cuyo y el extremo noroeste de la Región Pampeana.

Contrariamente, debido a su lejanía del Océano Pacífico, el norte y el centro área agrícola del Brasil, donde la influencia del fenómeno también es positiva, no observarán mayores perturbaciones, registrando precipitaciones cercanas a lo normal. Sólo la Región Nordeste experimentará registros significativamente por encima del promedio.

El sur del área agrícola brasileña, la Región Oriental del Paraguay, el centro y el este de la Región Pampeana, la Mesopotamia y la República Oriental del Uruguay, donde la acción de “La Niña” es negativa, recibirán la influencia positiva del Océano Atlántico, por lo que las precipitaciones alcanzarán valores desde levemente inferiores hasta levemente superiores a lo normal.

Contrariamente, el este de Cuyo, y el oeste de la Región Pampeana se verán afectados por un intenso foco de sequía, que tendrá su epicentro sobre el sudeste de Córdoba, el extremo norte de la Pampa, el sudoeste de Santa Fe y el noroeste de Buenos Aires, donde podrían desarrollarse condiciones altamente limitantes para la agricultura y la ganadería.

En la interpretación de esta perspectiva, será importante tener en cuenta que las precipitaciones serán espaciadas, alternándose cortas rachas de intensa actividad, con riesgo de tormentas severas, con largos lapsos secos y calurosos.

Primavera   

Durante la primavera irán afirmándose los rasgos descriptos en el apartado anterior.

La mayor parte del área agrícola chilena, el área agrícola boliviana, la Región Occidental del Paraguay, el NOA, el oeste de la Región del Chaco, el centro y el oeste de Cuyo y el extremo noroeste de la Región Pampeana, donde el accionar de “La Niña” es positivo, comenzarán a registrar precipitaciones superiores a lo normal, con alta probabilidad de tormentas severas, con riesgo de granizo, aguaceros torrenciales y vientos. Cabe señalar que sobre el centro y el norte del área agrícola chilena y sobre Cuyo, dichos valores serán de escaso volumen, como lo determina el clima regional, pero superarán los niveles normales.

Debido a la debilidad del presente episodio de “La Niña” y a su lejanía al Océano Pacífico, el norte y el centro del área agrícola del Brasil, donde la influencia del fenómeno es positiva, no observarán mayores perturbaciones, registrando precipitaciones cercanas a lo normal. Sólo la Región Nordeste experimentará registros significativamente por encima del promedio.

El sur del área agrícola brasileña, la Región Oriental del Paraguay, el centro y el este de la Región Pampeana, la Mesopotamia y la República Oriental del Uruguay, donde la acción de “La Niña” es negativa, recibirán la influencia positiva del Océano Atlántico, por lo que las precipitaciones alcanzarán valores desde levemente inferiores hasta levemente superiores a lo normal.

Sobre el sudeste de Cuyo, y el centro-oeste de la Región Pampeana comenzará a diferenciarse un foco de sequía, que tendrá su epicentro sobre el sudeste de Córdoba, el extremo norte de la Pampa, el sudoeste de Santa Fe y el noroeste de Buenos Aires.

Las tormentas cordilleranas reducirán su intensidad, pero manteniéndose por encima de su nivel normal, manteniendo el riesgo de heladas hasta mediados de la estación en el centro y el sur del área agrícola argentina y uruguaya, así como en las zonas serranas.

Paralelamente, comenzarán a producirse lapsos secos y cálidos prolongados, que se alternarán con cortos pero intensos episodios de tormentas.

Verano 2017     –

Durante el verano se acentuarán los rasgos descriptos en los apartados anteriores.

La mayor parte del área agrícola chilena, el área agrícola boliviana, la Región Occidental del Paraguay, el NOA, el oeste de la Región del Chaco, el centro y el oeste de Cuyo y el extremo noroeste de la Región Pampeana, donde el accionar de “La Niña” es positivo, continuarán registrando precipitaciones superiores a lo normal, con alta probabilidad de tormentas severas, con riesgo de granizo, aguaceros torrenciales y vientos. Tal como se indicó para la primavera, cabe señalar que sobre el centro y el norte del área agrícola chilena y sobre Cuyo, dichos valores serán de escaso volumen, como lo determina el clima regional, pero superarán los niveles normales.

El norte y el centro del área agrícola del Brasil, continuarán observado precipitaciones cercanas a lo normal debido a que su distancia al Pacífico hace que los efectos de “La Niña” no se manifiesten.

El sur del área agrícola brasileña, la Región Oriental del Paraguay, el centro y el este de la Región Pampeana, la Mesopotamia y la República Oriental del Uruguay, donde la acción de “La Niña” es negativa, continuarán recibiendo la influencia positiva del Océano Atlántico, por lo que las precipitaciones alcanzarán valores desde levemente inferiores hasta levemente superiores a lo normal.

El foco de sequía, previsto sobre el este de Cuyo y el oeste de la Región Pampeana, incrementará su intensidad, extendiendo su acción sobre gran parte de Cuyo, el centro y sur de Córdoba, el sur y parte del centro de Santa Fe, el oeste de Entre Ríos y la mayor parte de La Pampa y Bueno Aires.

Las tormentas cordilleranas continuarán superando su nivel normal, produciendo descensos térmicos fuertes, aunque sin riesgo de heladas, en el centro y el sur del área agrícola argentina y uruguaya, así como en las zonas serranas.

Paralelamente, se alargarán los lapsos secos y cálidos, que se alternarán con cortas e intensas rachas de tormentas.

Otoño 2017   

Durante el otoño irán atenuándose los rasgos climáticos descriptos anteriormente.

La mayor parte del área agrícola chilena, el área agrícola boliviana, la Región Occidental del Paraguay, el NOA, el oeste de la Región del Chaco, el centro y el oeste de Cuyo y el extremo noroeste de la Región Pampeana, donde el accionar de “La Niña” es positivo, seguirán observando precipitaciones superiores a lo normal, con alta probabilidad de tormentas severas, con riesgo de granizo, aguaceros torrenciales y vientos. Tal como se indicó para la primavera y el verano, cabe señalar que sobre el centro y el norte del área agrícola chilena y sobre Cuyo, dichos valores serán de escaso volumen, como lo determina el clima regional, pero superarán los niveles normales. El NOA entrará en forma temprana en la estación seca.

Contrariamente, la mayor parte del norte y el centro área agrícola del Brasil, a excepción de la Región Nordeste, registrarán un final temprano de la estación de lluvias, entrando rápidamente en la estación seca del clima regional.

El sur del área agrícola brasileña, la Región Oriental del Paraguay, el centro y el este de la Región Pampeana, la Mesopotamia y la República Oriental del Uruguay, donde la acción de “La Niña” es negativa, continuarán recibiendo la influencia positiva del Océano Atlántico, por lo que las precipitaciones alcanzarán valores desde levemente inferiores hasta levemente superiores a lo normal.

El foco de sequía, previsto sobre el este de Cuyo y el oeste de la Región Pampeana recibirá un escaso alivio, por lo que el área afectada entrará en la campaña 2017/2018 con muy escaso contenido de humedad en los suelos.

Las tormentas cordilleranas incrementarán fuertemente su intensidad, superando su nivel normal, produciendo descensos térmicos fuertes, con creciente riesgo de heladas, en el centro y el sur del área agrícola argentina y uruguaya, así como en las zonas serranas.

Paralelamente, se acortarán los lapsos secos y cálidos prolongados, que se alternarán con lapsos lluviosos más prolongados y calmos.

Conclusiones    

Como consecuencia de lo expuesto, la campaña 2016/2017 (Julio de 2016 a Junio de 2017) mostrará una gama de rasgos contrapuestos, que surgirán de la puja entre el lento avance de “La Niña”, la acción residual de “El Niño” y la acción positiva del Océano Atlántico, así como de varios factores secundarios, negativos y positivos, que contribuirán a esta compleja interacción.

Por un lado, se producirán cortas e intensas rachas de tormentas, que descargarán sus precipitaciones en forma muy despareja, con riesgo de tormentas severas, con granizo y vientos, terminando con entradas de aire polar, con riesgo de heladas tardías, durante la primavera. No obstante, este último riesgo no será tan intenso como el que se daría si “La Niña” alcanzara su pleno desarrollo en tiempo y forma.

Por otro lado, se observarán lapsos prolongados secos y calurosos, cuya duración e intensidad irán acentuándose a medida que se acerque el verano.

Por lo tanto, se trata de un escenario climático que, aunque mucho menos riguroso que un episodio típico de “La Niña”, presentará numerosos riesgos que irán presentándose a lo largo de su desarrollo, requiriéndose una cuidadosa planificación para enfrentarlos con éxito.

De repetirse un nuevo episodio de “La Niña” durante la campaña 2017/2018, el mismo podría producir un efecto acumulativo considerable, tal como ya ocurrió durante las temporadas 2008/2009 y 2011/2012, que, por ser precedidos por eventos de su misma naturaleza, produjeron fuertes impactos negativos.

Afortunadamente, la perspectiva para la estación otoñal, descripta en este informe, parece no avalar la posibilidad de que dicho riesgo se concrete. Por el contrario, las previsiones de algunos centros internacionales de gran prestigio, han comenzado a señalar la posibilidad de que la campaña 2017/2018 se desarrolle en el marco de un episodio de tipo “El Niño”.

Por el momento, ello es sólo una conjetura, por lo que será necesario continuar vigilando la evolución del escenario climático.

Fuente: AgroVoz

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