“EL QUIJOTE” EN EL SIGLO XXI, SEGÚN JOSÉ MANUEL LUCÍA MEGÍAS

“La obra se reinventa en el lector”

 

La frase del especialista fue formulada en una entrevista que le realizó la agencia oficial de noticias Télam, donde dijo, entre otras cosas, que “El Quijotito”, una adaptación ilustrada de la clásica obra, es “una experiencia única en el mundo”. 

En el aniversario 400 de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), autor de “Don Quijote de la Mancha”, el escritor español José Manuel Lucía Megías, presidente de Honor de la Asociación de Cervantistas, sostiene que el clásico universal sigue vigente porque es “una obra que se reinventa en cada lector, que en cada época da respuestas a las nuevas preguntas que se le formulan”. Lucía Megías (Ibiza, España, 1967) es además vicepresidente de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval, titular de la Cátedra Cervantes de la Universidad Nacional del Centro en la Argentina y asesor científico de la Comisión Nacional Cervantes 2016. Autor de “La juventud de Cervantes”, Lucía Megías habló con Télam sobre la dimensión del “Quijote”, su influencia en la cultura universal y las adaptaciones que se han realizado, como “El Quijotito”, ilustrada por los niños de la ciudad bonaerense de Azul.

-¿Qué le parece lo más importante de recordar en esta fecha?

– Recordamos al hombre Miguel de Cervantes y una época fascinante como fueron los Siglos de Oro. Si se le ha puesto este nombre, es porque entre los siglos XVI y XVII contamos con los escritores (Garcilaso de la Vega, San Teresa de Jesús, Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, etcétera) y artistas (Velázquez) más renombrados del momento. Pero también recordamos al escritor que fue capaz de dejarnos una obra inmensa, que debemos leer, ya sea en versiones originales o en adaptaciones: “Quien lee mucho y viaja mucho, ve mucho y sabe mucho”, como diría el propio Cervantes.

-Acaba de publicar “La juventud de Cervantes”, primera parte de una extensa biografía. ¿Cómo definiría la juventud del autor del “Quijote”?

– Este primer tomo lleva por subtítulo mi definición de esa época: “Una vida en construcción”. Miguel de Cervantes es un joven, como tantos otros jóvenes en su época, que se moverán en busca de un oficio, que en su caso nunca llegará a mantener: ni el oficio de secretario al que aspiró en Madrid y en Roma en sus primeros años, ni el de soldado en los tercios italianos, que se vio truncado cuando fue hecho cautivo en Argel al viajar a España para conseguir una patente de capitán. Contínua construcción: ese sería el rasgo predominante en esta primera etapa de su vida.

-¿Cómo piensa que se puede adaptar el “Quijote”, escrito en el siglo XVII, a los lectores del siglo XXI? ¿Cree que las transcripciones modernas le quitan algo esencial al original?

-El “Quijote” ha de ser leído. ¿Cómo? A mí me gustaría que se pudiera leer, comprender y disfrutar en su versión original, en la que escribió Cervantes en el siglo XVII. Pero para llegar a ella soy partidario de las adaptaciones infantiles y juveniles, de las traducciones, ya sea a otros idiomas como al propio español (y me parece excepcional la de Andrés Trapiello del año pasado), o de las selecciones. Son todos caminos, peldaños que nos deben acercar al texto de Cervantes. Imponer la lectura del texto cervantino del siglo XVII en las escuelas me parece un gran error, que aleja al estudiante de esta gran obra.

-Junto con Diana Calderón Romo y Marta Calzón Iglesias hizo “El Quijotito”, una adaptación ilustrada por los niños de la ciudad bonaerense de Azul. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Ha sido una experiencia quijotesca, liderada por Margarita Ferrer y un grupo entusiasta de azuleños. Una experiencia única en el mundo: hasta este momento no se había hecho una propuesta similar, que fue publicada por la Editorial Azul. La experiencia didáctica y cultural fue realmente movilizadora, pero también la respuesta de los lectores, de esos niños que se ven a sí mismos reflejados en las ilustraciones realizadas por niños de su misma edad. Los dibujos de los niños de Azul, de entre 4 y 12 años, es una lectura libre, abierta, sorprendente, que llega a imaginar La Mancha española como la Pampa argentina. En el proyecto “El Quijote nos une” que lidera Verónica Torassa desde Azul, en muchas ocasiones los niños de las escuelas rurales con sus amigos de Alcalá de Henares han imaginado cómo podría ser el diálogo entre Don Quijote y el Martín Fierro después de tomarse unos mates. ¿Por qué no? Siempre hemos de aprender de los niños, de su imaginación, de su visión limpia del mundo.

-¿Qué recuerda de su paso por la Casa Ronco, la biblioteca museo de Azul que alberga la mayor colección de libros de Cervantes fuera de España? ¿Cuáles son los libros que más destaca en esa biblioteca?

Azul fue declarada Ciudad Cervantina de la Argentina en el 2007 y este año de 2016 vamos a celebrar los 10 años de su festival cervantino, que no ha dejado de crecer, de ser reconocido desde entonces. La biblioteca cervantina de la Casa Ronco es su corazón, una de las bibliotecas cervantinas más importantes del mundo, muy ligada a la biblioteca cervantina de Xalambrí que se encuentra en Montevideo. Más que destacar alguna pieza en concreto, creo que la biblioteca de la Casa Ronco destaca por ser espejo de la pasión de un coleccionista, que llegó a realizar las propias estanterías donde ahora pueden disfrutarse. Pero la biblioteca cervantina de la Casa Ronco no es un museo, una imagen fija del pasado, sino que gracias a la labor de la Biblioteca Popular Bartolomé Ronco, de la que depende, y del empuje de Enrique Rodríguez y de tantos azuleños, es una biblioteca patrimonial viva, que no deja de crecer, de recibir nuevas donaciones de todo el mundo. Un ejemplo que envidian muchas de las bibliotecas patrimoniales argentinas.

-Aunque se trata de un clásico que adquirió la dimensión de mito, ¿por qué es importante la lectura del “Quijote”? ¿Cuál es su aporte para las nuevas generaciones?

-Siempre repetimos que el “Quijote” es un clásico. ¿Qué queremos decir cuando a una obra la calificamos de clásica? Un clásico es una obra que se reinventa en cada lector, en cada época; no es una obra arqueológica que se limita a su época de creación. Es una obra en continua escritura: en cada época da respuestas a las nuevas preguntas que se le formulan. Y así sucede con el “Quijote”. La obra está cargada en todas sus esquinas de valores, valores que son los nuestros, o que bien deberían ser los nuestros: el diálogo, la aceptación del otro, la lucha por la libertad, por hacer mejor el mundo en que vivimos. Son valores que, si los tuviéramos más presentes, seguramente no tendríamos necesidad de “quijotes”, de personas que anteponen el bien común a sus necesidades personales.

-Saliendo del “Quijote”, ¿qué parte de la vida y obra de Cervantes le parece más fascinante?

-La parte de la vida de Cervantes que me parece más fascinante es su capacidad de supervivencia, su capacidad de entusiasmo y de conseguir sacar provecho de las crisis y de los momentos de fracaso. Miguel de Cervantes no tuvo una vida fácil, pero no dejó de luchar por ella, por mejorar su vida y la de su familia. Y esta lucha la vemos también en su obra. Una obra escrita en los márgenes del éxito del momento, una obra que no gozó de ningún prestigio (la novela en los Siglos de Oro era un género literario menor), pero una obra que, a pesar de su aparente fracaso, ha puesto la base de cómo entender la literatura moderna. ¿Hasta qué punto los fracasos que vivimos día a día no pueden ser convertidos en éxitos en el futuro? Cervantes nos demuestra con su vida y su obra que eso es posible.

 

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